El
Instituto Bíblico "Visión" reinicia sus actividades académicas
en Santiago
El
próximo sábado 30 de agosto comienzan, en Santiago, las
clases del Instituto Bíblico "Visión", IBV.
Así lo informó el presidente del directorio de esta instancia
académica, el pastor de San Antonio, Herman Pinol, quien
participó del culto el domingo 27 de julio en el Templo
Matta para entregar esta noticia y donde aprovechó
de incentivar a los hermanos y hermanas a estudiar en forma
sistemática la Biblia, profundizando en ella.
Agregó que el IBV también está dirigido a los líderes de
Departamentos, a profesores de Escuela Dominical y además
a profesores seculares que quieran incursionar en lo que es
la enseñanza religiosa en los colegios, lo que está avalado
por el Ministerio de Educación.
Al dar a conocer los cambios que ha habido en este tema,
dijo que durante 2008 el IBV tenía como meta desarrollar un
instituto residencial en Viña del Mar, el que iba a ser de
corto aliento, pero profundo, es decir, cuatro meses de estudio
intensivo más un mes de práctica.
Para poder llevar adelante este proyecto, se necesitaban
al menos 10 alumnos para que el costo de funcionamiento fuera
adecuado. Sin embargo, no se llegó a ese número, pues había
sólo seis interesados en estudiar esta modalidad, por lo tanto,
no se pudo realizar.
PASADO CON FUTURO
El IBV comenzó como una sencilla Escuela Bíblica el año 1975,
en Viña del Mar. Luego se trasladó a las dependencias del
Templo Matta, donde se desarrolló por tres o cuatro años,
para después regresar a Viña del Mar y desde ese momento,
constituirse, en un trabajo local donde la iglesia de Villa
Dulce era poseedora del IBV desde ese momento.
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| Pastor Herman Pinol, presidente del
directorio del IBV. |
El pastor Pinol añadió que "luego hubo algunas situaciones
que lo dejaron en receso y se nos llamó a los pastores a
tener una conversación ampliada respecto de qué podíamos
hacer para mantener esta instancia de estudio a nivel nacional.
Allí surgió lo que se conoce como la Asamblea de Iglesias
Asociadas, AIA, es decir, hay al menos 10 iglesias autónomas
del país, que nos hemos agrupado y hemos tomado nuestra
responsabilidad en el IBV.
Así que el IBV ya no pertenece a la iglesia de Villa Dulce,
en Viña del Mar, sino a un grupo de iglesias del país, por
lo tanto es un trabajo a nivel nacional".
Para realizar este trabajo se conformó un directorio que
quedó presidido por el pastor Pinol. Hay dos directores
académicos. Uno que tiene que ver con el IBV y que es el
pastor Daniel Riveros; y el otro con IBCI, que es el Instituto
Bíblico de Capacitación Internacional (ex por Casetes),
y que es el pastor Alberto Alvarado. Luego está el pastor
Claudio Andrade de San Nicolás, que tiene la administración
financiera.
"Nosotros componemos el directorio de esta conglomeración
de iglesias llamada AIA, la cual hasta ahora está
integrada por Coquimbo-Sindempart, Coquimbo-Parte Alta,
Coquimbo-Videla, Villa Dulce, Forestal Alto (incorporada
recientemente), San Antonio, Santiago, Santiago Oriente,
Chillán, Chillán Viejo, Concepción, San Carlos, San Nicolás,
San Pedro de la Paz".
Aquí en Santiago, la sede del IBV estará coordinada por
el pastor Osvaldo Valenzuela y la hermana Lisbeth Gustafsson.
-¿Por qué han tomado la responsabilidad de reanudar la
actividad del IBV?
-El IBV resurge como una necesidad de nuestras iglesias
para capacitar a sus líderes, incluso a los pastores. Dado
a que hay otras ofertas que se alejan un poco de nuestra
línea doctrinal tomamos la opción de no dejar morir el IBV,
que estaba radicado en una iglesia local, sino que 10 iglesias
del país, en un comienzo, tomamos la responsabilidad de
hacernos cargo de él y darle una connotación nacional para
que los hermanos se sientan identificados, que el IBV no
sólo pertenece a una congregación local, sino que es de
todos nosotros.
-¿Qué pasa con los costos de los cursos?
-Hay costo por mensualidades y también por los textos que
deben comprar los alumnos. Estos libros se han conseguido
con un descuento bastante considerable, el que hemos traspasado
al alumno, es decir, el IBV, en ninguna circunstancia, hace
lucro de esto, sino toda la rebaja que podemos conseguir en
los textos de estudio se traspasan al alumno.
El IBV no obtiene provecho monetario, sino que todo lo que
signifique cobrar algo es por el costo de desarrollar el proyecto,
nada más. Ninguno de nosotros es pagado, no recibimos remuneración
por el trabajo que hacemos, sino que lo hacemos en forma voluntaria,
porque nuestro deseo es que la iglesia se perfeccione, que
la iglesia crezca en el conocimiento de la Palabra del Señor.
Estos valores de los libros no se encuentran en las librerías.
