Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

CLC celebró 50 años en Chile con culto de agradecimiento al Señor y nuevos compromisos

Hermógenes Carril Torres

"Sembraré la simiente preciosa del glorioso evangelio de amor;
Sembraré, sembraré mientras viva, dejaré el resultado al Señor.

CORO: Sembraré, sembraré, Mientras viva simiente de amor.
Segaré, segaré, Al hallarme en la casa de Dios.

Sembraré en corazones sensibles, la doctrina del Dios de perdón;
Sembraré, sembraré mientras viva, dejaré el resultado al Señor.

Sembraré en corazones de mármol la bendita palabra de Dios;
Sembraré, sembraré mientras viva, dejaré el resultado al Señor".

Fuerte sonaron las estrofas de este tradicional himno, escrito por George Cole Stebbins y traducido al español por Abraham Fernández en los comienzos de los 1900, en las voces de 24 hermanos que trabajan en la Cruzada de Literatura Cristiana, CLC.

Así, el sábado 2 de octubre se inició el culto de celebración de los 50 años en Chile, donde hubo adoración y sobre todo agradecimiento al Señor por este importante trabajo.

El lugar elegido fue el Templo de la iglesia Alianza Cristiana y Misionera, ubicada en Avenida Bustamante 60, en la comuna de Providencia.

La bienvenida la hizo Isaac Zúñiga, director de CLC en Chile y luego la conducción de la reunión estuvo a cargo del hermano Eduardo Moreno.

Eduardo Moreno Isaac Zúñiga

LA HISTORIA

CLC nació en 1941, en Inglaterra, mientras el ejército alemán bombardeaba Londres. A la semana siguiente se estaba inaugurando CLC. Sus fundadores fueron Ken Adams y su esposa Bessie.

El propósito era, es y seguirá siendo: "Hacer disponible la literatura cristiana a todas las naciones, para que las personas puedan llegar a la fe y madurez en el Señor Jesucristo".

La entidad tiene cuatro pilares que los hermanos que trabajan en CLC deben internalizar: Sacrificio, Fe, Comunión y Santidad.

La ocasión se usó para informar a la hermandad que a partir de ahora ya no se llamará más Cruzada de Literatura Cristiana, sino Centro de Literatura Cristiana, lo que le permite mantener la sigla CLC.

EN CHILE

La semilla de CLC llegó a Talcahuano en 1955, sin embargo, los primeros "contactos de la obra de CLC en Chile se iniciaron en este puerto en el año 1957, a través de un trabajo conjunto de Jack Roeda y su esposa, quienes habían venido de CLC Uruguay respondiendo a una carga por este país y un colportor de nombre Arnoldo Umaña". Así lo señala el libro "Salto de Fe" escrito por Norman Grubb.

Algunas situaciones posteriores provocaron que definitivamente CLC se estableciera en Santiago, en calle Tenderini 55, en 1960, a cargo del hermano Jack Roeda y su esposa.

La segunda librería se estableció en Concepción en 1963 con la asistencia de Erasmo Caro y Víctor Cayul, quien posteriormente se trasladó a Santiago. Luego, en junio de 1965 arribó el misionero sueco Sven Arne Lunqdvist, junto a su esposa Edelgard.

El tercer local de CLC se inauguró el 3 de junio de 1978 en Temuco La cuarta librería de CLC se abre en Antofagasta en 1989, bajo la responsabilidad de Gladys Parada y Raquel Álvarez.

En 1996 se inaugura la quinta librería CLC, en Valparaíso. En 1997 se abre el local de Talca, transformándose en la sexta librería de CLC. El séptimo lugar donde se inaugura una librería de CLC fue Viña del Mar, en 2006.

EL CULTO

Durante el culto de celebración de los 50 años en Chile, los obreros de CLC renovaron su compromiso con el trabajo, el que cada año deben suscribir con Dios y con el Ministerio, porque así lo indican los estatutos de la organización.

Luego, varias editoriales saludaron al equipo de CLC con la entrega de Biblias y libros cristianos recién editados.

También el misionero sueco Sven Lundqvist, que volvió a Chile por tres meses, pese a sus 78 años de edad, elevó una oración de agradecimiento por estos 50 años.

