- El pastor de San Antonio indica que es una
tendencia del mundo actual, donde cada uno quiere ser aceptado
en la Iglesia de Cristo tal como está, sin tener que cambiar
nada.
- No percibe diferencias entre los grupos
de jóvenes de las iglesias en el país, pero en el caso de
San Antonio, es la cesantía el caldo de cultivo para muchas
otras cosas indeseables.
Tiene
53 años cumplidos y desde hace 32 que trabaja en la obra como
evangelista y pastor. Ahora lidera la iglesia en el puerto
de San Antonio.
Herman Carlos Pinol Rojas nació en la novena región, pero
su bitácora de vida indica que ha estado en Villa Alemana
y hasta en Punta Arenas, porque Dios le llamó a su obra.
Casado con Lina Jaque reconoce rápidamente con una gran sonrisa:
"Tengo una familia de tres hijos y una esposa maravillosa
que me ha acompañado en el ministerio que el Señor me ha dado.
Somos felices".
Su hijo mayor es Felipe de 18 años; le sigue David, de 17
años; y la más pequeña es Alejandra, de 11.
"Estoy contento, porque ellos participan conmigo y colaboran
en la iglesia, son los del grupo Alabanza y se han ido ellos
especializando en la música. El mayor toca varios instrumentos,
aparte del teclado, la guitarra, el bajo y toca también en
una banda de jazz, donde toca el saxo alto. En tanto, David
toca la flauta traversa, toca la batería y la guitarra. En
cuanto a la menor, está con la intención de aprender violín.
Así es que espero tener pronto en casa una linda orquesta
para servir al Señor en la iglesia".
Herman Pinol recuerda su niñez: Soy oriundo de Lautaro. Ahí
nací y también en la iglesia local de ese lugar viví la experiencia
del nuevo nacimiento. Cuando yo recibí a Cristo tenía 9 años
y recibí el bautismo del Espíritu Santo en una "Semana Lautarina",
pero después con el transcurso del tiempo, en mi adolescencia,
me alejé del Señor, hasta que en agosto de 1973, tuve una
experiencia real con Cristo y puedo decir que allí realmente
yo nací de nuevo. Antes fui nieto del Señor, pero ese día
fui hijo del Señor, y también Dios me llamó al Ministerio
casi al mismo tiempo".
También rememora sus primeros pasos como evangelista: "El
año 74 yo salí a la obra. Me fui evangelizando, trabajando
con la iglesia Alianza Cristiana y Misionera en el sur, en
Llanquihue. Tengo muchos recuerdos de un joven de la zona
de Llanquihue, él es pastor ahora, Rubén Hot. Él es un lindo
siervo del Señor ahora, y en ese tiempo cuando yo estaba en
campaña, él ya estaba liderando al grupo de jóvenes de ese
lugar".
"Después
fui a Puerto Montt a trabajar con Arturo Huinca y desde ese
lugar me fui al Instituto Bíblico, el año 75, a prepararme
a Viña del Mar. Después trabajé en Villa Alemana, en el comienzo
de la obra ahí, también en Talca, luego Punta Arenas. Después
el Señor nos trajo a Rancagua a levantar una obra ahí, y de
ese lugar nos llevó el año 97 a San Antonio, donde estamos
actualmente".
- ¿Cuáles son los peligros o situaciones
que en este año 2006 se ciernen sobre la Iglesia en general?
- En mi parecer, hay una situación de ambigüedad de la vida
que se da en todo aspecto. En el ámbito espiritual nos damos
cuenta que la gente tiene una relatividad respecto de su creencia
en Dios, en su servicio a Dios, entonces creo que esta área
es una amenaza fuerte contra la Iglesia, porque cada persona
quiere ser recibida en la Iglesia, pero sin grandes cambios,
sino que así como está, como piensa del evangelio, creyendo
que se le puede acomodar dentro de la Iglesia, sin experimentar
los cambios que Cristo desea y espera que nosotros tengamos.
Para mí este es uno de los peligros más latentes que es influido
por el quehacer de la vida del mundo, ya que hoy en día estamos
hablando de tolerancia, estamos hablando de que cada uno tiene
sus opciones, las que tienen que ser respetadas. Eso se quiere
llevar también al plano espiritual y es un peligro que vamos
a tener que enfrentar y ser muy firmes, porque la Palabra
del Señor nos enseña de que a lo bueno hay que llamarlo bueno
y a lo malo llamarlo malo, y no al revés.
- ¿Y cómo se enfrenta eso en un mundo
tan globalizado, con tanto internet, donde cualquier cosa
que ocurre en el mundo a miles de kilómetros de distancia
nos afecta casi en forma instantánea?
