Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

Fue llamada a la presencia del Señor la hermana Elba Egaña Pizarro

Redacción

El jueves 12 de agosto, pasadas las 08.00 de la mañana, partió a la presencia de su Salvador, la hermana Elba Egaña Pizarro, nacida el 4 de enero de 1959. Estaba casada con Jorge Beas, relación de la cual nacieron dos hijos, Alan y Danny.

Nuestra hermana Elba padeció de un cáncer por más de 10 años, enfermedad que finalmente le produjo la muerte.

Desde que aceptó a Jesucristo como su Salvador participó fielmente de las reuniones en Américo Vespucio Norte (Recoleta). Fue bautizada en el Templo Matta el 24 de marzo de 2002. En este último tiempo se reunía en el anexo de Maipú por razones prácticas relacionadas con la enfermedad.

El velatorio de nuestra hermana se realizó en el Templo del anexo de Maipú, servicio coordinado por el pastor Alejandro Huerta, y al cual asistieron muchas personas. La reflexión bíblica estuvo a cargo del pastor y amigo de la fallecida, Francisco Hernández.

El servicio de despedida desde el Templo se realizó el viernes 13 y también estuvo a cargo de los pastores Hernández y Huerta, en la coordinación y en la palabra, respectivamente.

El cuerpo de Elba Egaña fue sepultado en el Cementerio Metropolitano Santiago, ocasión en que fue despedida el pastor Hernández, quien señaló:
"…Si tuviera que definir a Elba, necesitaría más de una expresión para intentar describirla. En vida ella era una mujer muy alegre, dinámica, espontánea y con una inteligencia muy especial. Al igual que nosotros, ella no era perfecta, tenía defectos; pero también tenía virtudes, y sus virtudes fueron mucho más grandes que no dejaban ver sus defectos... Para mi madre, fue como una hija. Para mi esposa, fue su gran socia. Para mí, fue esa hermana que no tuve..."

Agradecemos a Dios por haber extendido su misericordia sobre nuestra hermana y haberle otorgado el descanso eterno. Muy pronto ella experimentará el acontecimiento más esperado por millones y millones a través de los tiempos, y que San Pablo lo describe en los siguientes términos:

"Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los demás que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, de la misma manera Dios traerá por medio de Jesús, y con él, a los que han dormido. Pues os decimos esto por palabra del Señor: Nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, de ninguna manera precederemos a los que ya durmieron. Porque el Señor mismo descenderá del cielo con aclamación, con voz de arcángel y con trompeta de Dios; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos y habremos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para el encuentro con el Señor en el aire; y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras."
(1ª Tesalonicenses 4:13 - 18).