-Los tres niveles del templo se repletaron
con hermanos que llegaron desde los diversos anexos y locales.
- La predicación estuvo a cargo del pastor de Sindempart-Coquimbo,
Alberto Alvarado.
- La celebración terminó con torta y bebidas para todos los
presentes, en un ambiente de plena hermandad.
Desde
un comienzo se sabía que iba a estar cargada de recuerdos
y que iba a ser larga, porque rememorar los pormenores que
culminaron con la compra e inauguración del Templo Matta,
hace 35 años, no era una tarea menor.
De hecho duró tres horas y 20 minutos, tiempo en el cual
la presencia del Señor se hizo sentir de una manera muy
especial, por lo que nadie se fue antes de tiempo.
Las aposentadurías estaban repletas de hermanos de los distintos
locales que se dieron cita a partir de las 17:00 horas del
domingo 25 de noviembre para esta reunión de Acción de Gracias
que fue dirigida, en un comienzo, por los pastores Leo Melo
y Boris García. Lo primero fue consagrar el culto al Señor
y la primera alabanza fue "Eres tú la única razón de mi adoración".
El presbiterio estaba en pleno en la plataforma, acompañado
de los pastores Herman Pinol y Leopoldo Alvarado de San Antonio.
Asimismo, estaba el pastor Alberto Alvarado de Sindempart,
Coquimbo, encargado de entregar la Palabra.
Luego de un intenso momento de alabanzas, donde la congregación
y los músicos expresaron sus sentimientos hacia Dios, fueron
saludadas las delegaciones de hermanos de los diversos locales
partiendo por Cerro Navia, siguiendo con El Bosque, José María
Caro, Julio Dávila, La Victoria, Maipú, Padre Hurtado, Peñalolén,
Pichidegua, Rancagua, San Antonio, San Ramón, Vespucio Norte
y Avenida Matta.
Más adelante, el coro infantil de Maipú, dirigido por las
hermanas Rosy Cea y Patricia Escobar, interpretó dos canciones
que fueron seguidas con interés por la hermandad.
OTRO MILAGRO
Más adelante, la congregación escuchó el testimonio
del joven Carlos Quijada quien hace siete meses sufrió un
grave problema cerebral, pero que gracias al Señor ha ido
superando, aunque todavía presenta secuelas en el habla y
andar.
De
hecho, el hermano le pidió al pastor Alejandro Huerta leer
1ª. Corintios 15:55-58: "¿Dónde está,
oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?
ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder
del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos
da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así
que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo
en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo
en el Señor no es en vano".
Al contar su testimonio, Carlos expresó: "Los saludo y le
doy gracias al Señor por estar en este lugar. Me presento
para los que no me conocen: soy Carlos Esteban Quijada Suazo.
Bueno, un tiempo, yo era miembro de esta iglesia y venía regularmente
a la iglesia, pero hubo un tiempo en que me aparté, por distintas
cosas, pero gracias al Señor que Él me ha traído.
El 17 de abril de este año tuve un infarto cerebral. Algo
grave. Estuve un mes internado en la Posta Central y un mes
en el Hospital San Borja-Arriarán, pero Dios ha sido conmigo
en todo, y a pesar de que han pasado muchas cosas en mi vida,
yo voy a decir y dar testimonio que Él vive y Cristo es grande
y que tiene grandes bendiciones para ustedes".
Asimismo, la mamá de Carlos agradeció a Dios señalando que
los momentos difíciles han sido de bendición para su familia:
"Doy gracias al Señor por estar en este lugar bendiciendo
el nombre del Señor, dándole honra y alabanza. El Señor ha
sido maravilloso con nosotros en este tiempo. Vivimos un momento
muy difícil, muy difícil, terrible, pero el Señor en todo
momento fue con nosotros.
Yo alabo y bendigo el nombre del Señor, porque el Señor ha
sido fiel, me devolvió a mi hijo y me lo devolvió transformado
con un corazón nuevo.
Yo puedo decir y testificar que mi hijo nació de nuevo. Su
espíritu, su corazón, su forma de pensar; él tiene una visión
tan distinta de la vida, hermanos, porque él estuvo muerto,
estuvo casi 28 días con ventilación mecánica, entonces su
estado era crítico.