Asimismo, hubo un reconocimiento a tres hermanos que trabajaron en forma abnegada en CLC: Víctor Cayul, Mary Moore y Sven Lundqvist.

Víctor Cayul, Mary Moore y Sven Lundqvist.

Luego hubo saludos de diversos representantes de editoriales cristianas a través de videos y en persona, quienes además entregaron reconocimientos a diversos obreros de CLC.

También el Ministerio entregó algunos presentes a quienes les prestan servicios como la coordinación de la llegada de libros en contenedores a través de barcos y la parte de impresión de agendas y de difusión cristiana.

Asimismo, el capellán del Palacio de La Moneda, el pastor anglicano Alfred Cooper, saludó los 50 años de CLC. En parte de sus palabras dijo que hay que seguir orando por CLC para que se extienda como nunca la Palabra de Dios en nuestro Chile.

Más adelante vino la presentación del Coro Polifónico de la iglesia Metodista Pentecostal de Maipú, que interpretó dos himnos.

LA PALABRA

El hermano Gerardo Escalante, Coordinador de CLC para las Américas, fue el encargado de entregar el mensaje.

Primero entregó los saludos de la oficina internacional de Inglaterra. En sus palabras hizo un reconocimiento a la fidelidad del Señor para mantener esta obra en Chile y también en otros países, ya que el próximo año se celebrarán los 70 años de CLC en el mundo.

También habló de las experiencias de fe que han permitido que CLC esté hoy en 57 países. Sobre el particular narró que el fundador, Ken Adams, dijo durante la Guerra Fría que algún día habría una librería de CLC en Moscú, lo que algunos tomaron como un signo de fe y otros como una locura. Sin embargo, hace 5 ó 6 años la librería de CLC se abrió en pleno centro de Moscú, lo que demoró tres años, aunque no se puede operar una librería cristiana a puertas abiertas como en Occidente.

Asimismo relató los riesgos que siguen viviendo hermanos y hermanas que ingresan literatura cristiana a ciertos países en donde esta acción es castigada severamente.

Recalcó que "la Palabra de Dios se mueve a través de hombres y mujeres de carne y hueso, hombres y mujeres que somos débiles. El salmista lo explica de una manera muy interesante diciendo: 'Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo'. Es que la tarea de llevar el evangelio, la tarea de edificar el Reino de Dios, la tarea de compartir las Buenas Nuevas muchas veces es una tarea demasiado fuerte para nosotros. Puede ser hasta pesada, porque somos débiles, pero no es una tarea que Dios haya designado a alguna otra persona, nada más que a nosotros, los seres humanos. Dios pudo haber designado a los ángeles. El propio Jesucristo dijo si ellos no hablan, las piedras pueden hablar, pero de hecho, la verdad y la realidad es que la extensión del evangelio depende de nosotros los seres humanos, hombres y mujeres de carne y hueso".

Subrayó que el grano, para que lleve fruto, debe caer en la tierra y tiene que morir. "No es una experiencia grata tener que renunciar, no es una experiencia grata tener que morir, no es una experiencia grata tener que dejar cosas atrás por causa del evangelio, es doloroso, pero no hay nada que produzca mayor gozo como resultado final", agregó.

En la parte final preguntó por quiénes serán los que tomen la conducción de este trabajo si el Señor tarda en venir, en los próximos 50 años. "La oración hoy es la misma oración de Jesús, Él dijo los campos están listos, es el momento de la cosecha, roguemos al señor de la mies que envíe obreros a la mies, gente dispuesta a los próximos 50 años, gente dispuesta a aceptar el desafío de la fe, gente dispuesta a vivir los milagros que Dios tiene preparados para ellos, para que los vivan, para que experimenten lo poderoso que Dios es".

Asimismo, se dieron a conocer diversos proyectos para difundir la palabra impresa para los niños y de evangelización para jóvenes y adultos.

Más adelante, los integrantes de CLC regalaron diversos libros que a su vez fueron obsequiados por las distintas casas impresoras.

El culto finalizó con una segunda participación del Coro Polifónico y una nueva oración de agradecimiento al Señor por estos primeros 50 años de CLC, donde se solicitó, también, bendición de abarcar todo el país.