Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

Luego de 8 meses de construcción, hermanos de Américo Vespucio Norte inauguraron "Templo Betel"

- El financiamiento fue con los ingresos normales (ofrendas y diezmos), aportes y ofrendas especiales, donación de materiales, algunos préstamos puntuales, obra de mano de ciertos hermanos, y algunos hechos milagrosos.
-Las nuevas dependencias tienen capacidad para 150 personas, y "la visión es que este anexo llegue a constituirse en una iglesia local en el tiempo que Dios lo señale", afirma el pastor Francisco Hernández.

Hermógenes Carril Torres

Emoción, expectativa, pero sobre todo un profundo agradecimiento al Señor. Esos eran los sentimientos de quienes se dieron cita el sábado 26 de julio de 2008, a las 18.00 horas, en calle Teniente Juan Colipí N° 920, de la comuna de Recoleta.

Es que después de 11 años se inauguraba el Templo Betel de la iglesia Asamblea de Dios Autónoma de Vespucio Norte, iniciativa que comenzó como una actividad familiar.

Conversamos con el pastor Francisco Hernández Salas (55), responsable de este sector de Santiago.

-¿Cómo nació la iniciativa de tener un local en Américo Vespucio Norte?
-En 1997, el matrimonio formado por los hermanos Julio Ponce y Victoria Ávila, sintieron la necesidad de buscar al Señor en oración a favor de sus hijos. Comenzaron a orar como familia en su hogar, habiendo tenido la primera actividad el 30 de julio de ese año. Al poco andar, algunos vecinos que se enteraron de esta actividad, quisieron también participar, y fue así como, aquello que partió como una actividad familiar, en muy poco tiempo creció y adquirió un carácter mayor.

-Es en este ambiente en que ofrecí ayuda y supervisión, dando origen posteriormente en forma oficial a los "cultos familiares" en el hogar de la familia Ponce-Ávila, ubicado en Teniente Juan Colipí 935.
-Debido a que el grupo fue aumentado y se realizaban las típicas actividades que una iglesia efectúa en un templo, es que surgió la inquietud y necesidad de adquirir un lugar para proyectarse mayormente.

-Es así que en 2005 se compró la propiedad de Teniente Juan Colipí 920, la que fue consagrada para el servicio del Señor, como "Casa Betel", el 31 de julio de ese mismo año. El valor de la propiedad fue de $ 13.000.000 (trece millones de pesos), suma que se canceló en 20 meses. Este valor fue asumido en su totalidad por el grupo de hermanos mediante sus ofrendas, diezmos y aportes especiales.

Corría el año 2005 y así se refleja en estas fotos de archivo.

-¿En qué consistió el trabajo para levantar el templo y cuánto tiempo demoró?
-El trabajo consistió en la demolición de las habitaciones que constituían la casa y luego en la edificación del Templo de material sólido. Estos trabajos se realizaron en ocho meses, habiéndose puesto la primera piedra el 6 de octubre de 2007.

EL NUEVO TEMPLO

-¿Cuál es la capacidad de este templo y con qué comodidades cuenta ahora?
-La casa, que inicialmente había sido arreglada para atender los cultos, tenía una capacidad para 50 personas, aproximadamente. El Templo edificado ahora es de 105 mts.2, con una capacidad para 150 personas.
Anteriormente ya se había construido en la parte posterior de la propiedad una sala-comedor de 35 mts.2.
Un par de piezas ubicadas en el fondo del terreno fueron transformadas para ser usadas como cocina (28 mts.2), con sus elementos propios.

