Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

En Culto de Acción de Gracias hubo bautismos y muchos agradecimientos al Señor por lo vivido en 2009

Hermógenes Carril Torres

-Tres personas dieron público testimonio de salvación y fueron bautizadas.
-Ocho hermanos agradecieron al Señor por las bendiciones del año que ya terminaba.

Con tres hermanos bautizados y ocho que testificaron de la fidelidad del Señor finalizaron los cultos de la iglesia Asamblea de Dios Autónoma de Santiago.

La reunión se efectuó el domingo 27 de diciembre desde la 11.00 horas, la cual fue coordinada por el pastor Paul Gustafsson.
Luego de un par de alabanzas, diversos hermanos pasaron a la plataforma a entregar sus agradecimientos por el año transcurrido.

Primero lo hizo la hermana Doris Clavero: Yo doy gracias al Señor, porque como decía nuestro hermano Paul, el Señor hasta aquí ha sido fiel. Ha sido muy bueno para con mi vida, sobre todo en este año, en que tuve una experiencia bastante linda y maravillosa.
Estuve muy delicada de la vista, al punto de tener que someterme a una operación que si fallaba quedaba ciega, y aquí estoy, bien, feliz, contenta, viendo mejor.
Yo le decía: Señor esto es vivir de nuevo, es una nueva vida, volver a ver mejor a mis hermanos, sobre todo en la puerta (pertenece al grupo de Prevención y algunos domingos debe estar en la puerta de acceso al templo).
Así es que doy gracias al Señor, porque su amor es grande, su amor es infinito y tengo mucho, mucho de que agradecer por el día en que le conocí, por su amor, su misericordia que ha tenido para con nosotros.

Luego testificó el hermano Alejandro Escobar: Le doy gracias a Dios, porque a pesar de que no ha sido fácil, hemos tenido pruebas, pensando en el año que pasó (2008), cuando me despidieron.
Ahora ya tengo otro trabajo, pero no es a lo que estamos acostumbrados a tener, pero he podido ver que en lo poco que he podido recibir el Señor lo bendice, lo ha multiplicado y doy gracias a Dios por eso.
Estoy agradecido, porque veo la fidelidad del Señor. Le doy gracias a Dios por eso, y a pesar de las pruebas y de las dificultades que uno tiene, uno se fortalece en el Señor, porque he llegado a entender que dependemos el cien por ciento del Señor y que tenemos que rendirnos a Él, someternos a nuestro Dios, de que Él todo lo puede, todo nos fortalece en esos momentos de debilidad, en esos momentos de flaqueza, porque el Señor está con nosotros, con mi familia.

Continuando con los testimonios de agradecimiento por el año que ya se estaba acabando, subió a la plataforma la hermana Claudia Melo, quien reconoció lo fiel que Dios había sido con ella: Me emociono el pararme acá, porque he visto la fidelidad del Señor todo el año. Quizás uno dice cómo puedo estar acá hoy día y mirar hacia atrás, pero solamente con la ayuda del Señor estoy aquí.
Estoy feliz, porque el Señor conoce nuestras peticiones y Él las hace reales y no tengo más palabras que decir. Estoy feliz, el Señor ha sido bueno, se ha pasado y para Él sea toda la gloria.

Asimismo, el pastor Boris García tuvo palabras de agradecimiento en el año que culmina: Quisiera dar gracias al Señor por una situación que pude vivir este año. No soy muy dado a contar las cosas que me suceden.
De hecho, cuando predico trato de no hablar mucho de mí, sino de ir a la Palabra, pero tengo que hacerlo esta mañana, porque el Señor ha sido muy bueno y en este año pude desarrollar una actividad distinta a la que hago habitualmente, que es predicar, pastorear y que es mi llamado, y que es mi profesión. Este año tuve la oportunidad de estudiar.
Había algo que quería hacer hace varios años y ahora se pudo llevar a cabo. No fue fácil ingresar al mundo académico, fue muy difícil. Hubo días complicados. Dentro de los compañeros que tenía de estudio había todo tipo de gente.
Tuve que relacionarme con sociólogos, con antropólogos, que en mi vida siquiera había conocido uno de cerca… Distintos tipos de personas que, donde mi fe, donde lo que uno conoce de parte del Señor fue confrontado de una forma distinta, debido a lo que estaba estudiando.
Cada vez que yo iba a clases, hubo algunas de ellas donde de antemano entraba, pero sudado entero, porque yo sabía que me iba a enfrentar a cierto tipo de preguntas, de conversaciones muy difíciles.
Predicar en medio de la iglesia es una satisfacción enorme, y todos los oyentes, la mayoría asientan con su cabeza, y dicen sí, amén. Pero en un ambiente totalmente distinto, casi adverso, donde uno entraba y se respiraba el gnosticismo, una cosa muy extraña, así es que yo siempre entraba con un dolor de estómago pero increíble. Creo que mi colon este año fue tremendamente probado, pero gracias al Señor, porque salí airoso de esta situación y el lunes pasado me pude graduar, así es que estaba recontento.