- Creo que, si bien es cierto, todo este adelanto tecnológico
es una gran ayuda y permite un gran conocimiento del mundo
en que nos movemos, sin embargo, antes que internet estaba
la Biblia y Dios a través de su Palabra nos ha dejado reglas
claras que nos permiten hacer comparaciones y escoger qué
vamos a tomar nosotros. Si vamos a quedarnos con lo que el
resto de la gente hace o vamos a determinar en nuestro corazón
seguir los preceptos que Cristo nos ha mandado.
- En la juventud ¿cómo ve usted este
aspecto?
- Tengo una gran esperanza en la juventud, a pesar de que,
aparentemente, pareciera más inmersa en un mundo de ambigüedad.
Sin embargo, me he encontrado con jóvenes que tienen una muy
buena determinación, que han entendido que el evangelio es
una forma de vida y no una religión, sino una manera de vivir
que comienza con la aceptación de Cristo en el corazón, en
plenitud, dejando que el Señor vaya haciendo cambios radicales
en el espíritu y en su mente, en sus actitudes, en su lenguaje
y en su forma de enfrentar la vida.
- ¿Percibe alguna diferencia entre los
grupos de jóvenes de las iglesias de regiones respecto de
la capital, por ejemplo?
- Yo creo que por lo que decía denantes, a causa de esta información
al instante que se tiene por internet, se ha roto esa distancia
que había, a veces, entre las ciudades más grandes que tenían
acceso a informaciones respecto de ciudades más pequeñas que
no tenían tales informaciones. Hoy día, por causa de internet,
que está accesible en muchos colegios hasta rurales, los chicos
tienen acceso a una información más globalizada y les permite,
estar a la par con otros de grandes capitales, por lo tanto,
los chicos se exponen a las mismas dificultades y se exponen
a las mismas determinaciones. No veo grandes diferencias,
obviamente que guardando las proporciones, porque en ciudades
grandes como Santiago, hay una oferta mucho más grande de
situaciones que pueden arrastrar a los jóvenes lejos del Señor.
-
Desde el punto de vista de su trabajo, ¿cuál es lo más complicado
en San Antonio?
- Una de las áreas más fuertes es el desencanto de los jóvenes
por la cesantía, la falta de oportunidad de trabajo. Es un
caldo de cultivo para muchas otras cosas indeseables y que
de alguna manera también sirve como excusa para entrar en
ellas como la drogadicción que ha estado muy fuerte, y el
asunto de las pandillas que ha tomado mucha fuerza en el puerto
y tiene muy complicada a la policía. Sin embargo, a pesar
de ello, yo creo que siempre, en todas las épocas y en todos
los lugares ha habido oposición al evangelio y ha habido dificultades
y el éxito no depende de la capacidad de las personas, sino
depende absolutamente de dejar que el poder de Dios sea el
que se manifieste a través de nosotros para alcanzar los corazones
y se produzcan los cambios que Dios ha diseñado para la vida
de las personas.
- Usted ha señalado que prevé grandes
victorias para este año 2006, pero también grandes dificultades
y problemas, ¿qué nos puede explicitar sobre esto?
- La Palabra de Señor dice que cuando el tiempo del Señor
se acerque van a producirse varias cosas, entre ellas, la
Iglesia del Señor no podrá ser llevada por Cristo sin que
haya tenido el último y gran mover espiritual. Por lo tanto,
mi esperanza es esa. Hace poco escuchaba acerca de un biochips
que se está implantando a personas para reemplazar las tarjetas
de crédito y otras cosas que son espantosas, porque nos muestran
el escenario propicio para el reinado del anticristo.
Esto nos hace pensar que el Señor Jesús está a las puertas,
y si eso es así, entonces yo afirmo mi corazón en la esperanza
de que para la Iglesia viene un mover espiritual como nunca
antes lo ha hecho y que esto va a acontecer, en cualquier
momento. La Iglesia tiene que prepararse para ello, porque,
en verdad va a ser la lluvia tardía que la Iglesia ha esperado
por tantos años.
- ¿Eso implica que el arrebatamiento
está más cerca?
- Por supuesto que sí, y dentro de todo, las dificultades
van a ser mayores, pero el Señor ya lo profetizó diciendo
que en el mundo tendríamos aflicciones y las aflicciones irán
en aumento, porque todas estas situaciones que aparentemente
son adelantos para un mejor vivir son situaciones esclavizantes.
Lo vemos en las transacciones comerciales, cuando uno pide
un crédito lo ligan a ciertos seguros que uno no ha pedido,
entonces si uno quiere una cosa, implícitamente tiene que
aceptar lo otro y le es impuesto, y de alguna manera, como
dije, se nos va mostrando el escenario de lo que va a ser
también el reinado del anticristo del cual tengo la esperanza
en el Señor de que la Iglesia no va a participar, sino visualizarlo,
solamente, y seremos arrebatados, seremos librados de esa
situación.