Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

Presbítero de Iquique aboga por un compromiso más profundo con Dios
Pastor Exequiel Alfaro reconoce que nos hemos estancado como iglesia.

- Afirma que la visión misionera que hubo hace 20 años, hoy está prendida en algunos corazones sólo con ideas más que con el hecho de salir a predicar el evangelio.
- Sigue creyendo mucho en el trabajo conjunto entre jóvenes y ancianos, porque la juventud bien guiada, puede ser un pilar fundamental para la Iglesia.
- Sostiene que lo importante es que la juventud muestre a la iglesia dos cosas: Santidad y evangelización.

Por Hermógenes Carril Torres

Su gran sueño es que nuestra iglesia, algún día, sea muy grande. Por eso estudió ingeniería civil industrial. Antes ya había terminado la de contador-auditor.

“La segunda carrera la estudié, porque creo que la iglesia va a crecer mucho; esta carrera enseña lo que es el manejo de gente, y yo quise tener una técnica tanto cultural como espiritual para guiar a nuestra iglesia. Cuando una iglesia crece, y así lo miro yo, no sólo genera templos, una iglesia también levanta hospitales, también levanta colegios, también levanta asilos de ancianos, porque muchos de nuestros abuelitos están muriendo en asilos católicos, también levanta centros de rehabilitación para los drogadictos. Un drogadicto no sólo sale de la droga cuando uno hace una oración por él, hay que rehabilitarlo. Cuando pensamos en la prostitución hay que tener lugares de encuentro. Cuando una iglesia crece, cuando una iglesia es poderosa puede levantar todo eso, incluso radio y televisión y tenerlo todo al servicio de la obra. Ahora lo están haciendo por internet, páginas web, pero todo eso requiere una infraestructura, requiere una organización. Esa fue una de las razones principales por la que estudié esta profesión, porque creo que Dios va a levantar una gran iglesia con grandes recursos, si Él tarda en venir”.

Así de categórico es Ezequiel Moisés Alfaro Freire. Tiene 34 años, casado hace varios años con “una linda esposa”: Mariela López.

Hace 10 años que es pastor de la Iglesia Asamblea de Dios Autónoma de Iquique. Nació espiritualmente en la iglesia santiaguina, donde fue bautizado  hace 20 años.

Ezequiel llega mucho a la juventud, pues emplea su mismo lenguaje y fuerza. Además es un invitado frecuente a las actividades de los jóvenes capitalinos, a pesar de que tiene mucho trabajo, ya que forma parte de un presbiterio de cuatro ancianos que se encargan de pastorear los locales de Alto Hospicio, Iquique y la población Autoconstrucción en la capital de la primera región.

- ¿Arrepentido de haber cambiado todo lo secular por ser pastor?

- No, no, no, no… Para nada, porque mucho de lo que hago en la profesión lo desarrollo también dentro de la iglesia. Ahora no creo que las dos cosas sean excluyentes, el apóstol Pablo hacía carpas y era apóstol. Hay algunas cosas que sí iba haciendo en la profesión, y no estoy vetado a eso. Sin problemas podría evaluar un proyecto, sea espiritual o carnal.

Estoy dedicando todo mi tiempo a la obra, porque es lo que más se necesita, porque creo que es lo que Dios quiere en este minuto para mí. Ahora, lo que va a venir en los próximos años, eso lo dirá el Señor. No es volver un paso atrás si uno desarrolla la profesión, para nada tampoco estoy arrepentido, porque esto es lo que llena mi vida.

Incluso muchas pensé, en mis momentos de humanidad, haber perdido mi tiempo en la universidad y no haberme dedicado mucho más a la iglesia, pero Dios me mostró que ese era su propósito.

Él nos quiere educar y este es un testimonio también para las actuales generaciones, y doy gracias a Dios por eso, porque ahora es muy diferente, ya que cuando yo comencé en el Señor se decía que ir a la universidad no es de Dios, la gente se pierde ahí.
El estudiar también para mí es motivar a mis queridos jóvenes, porque las universidades necesitan de Jesús y nadie podrá llevarles el mensaje que los mismos universitarios. Incluso nosotros, los que ya hemos salido, hemos hecho intentos, y no es lo mismo. El que está ahí conoce la cultura, el lenguaje, la forma de ser, la realidad o el determinismo estructural que llamamos, de la gente.

Por eso joven, si puedes estudiar, estudia. Ahora si no tienes plata, pídele al Señor. Yo estudié sin dinero, absolutamente sin ni uno, y el Señor abrió una puerta en una ciudad lejana como Iquique, lejos de mis padres y pude ver que Él es fiel. Ahora, no creo que sea la única opción, pero si la tienes, el Señor te puede bendecir por eso, así es que adelante, jóvenes.

La juventud, ¿la lleva;

- ¿Por qué cree que en esta época la juventud debe ser uno de los motores más importantes dentro de la obra de Dios?