No había ninguna esperanza para él, los diagnósticos eran
muy negativos, pero mi Dios no había dicho la última palabra,
aunque los doctores no daban esperanzas para él, Dios no había
dicho la última palabra y a eso nos aferramos con mi esposo
y con los demás hijos y con toda la familia.
Así es que yo agradezco al Señor, porque el Señor es fiel,
y aunque nos hace pasar por momentos muy difíciles, Él siempre
está conmigo y yo puedo proclamar que en mí se cumplió la
palabra que dice que a los que aman a Dios, todas las cosas
les ayudan a bien".
Tampoco quedó al margen el papa de Carlos, quien dijo que
Dios le había devuelto a su hijo, y por eso les daba las gracias,
también "a todos los hermanos que nos acompañaron y qué más
puedo decirles, que estoy feliz de tener a mi hijo de nuevo,
otra vez. Ese día, cuando los doctores me dijeron que no había
nada más que hacer, yo me aferré a mi Dios y le dije: Señor,
yo quiero que me devuelvas a mi hijo y Él me respondió.
Aquí está mi hijo, así que hermanos, en el momento difícil
no se suelten de la mano de Dios. Yo lo hice y recibí los
frutos. Así es que les doy gracias a todos por habernos acompañado
en oración y que Dios los bendiga a todos".
Siguiendo con el programa elaborado, hubo un momento de alabanza
donde la congregación entonó con fuerza Santo, Santo, Santo;
Jesucristo, mártir de paz; Te exaltaré; Al estar junto a ti;
Sólo Cristo.
PRIMERA RESEÑA
Este momento estuvo a cargo del pastor Samuel Gustafsson,
quien en 50 minutos contó, desde su perspectiva lo que fue
el milagro del Templo Matta.
Se
definió como "un pequeño eslabón de lo que el Señor estaba
haciendo".
Asimismo, instó a los hermanos, cuando correspondiera, a
entregar una ofrenda especial para dar gracias al Señor
por el Templo Matta, basándose en Deuteronomio 16:16c y
17: "Y ninguno se presentará delante
de Jehová con las manos vacías; cada uno con la ofrenda
de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te
hubiere dado".
Recordó que el anhelo de un nuevo templo databa desde los
años 1959 a 1960, cuando la hermandad se reunía en Gaspar
de la Barrera 3069, ya que "el sueño que teníamos era comprar
una propiedad más central y construir un templo.
Vimos algunas propiedades en calle República, a unas 3 ó 4
cuadras de la Alameda.
Cuento este detalle, como un testimonio de que los pensamientos
de Dios son muy diferentes en tamaño a los nuestros. Lo que
buscábamos eran unos 12 metros de ancho por unos 30 a 40 metros
de fondo, o sea, hasta unos 480 metros cuadrados. Esta propiedad,
donde estamos, tiene alrededor de 900 metros cuadrados, sin
contar las superficies del segundo y tercer pisos".
Agregó que para incentivar a los hermanos, se hizo una maqueta
de un templo con un timbre de bicicleta adentro, el que sonaba
cuando se depositaba una moneda. Así, todos los que cumplían
años depositaban un número similar de monedas a las de sus
años cumplidos. Mientras más años, mejor.
A comienzos del año 1961 la iglesia en Orebro, Suecia, pastoreada
por el hermano Sven O. Svensson, invitó a la familia Gustafsson
a pasar un tiempo en la iglesia allá, pero como siempre estaba
la necesidad de un templo más grande, visitó diversas iglesias
para reunir fondos con este propósito.
El dinero recaudado alcanzó sólo para comprar una propiedad
adyacente a Gaspar de la Barrera, con lo que la desilusión
fue grande. Sin embargo, esa lonja de cuatro metros de ancho
sirvió para construir un bautisterio y un par de piezas para
la Escuela Dominical.
En su relato, el hermano Samuel mencionó cómo la hermana
Elisabeth de Goodband (su suegra), desde 1963 ya había iniciado
la recaudación de fondos para un templo para la iglesia capitalina.
Ella y su esposo trabajaron muchos años en Brasil, luego viajaron
a nuestro país y estuvieron en Lautaro, en San Antonio, y
para finalizar su estadía en Chile, se congregaron un par
de años en la iglesia en Santiago.