-Tres personas dieron público testimonio
de salvación y fueron bautizadas.
-Ocho hermanos agradecieron al Señor por las bendiciones
del año que ya terminaba.
Con tres hermanos bautizados y ocho que testificaron de
la fidelidad del Señor finalizaron los cultos de la iglesia
Asamblea de Dios Autónoma de Santiago.
La reunión se efectuó el domingo 27 de diciembre desde
la 11.00 horas, la cual fue coordinada por el pastor Paul
Gustafsson.
Luego de un par de alabanzas, diversos hermanos pasaron
a la plataforma a entregar sus agradecimientos por el año
transcurrido.
Primero
lo hizo la hermana Doris Clavero: Yo doy gracias
al Señor, porque como decía nuestro hermano Paul, el Señor
hasta aquí ha sido fiel. Ha sido muy bueno para con mi
vida, sobre todo en este año, en que tuve una experiencia
bastante linda y maravillosa.
Estuve muy delicada de la vista, al punto de tener que
someterme a una operación que si fallaba quedaba ciega,
y aquí estoy, bien, feliz, contenta, viendo mejor.
Yo le decía: Señor esto es vivir de nuevo, es una nueva
vida, volver a ver mejor a mis hermanos, sobre todo en
la puerta (pertenece al grupo de Prevención y algunos
domingos debe estar en la puerta de acceso al templo).
Así es que doy gracias al Señor, porque su amor es grande,
su amor es infinito y tengo mucho, mucho de que agradecer
por el día en que le conocí, por su amor, su misericordia
que ha tenido para con nosotros.
Luego
testificó el hermano Alejandro Escobar: Le doy
gracias a Dios, porque a pesar de que no ha sido fácil,
hemos tenido pruebas, pensando en el año que pasó (2008),
cuando me despidieron.
Ahora ya tengo otro trabajo, pero no es a lo que estamos
acostumbrados a tener, pero he podido ver que en lo poco
que he podido recibir el Señor lo bendice, lo ha multiplicado
y doy gracias a Dios por eso.
Estoy agradecido, porque veo la fidelidad del Señor. Le
doy gracias a Dios por eso, y a pesar de las pruebas y
de las dificultades que uno tiene, uno se fortalece en
el Señor, porque he llegado a entender que dependemos
el cien por ciento del Señor y que tenemos que rendirnos
a Él, someternos a nuestro Dios, de que Él todo lo puede,
todo nos fortalece en esos momentos de debilidad, en esos
momentos de flaqueza, porque el Señor está con nosotros,
con mi familia.
Continuando
con los testimonios de agradecimiento por el año
que ya se estaba acabando, subió a la plataforma
la hermana Claudia Melo, quien reconoció
lo fiel que Dios había sido con ella: Me emociono
el pararme acá, porque he visto la fidelidad del Señor
todo el año. Quizás uno dice cómo puedo estar acá hoy
día y mirar hacia atrás, pero solamente con la ayuda del
Señor estoy aquí.
Estoy feliz, porque el Señor conoce nuestras peticiones
y Él las hace reales y no tengo más palabras que decir.
Estoy feliz, el Señor ha sido bueno, se ha pasado y para
Él sea toda la gloria.
Asimismo,
el pastor Boris García tuvo palabras de agradecimiento
en el año que culmina: Quisiera dar gracias al Señor por
una situación que pude vivir este año. No soy muy dado
a contar las cosas que me suceden.
De hecho, cuando predico trato de no hablar mucho de mí,
sino de ir a la Palabra, pero tengo que hacerlo esta mañana,
porque el Señor ha sido muy bueno y en este año pude desarrollar
una actividad distinta a la que hago habitualmente, que
es predicar, pastorear y que es mi llamado, y que es mi
profesión. Este año tuve la oportunidad de estudiar.
Había algo que quería hacer hace varios años y ahora se
pudo llevar a cabo. No fue fácil ingresar al mundo académico,
fue muy difícil. Hubo días complicados. Dentro de los
compañeros que tenía de estudio había todo tipo de gente.
Tuve que relacionarme con sociólogos, con antropólogos,
que en mi vida siquiera había conocido uno de cerca… Distintos
tipos de personas que, donde mi fe, donde lo que uno conoce
de parte del Señor fue confrontado de una forma distinta,
debido a lo que estaba estudiando.
Cada vez que yo iba a clases, hubo algunas de ellas donde
de antemano entraba, pero sudado entero, porque yo sabía
que me iba a enfrentar a cierto tipo de preguntas, de
conversaciones muy difíciles.
Predicar en medio de la iglesia es una satisfacción enorme,
y todos los oyentes, la mayoría asientan con su cabeza,
y dicen sí, amén. Pero en un ambiente totalmente distinto,
casi adverso, donde uno entraba y se respiraba el gnosticismo,
una cosa muy extraña, así es que yo siempre entraba con
un dolor de estómago pero increíble. Creo que mi colon
este año fue tremendamente probado, pero gracias al Señor,
porque salí airoso de esta situación y el lunes pasado
me pude graduar, así es que estaba recontento.
Agradezco al Señor, quizás por la oportunidad de haber
realizado esto, pero también porque pude testificar a
algunas personas, que al principio, cuando comencé a estudiar,
pensé que iba a ser muy difícil poder relacionarme con
ellas.
De hecho, había una barrera de incredulidad, de filosofías
tan distintas, de pensamientos tan distintos a los que
uno tiene como creyente, que yo pensé que iba a pasar
por ahí sin pena ni gloria, sin mayor relación con la
gente. Pero ya terminando el año, por ahí por octubre,
se abrieron ciertas puertas con algunos compañeros para
poder testificar del Señor, cosa que yo no busqué, sino
que ellos se acercaron, y fue increíble, porque de personas
muy incrédulas, de personas muy gnósticas, muy queriendo
saber de todo, y que quisieran saber más de Jesucristo,
me impresionaba.
Así es que agradezco al Señor esta oportunidad y le pido
a Él que la poca semilla que pude haber plantado, mucha
o poca. Creo que fue menos que más, porque fue complicado,
porque fue difícil, pero la poca semilla que se haya podido
sembrar, humildemente, que el Señor dé el fruto, que aquellas
personas, en algún momento puedan acordarse y llegar y
acercarse al Señor.
EL BAUTISMO
Luego se procedió al último bautismo de 2009, en el cual
hubo tres nuevos hermanos.
Poco antes de bajar a las aguas también entregaron su testimonio
público:
-María Paz Ravés Bustamante: Asisto al Templo
de Avenida Matta y es para mí una alegría estar acá, hoy
día. Le doy muchas gracias al Señor por poder darme la
oportunidad de agregarme a su Iglesia, y quiero bautizarme,
primero que todo porque es un mandamiento y en obediencia
a Dios, y porque Él ha hecho grandes cosas en mi vida.
Él ha sido fiel. Este último tiempo ha sido demasiado
fiel, a pesar de que este año no ha sido muy bueno, pues
me pasaron muchas cosas malas, pero el Señor fue fiel
y por su misericordia y su amor Él trató con mi vida,
Él no me dejó nunca sola en todas las cosas que me pasaron
y le doy muchas gracias, porque Él estuvo ahí.
Yo creo que Él es todo para mí, y quiero servirle ya.
No quiero ser esa persona que está sentada en ese banco,
sino que empezar a servirle ya. Queda tan poco tiempo
para su venida y no quiero quedarme de brazos cruzados.