- Principalmente por la fuerza que los jóvenes pueden tener. Ahora, yo veo a Dios siempre trabajando con gente que tiene visión. Visión es descubrir lo que Dios quiere, visión es tener algo por lo que uno lucha. En los jóvenes encontramos gente que no está saciada, que quiere alcanzar metas, que quiere ver un mundo mejor, aunque en realidad bíblicamente eso no podría ser, porque las profecías son claras, pero sí podríamos decir, ver una iglesia mejor. Una iglesia con gloria de Dios, una iglesia con visión, una iglesia con fuerza.

Lo segundo que veo es que la juventud no está tan viciada. O sea, no ha visto tantas cosas malas, y de alguna manera no ha experimentado tanto pecado tampoco. Eso le hace ser tierra fértil para que la Palabra, la semilla, pueda extenderse; la hace ser como el barro, aludiendo a lo que dice Jeremías, un barro más dócil con el cual el Señor pueda trabajar, con el que el Señor pueda formar algo, porque veo a un Dios que siempre trabajó con gente joven; de hecho nuestro Señor Jesucristo a los 33 años ya había muerto en la cruz. O sea gente joven.

- La juventud habitualmente es un poco veleidosa, le cuesta afirmarse. Usted que recorre muchas de nuestras iglesias a través del país y la conoce, ¿cómo la ve?, ¿de verdad existe la posibilidad de que ella pueda hacerse cargo de las próximas bendiciones que tiene Dios para su Iglesia;

-  Con respecto a que la juventud es veleidosa, lo que más encuentro, y voy a usar un término entre comillas “es un tanto más rebelde”, pero no una rebeldía de pelea, sino una rebeldía de querer cambios, de querer que realmente tengamos algo nuevo. Que se cumpla la Palabra, porque siempre hablamos de la Palabra y decimos Dios quiere esto y aquello y decimos vamos a hacer y después pareciera que todo eso quedara en proyectos, en lindas ideas: la juventud quiere que se concrete.

Ahora, yo creo que la juventud bien guiada, puede ser un pilar fundamental para la Iglesia.

Pero no podemos separar a la juventud de los ancianos. Sería un error para un joven pensar en que no necesita la sabiduría de los ancianos. Lo que sí es que nuestros ancianos deben mostrar a los más jóvenes que el evangelio no es simplemente dejar de hacer cosas malas y hacer cosas buenas, sino es una vida, algo que te alegra el corazón, algo que tú quieres vivir, es una causa. En otras palabras, es lo que te llena, no hay otra opción o, de otra forma, es la mejor opción, aunque Jesucristo es el único camino. Pero ante todos los caminos que se puedan levantar, sigue siendo el mejor camino.

Ahora quiero colocar un ejemplo de cuando uno ve a un joven que promete mucho y de repente ya no está… Si yo soy profesor en una universidad y les digo a los chiquillos que me escuchan: Oye, ustedes van a ser profesionales en esto y etcétera, etcétera, etcétera, independiente de la profesión y cuando el tipo termina, después de cierto tiempo de estudio,  sale y no encuentra trabajo, nadie la da una oportunidad…tú vas a tener un vagabundo con título. Bueno, lo mismo pasa con nosotros como cristianos: si tú les dices a los jóvenes que hay misiones, que hay gente, que hay perdidos, que hay un mundo que ganar para Cristo y luego no hay evangelización, uno ve que no nos prestan recursos, porque los jóvenes son los que tienen menos, los adultos no nos dan recursos para  poder salir al frente, no confían en nosotros, no corrigen nuestros errores con amor, sino que nos ponen la espada… Así, es obvio que vas a tener gente que un día tuvo mucha fuerza y en el camino se cansó o “se le apagó la tele”, como dicen los jóvenes y ya no lo ves.

Yo lo veo como un esfuerzo conjunto de la Iglesia entre los mayores y los jóvenes para lograr lo que el Señor quiere con nosotros.

No hay avance

- Una vez, usted me dijo que cuando volvía a Santiago encontraba lo mismo de siempre, ¿eso pasa en todas nuestras iglesias, o sea, seguimos marcando el paso y no hay una diferencia donde se note el ímpetu, no hay un avance en salir a predicar el evangelio? ¿Nos hemos quedado estancados, tal vez?

- Mira, yo creo que sí (tose, previendo que la contestación no será del agrado de algunos colegas). Luego agrega: “Tal vez mi respuesta puede molestar a alguien, pero cuando uno ve macroiglesias y uno participa de ciertas conferencias y de retiros donde uno está, y por supuesto, en el centro misionero que es el Fondo Extensión FE, yo diría que sí.

La visión misionera que hubo hace 20 años, hoy está prendida en algunos corazones sólo con ideas más que con el hecho de salir, y la realidad no es muy diferente para muchos.

