A
sus 45 años ha estado en varias cárceles del país, …pero
visitándolas, porque su trabajo consiste en entregar el
evangelio a quienes están en esos lugares, por diversos
motivos.
Orlando Muñoz Varas conoce al Señor desde
hace 22 años. Recuerda su llegada al conocimiento de la
verdad: "Yo nací en una iglesia pentecostal. En Argentina
fui bautizado en una iglesia Asamblea rusa y después el
Señor me trajo acá a la Asamblea de Dios Autónoma, hace
alrededor de 12 años".
- Cómo es su
trabajo en las cárceles?
- Mi trabajo es llevar el evangelio. Predicar a la gente
que necesita lo necesita, porque sabemos que el evangelio
de Jesucristo es el único que puede dar libertad verdadera
y genuina, aunque la persona esté detrás de barrotes, pero
el Señor les trae libertad a su alma. Lo más importante
es la salvación de su alma.
- ¿Desde cuándo usted hace este trabajo?
- Aproximadamente hace siete años.
- ¿Y por qué sintió trabajar hacia ese sector
de la sociedad?
- Un día me invitó a ir un pastor amigo, porque había caído
preso su hermano y desde ese día sentí que el Señor me llamaba
a trabajar en ese campo.
- ¿Cómo es la respuesta de los presos?
- Bueno, como toda la gente hambrienta de la Palabra de
Señor y la acogen muy bien la Biblia. Algunos salen convertidos
y otros como dicen, y usan un vocablo que emplean en la
cárcel, están "encarpados", pero otros son genuinos y sirven
al Señor afuera y dan fruto de arrepentimiento.
- ¿Qué significa estar "encarpao"?
- Estar "encarpao" es estar ahí para que los demás presos
no los maltraten ni se aprovechen de ellos, sino que estando
ahí bajo la cobertura de la iglesia se sienten más seguros.
- ¿Solamente en Santiago hace usted esta
labor?
- Sí, sólo en la cárcel de Puente Alto he estado trabajando,
aunque también he ido a Colina Uno, una que otra vez y también
he viajado al sur, pero no tantas veces.
- ¿Cuáles son las facilidades que dan la
autoridades carcelarias para predicar el evangelio?
- Antiguamente, unos dos años atrás, era fácil entrar.
Bastaba sólo el carné y estar inscrito en una lista, pero
hoy en día, al haber también capellanes evangélicos ha sido
un poco más difícil. Ahora hay que estar inscrito y a uno
le dan un carné o lo inscriben en una lista, así es que
hoy en día no entra cualquiera, sino los que están más comprometidos
con la obra.
- Los hermanos que acceden ¿entregan una
buena doctrina o hay situaciones poco claras desde el punto
de vista doctrinal?
- Lamentablemente, tengo que decirlo, el pueblo pentecostal
carece de conocimiento y muchas veces se predican muchas
aberraciones y esto se ha aprendido así y se ha enseñado
así por la culpa de los líderes. Muchas veces, yo mismo
he escuchado aberraciones acerca de la Escritura, pero como
dice la Palabra, algunos predican por ganancia deshonesta,
otros por ser vistos, qué sé yo, lo importante es que el
evangelio es predicado y Dios respalda su Palabra, pero
que hace falta doctrina, hace falta doctrina.
- ¿Debería estar más involucrada la Iglesia
en este tipo de trabajo?
- Yo creo que sí, porque sobre todo se necesitan maestros
para que enseñen la doctrina. Claro, como digo, porque es
como un monopolio, ya que algunas iglesias se han apoderado
de esto y no permiten que otras entren a predicar el evangelio.
Ellos se sienten como dueños de esos lugares.
- Alguna petición a quienes puedan leer
esto a través de nuestra página web…
- Les pediría que oraran mucho por los hermanos de las
cárceles, sobre todo por los líderes que llevan el evangelio
hacia esos lugares para que el Señor levante maestros conforme
al corazón de Dios y conforme a la Escritura, para que así
puedan aprender y entender la doctrina genuina, porque ella
es la que trae bendiciones a nuestros corazones.