-Eduardo Andrés Meza Huisa: Asisto al anexo de San
Ramón y estoy aquí, porque es el mandamiento de Dios,
porque Él nos pidió eso, o sea, Él fue tan maravilloso
de haber entregado a su Hijo, un sacrificio que ninguno
de nosotros quizás podría hacer y Él lo hizo para que
nosotros fuésemos salvos.
Estoy agradecido de eso, porque yo me había mantenido
mucho tiempo alejado de Él. Pero en el momento en que
yo me acerqué nuevamente a Él, pues me dio la posibilidad
de estar de nuevo a su lado viviendo como Él quiere, las
bendiciones han sido maravillosas y agradezco enormemente
a Dios por eso, porque quizás si no hubiesen pasado algunas
cosas, yo no estaría acá, y si pasaron esas cosas fue
porque fue la voluntad de Él.
Estoy agradecido enormemente de eso, y estoy aquí para
servirle, para ser parte de su Iglesia, para hacer lo
que Él me ordene, no más lo que yo quiera, sino lo que
Él desee.

-Mitchell Giuliano Son Plaza: Gracias a Cristo,
porque en este momento me dejó estar aquí presente. Venía
en la micro y decía yo quiero estar tranquilito, estoy
feliz, estoy ansioso, porque quiero bautizarme, porque
de verdad le quiero dar gracias Cristo.
Dije no quiero llorar nada, y ahora estoy como tan feliz,
de verdad, del fondo de mi corazón le doy gracias a Cristo
por esto (se emociona).
Tanto tiempo que Él insistió en mi vida que quería entrar,
y yo no lo dejaba. Omitía las señales que Él me daba,
no le hacía caso, y Él aún así me cuidaba y me ayudaba
hasta el momento en que yo realmente tomé el verdadero
peso que era Cristo para mí y le dejé entrar en mi corazón.
Le invité y Él entró feliz a mi vida, contento, porque
yo, por fin, lo había dejado entrar y se quedó ahí y va
a estar por siempre en mi corazón. Y este paso lo doy
porque yo lo amo a Él y sé que Él es mi salvador. Eso
es lo más simple, porque lo amo, ese es el paso.

El bautismo fue celebrado por el pastor Alejandro Huerta.