Estamos sumidos, estamos enfrascados en nuestros propios problemas internos, a veces mirando la misión no como nuestros padres. Yo veo que nuestros padres  salieron con mucha fe. Hoy día en día se analizan mucho los presupuestos, muchas veces uno se basa más en si vamos a tener plata para mandar a alguien, y por supuesto, hemos dejado a veces que esa área, que son las finanzas, nos digan lo que debemos o no hacer, lo que nunca ha enseñado La Biblia, lo que nunca ha enseñado La Palabra, porque La Palabra dice: Id y predicad el evangelio.

Ahora, cuando el Señor te abre la puerta, cuando el Señor te da una visión, Él va a cubrir los costos. No estoy con esto llamando a la irresponsabilidad de mandar a siervos a pasar hambre, no es la idea, pero sí que creo que cuando Dios nos llama, cuando Él pone una visión y en conjunto la tomamos como algo divino y ponemos todo nuestro esfuerzo en ella, entonces Dios, que mira eso, nos va a proveer, nos va a abrir las ventanas de los cielos, va a sacar de no sé dónde, y Él va a proveer, porque Él sustenta la obra del evangelio”.

- ¿Faltan en nuestra iglesias pastores que estén más enfocados hacia la juventud?

- Hay algunos que estamos concentrados en la parte juvenil. Yo creo que lo que nos falta es un poco más de lazos, de nexos para que a nivel nacional estemos más unidos. Hoy en día, tristemente, muchos de los nuestros están mirando hacia fuera. Por ejemplo, se hace un congreso en una ciudad nuestra, de nuestra iglesia, vienen pastores de otro lado a predicarnos, pero no tienen nuestra visión, no tienen nuestra doctrina, no tienen nuestra forma, no tienen nuestra escuela, no tienen nuestra cultura, no se entregan. Al final, emocionan a nuestros jóvenes y después no pasa nada.

Lo segundo, hay algunos que prefieren que los jóvenes vayan a escuchar a otros. Yo no estoy cuestionando eso, yo no digo que no haya otros siervos como Dante Gebel, Moris Cerullo, etcétera, etcétera, que puedan bendecir a la iglesia, lo que sí digo es que una iglesia debe tener una visión y esa visión nace del corazón de Dios, puesta en los pastores de ella.

Ahora, si nosotros como pastores de esta iglesia Asamblea de Dios Autónoma en Chile tenemos una visión para nuestros jóvenes, entonces juntémonos y estipulemos qué es lo que Dios quiere para nosotros, porque yo te digo, lo que Dios quiere con nosotros aquí y en nuestra iglesia, no necesariamente tiene que ser lo mismo que quiere con los bautistas, aliancistas o con otra gente.

Nosotros tenemos una historia, tenemos una doctrina, tenemos una visión y esa es la que debemos desarrollar, no estoy cuestionando que otro pueda tener otra, sino que miremos lo nuestro.

Si uno mira a su familia, tal vez la familia de al lado está funcionando mejor, pero tú no puedes irte de tu casa y cambiarte, porque la familia de al lado está funcionando mejor. Tú debes ver las bases de tu familia y mejorar eso. Creo que Dios nos ha dado las herramientas.

Yo he estado como invitado en congresos de diferentes denominaciones y muchas de las cosas que se están hablando en el mundo evangélico, Dios nos las dijo hace 20 años. Ahora se discute del bautismo, de las lenguas, mucha gente ahora está hablando de los dones, cosas que hace 20 ó 30 años Dios ya nos dijo. Ahora el tema está en por qué si Dios lo habló hace tantos años no estamos tomando esto con mayor fuerza.

- ¿Cuál es tu llamado a la juventud, en estos tiempos?

- Yo les querría decir a los jóvenes de nuestra nación y de nuestra iglesia que es tiempo de levantar nuestra voz, pero con un mensaje del Reino no con las modas que existen. Cuando me refiero a modas no me refiero a si el tipo usa el pelo más largo o más corto, si la mujer usa pantalón o no, si toca rock o no toca, porque en realidad no es lo interesante. Lo interesante es que la juventud muestre dos cosas: ejemplo en santidad, primero que todo; segundo, ejemplo en evangelización. Santidad y evangelización son las cosas que la juventud en nuestro tiempo debe mostrar a la Iglesia.

Yo hago un llamado a ser hombres y mujeres fieles a Jesucristo que entendamos que servir a Dios es un placer, no una carga. Gente que entendemos que yo, como joven, voy a dar mis mejores años para Jesucristo; luego si Él no viene, vendrán mis hijos quienes tendrán el ejemplo de su padre; más adelante vendrán mis nietos que tendrán el ejemplo de su abuelo. Si Cristo viene antes, muchísimo mejor, ojalá pase eso. Pero si Él tardase en venir, hoy nuestras generaciones jóvenes tienen la palabra, porque lo que tú haces hoy será lo que se hable mañana. La Biblia dice que los hombres pasan, pero sus obras con ellos quedan. No se trata sólo de hablar, sino de actuar: santidad y evangelización, dos cosas que los jóvenes debiéramos proyectar a nuestras iglesias en este siglo XXI.

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