Agradezco al Señor, quizás por la oportunidad de haber realizado esto, pero también porque pude testificar a algunas personas, que al principio, cuando comencé a estudiar, pensé que iba a ser muy difícil poder relacionarme con ellas.
De hecho, había una barrera de incredulidad, de filosofías tan distintas, de pensamientos tan distintos a los que uno tiene como creyente, que yo pensé que iba a pasar por ahí sin pena ni gloria, sin mayor relación con la gente. Pero ya terminando el año, por ahí por octubre, se abrieron ciertas puertas con algunos compañeros para poder testificar del Señor, cosa que yo no busqué, sino que ellos se acercaron, y fue increíble, porque de personas muy incrédulas, de personas muy gnósticas, muy queriendo saber de todo, y que quisieran saber más de Jesucristo, me impresionaba.
Así es que agradezco al Señor esta oportunidad y le pido a Él que la poca semilla que pude haber plantado, mucha o poca. Creo que fue menos que más, porque fue complicado, porque fue difícil, pero la poca semilla que se haya podido sembrar, humildemente, que el Señor dé el fruto, que aquellas personas, en algún momento puedan acordarse y llegar y acercarse al Señor.

EL BAUTISMO

Luego se procedió al último bautismo de 2009, en el cual hubo tres nuevos hermanos.

Poco antes de bajar a las aguas también entregaron su testimonio público:

-María Paz Ravés Bustamante: Asisto al Templo de Avenida Matta y es para mí una alegría estar acá, hoy día. Le doy muchas gracias al Señor por poder darme la oportunidad de agregarme a su Iglesia, y quiero bautizarme, primero que todo porque es un mandamiento y en obediencia a Dios, y porque Él ha hecho grandes cosas en mi vida.
Él ha sido fiel. Este último tiempo ha sido demasiado fiel, a pesar de que este año no ha sido muy bueno, pues me pasaron muchas cosas malas, pero el Señor fue fiel y por su misericordia y su amor Él trató con mi vida, Él no me dejó nunca sola en todas las cosas que me pasaron y le doy muchas gracias, porque Él estuvo ahí.
Yo creo que Él es todo para mí, y quiero servirle ya. No quiero ser esa persona que está sentada en ese banco, sino que empezar a servirle ya. Queda tan poco tiempo para su venida y no quiero quedarme de brazos cruzados.


-Eduardo Andrés Meza Huisa:
Asisto al anexo de San Ramón y estoy aquí, porque es el mandamiento de Dios, porque Él nos pidió eso, o sea, Él fue tan maravilloso de haber entregado a su Hijo, un sacrificio que ninguno de nosotros quizás podría hacer y Él lo hizo para que nosotros fuésemos salvos.
Estoy agradecido de eso, porque yo me había mantenido mucho tiempo alejado de Él. Pero en el momento en que yo me acerqué nuevamente a Él, pues me dio la posibilidad de estar de nuevo a su lado viviendo como Él quiere, las bendiciones han sido maravillosas y agradezco enormemente a Dios por eso, porque quizás si no hubiesen pasado algunas cosas, yo no estaría acá, y si pasaron esas cosas fue porque fue la voluntad de Él.
Estoy agradecido enormemente de eso, y estoy aquí para servirle, para ser parte de su Iglesia, para hacer lo que Él me ordene, no más lo que yo quiera, sino lo que Él desee.


-Mitchell Giuliano Son Plaza: Gracias a Cristo, porque en este momento me dejó estar aquí presente. Venía en la micro y decía yo quiero estar tranquilito, estoy feliz, estoy ansioso, porque quiero bautizarme, porque de verdad le quiero dar gracias Cristo.
Dije no quiero llorar nada, y ahora estoy como tan feliz, de verdad, del fondo de mi corazón le doy gracias a Cristo por esto (se emociona).
Tanto tiempo que Él insistió en mi vida que quería entrar, y yo no lo dejaba. Omitía las señales que Él me daba, no le hacía caso, y Él aún así me cuidaba y me ayudaba hasta el momento en que yo realmente tomé el verdadero peso que era Cristo para mí y le dejé entrar en mi corazón.
Le invité y Él entró feliz a mi vida, contento, porque yo, por fin, lo había dejado entrar y se quedó ahí y va a estar por siempre en mi corazón. Y este paso lo doy porque yo lo amo a Él y sé que Él es mi salvador. Eso es lo más simple, porque lo amo, ese es el paso.

El bautismo fue celebrado por el pastor Alejandro Huerta.

IR A LA PÁGINA 2