-¿Cuál fue el costo y cómo financiaron los materiales y los trabajos?
- Según los expertos en tasar, el costo del templo es de
$ 18.000.000. (dieciocho millones de pesos), incluyendo obra de mano y materiales. Este valor no incluye el terreno, cocina ni comedor.
Lo real es que, hasta este momento, la construcción del templo ha significado la suma de $ 6.500.000 (seis millones quinientos mil pesos). El financiamiento fue con los ingresos normales (ofrendas y diezmos), aportes y ofrendas especiales, donación de materiales, algunos préstamos puntuales, obra de mano de ciertos hermanos, y algunos hechos milagrosos.
En más de una ocasión cuando faltó el dinero para adquirir materiales y así continuar con los trabajos, providencialmente, llegaron personas ajenas a la congregación para entregar aportes en favor de la obra. Lo curioso era que el monto donado era justo la cantidad que se necesitaba, o bien el material preciso que se requería.
A la fecha tenemos una deuda de un poco más de $ 2.000.000 (dos millones de pesos) por préstamos adquiridos. Creemos que el Señor seguirá obrando milagrosamente para cumplir con nuestros compromisos.

Lentamente comienzan a notarse los cambios en calle Teniente Colipí 920.

-¿Cuáles serán los días de reuniones y sus horarios?
Las actividades seguirán desarrollándose como se han hecho hasta la fecha: Los domingos la Escuela Dominical inicia su actividad a las 11.00 de la mañana. El culto público del domingo será a las 18.30 horas. El jueves, los estudios bíblicos se mantendrán a las 20:30 horas, por el momento. El martes está dedicado a la oración.

-Esta inauguración, ¿implica un posicionamiento más fuerte en el sector y cómo lo va enfrentar la hermandad?
El tener un Templo estable y acorde con las necesidades del lugar, permiten establecer una presencia tangible de la iglesia. Además, esto permite realizar en forma cómoda todas aquellas actividades que sean necesarias para la divulgación del Evangelio, como también para la atención de algunas necesidades espirituales de la comunidad. Dentro del grupo de hermanos que componen el anexo, hay quienes han sido preparados en el tiempo para atender las diversas actividades a realizar.

-¿Hay más hermanos responsables frente a la obra?
-Hay una hermana que está designada como colaboradora-responsable de la obra (Victoria Ávila) junto con el pastor encargado. También hay una hermana responsable de la Escuela dominical, y otra del grupo de hermanas. Otras responsabilidades propias de un grupo de trabajo las asumen otros hermanos.

LA INAUGURACIÓN

Fue una ceremonia sencilla pero carismática, la que se inició con el corte de cinta en la entrada de parte de la hermana Victoria Ávila y del pastor Francisco Hernández. Luego ingresaron al Templo la congregación y las personas invitadas para este evento. Después de algunas palabras del pastor Hernández, quien presidió la ceremonia, se entonó el Himno Nacional.

Más adelante hubo algunos cánticos y se recibieron palabras de saludo del pastor Samuel Gustafsson, quien asistió acompañado del ex-presbítero, Hernán Cortés.
También estuvo presente como invitado el pastor Hilario Gárate, quien preside la iglesia "El Buen Pastor", ubicada dentro de la comuna.

La predicación estuvo a cargo del pastor de la iglesia en San Antonio, Herman Carlos Pinol, quien argumentó bíblicamente la necesidad de la presencia divina en medio de la Iglesia.
También hubo algunos números especiales, tales como la participación de los niños, cántico por parte de los "lolos", y de algunas hermanas que compartieron dos cánticos.

El pastor de Santiago, Samuel Gustafsson, entrega su saludo a los hermanos. El pastor de San Antonio, Herman Pinol, exhorta sobre la presencia divina en medio de la Iglesia.

Después de la predicación y antes de entonar el último cántico congregacional, el pastor Hernández elevó una oración dando por inaugurado el Templo Betel del sector de Américo Vespucio Norte. La actividad finalizó con un pequeño cóctel, en medio de un ambiente de comunión y confraternidad.

Al finalizar la entrevista, el pastor Hernández manifiesta que "la inauguración del templo corresponde a una de las metas trazadas para el lugar. La visión es que Américo Vespucio Norte llegue a constituirse en una iglesia local en el tiempo que Dios lo señale".