Los textos, sí. Estos precios están dados exclusivamente para
los alumnos. Es decir, quien se inscribe y está estudiando
en nuestro proyecto o en nuestro programa de extensión tiene
acceso a este texto. Es decir, cualquier hermano no lo puede
comprar para tenerlo como un estudio personal, sino solamente
para los alumnos.
-¿Por qué se comienza ahora?
- La idea era iniciar el IBV durante los primeros meses del
año y haber partido este año 2008 con cuatro materias. Cada
materia se desarrolla, más o menos, en dos meses, por lo tanto,
durante este año podríamos haber abarcado cuatro, pero hubo
distintas circunstancias que no lo permitieron, una de ellas
fue también mi salud, que no me permitió llevar adelante todo
este proyecto.
-Aquí en Santiago, ¿quiénes pueden participar?
-Especialmente miembros de la iglesia en Avenida Matta y también
de los locales. La iglesia de Las Condes nos había solicitado
poder integrarse a este grupo de trabajo y eso lo vamos a
tratar de cómo lo coordinamos para no tener dos sedes en la
misma ciudad, y optimizar el tiempo y los recursos humanos
y económicos también.
-¿Qué pasa si un hermano de Chillán, por ejemplo, quiere
hacer el curso?
-Va al IBV de Chillán que está funcionando. Ahí trabajan junto
con las iglesias de San Carlos, San Nicolás y Chillán Viejo.
O sea, hay sedes geográficas.
-¿En todas las sedes va a comenzar ahora?
-No, solamente en Santiago, porque las otras sedes están funcionando
desde principio de año. Venían desde el año pasado, entonces,
como aquí se había detenido por un tiempo, estamos reiniciando
el trabajo aquí en Santiago.
Ahora, se parte atrasado por las circunstancias que ya expliqué
tanto de mi salud, que no me permitió llevar adelante el proyecto
y porque mis colegas estaban ocupados en las otras sedes que
ya estaban funcionando, pero partimos este segundo semestre
y esperamos en el Señor que siga su curso normal hasta que
se completen todos los ramos.
-¿Cuál es el número ideal de hermanos?
-Para que una sede funcione hemos pedido que al menos haya
un grupo de 12 personas. Menos de eso cuesta un poco, por
los costos de traslado de algunos profesores, porque dentro
del desarrollo también tenemos contemplado algunas clases
presenciales, es decir, uno de los profesores vendrá para
explicar la material, o al principio o al final de ella, no
obstante que el sistema es de auto-estudio, es decir, cada
uno se guía por el texto.
CLASES EN CASA
-¿Qué significa eso de auto-estudio?
-Cada alumno se propone estudiar una hora diaria cinco días
a la semana y luego asiste a una reunión semanal en grupo
con un tutor. Entonces el maestro es el mismo texto. Luego,
también hay lecturas adicionales a las que hay que acceder.
Es primordial una disciplina de estudio, primero, que el alumno
cumplirá la hora diaria de estudio; segundo, que desarrolle
sus tareas; tercero, que asista a cada una de las reuniones
semanales; y también, al final del periodo de los dos meses
pueda rendir su prueba en una reunión plenaria.
Dado esto, el alumno va acumulando créditos para terminar
todo el programa que se llama Certificado en Biblia. Cada
alumno que termine las materias, completando toda la malla
curricular recibirá un certificado que le acredita que está
capacitado para poder desarrollar cualquier actividad relacionada
con la enseñanza de la Biblia.
-¿En cuánto tiempo un alumno completa toda la malla?
-Si contamos dos meses por cada materia y son seis materias
que están en la malla, se puede terminar en un año. Esto es
relativo, dado que a veces los dos meses se pueden alargar
un poco más, la idea es que no suceda así, que haya rigurosidad,
por eso también se requiere que la gente tenga una asistencia
estable, que no se deje estar, porque eso juega en contra.
-¿Cómo es la calificación?
-Aquí se pondera la nota por asistencia, por trabajo hecho,
por trabajos adicionales y la prueba. Todo eso da una ponderación,
se da una nota y se le da un puntaje de créditos para las
siguientes materias.
-¿Cuál es el papel del pastor Osvaldo Valenzuela y la
hermana Lisbeth Gustafsson?
-Ellos son coordinadores. Se les llama así, porque son el
nexo entre el director académico Daniel Riveros y el grupo
de estudios. Ellos tienen a su cargo velar, primero por los
cobros de las mensualidades, el cobro de los textos y cualquier
otro tipo de material que los alumnos necesiten. También hay
textos que están disponibles en nuestra biblioteca a los que
ellos pueden acceder, pueden ser facilitados por un tiempo
de estudio y luego devolverlos. Entonces todas esas materias
se hacen a través de los coordinadores.
También los coordinadores sirven un poco como tutores, ya
que ayudan, a veces, en materias donde a los alumnos les cuesta
la comprensión y ellos, tienen esta capacitación que se va
dando en el mismo curso para responder ciertas dificultades
del estudio.
Osvaldo
Valenzuela:
-Mi trabajo será más que todo coordinar los trabajos, lo
que es matrícula, pagos de mensualidades, de que lleguen
los libros, los textos de estudio a cada alumno. Este trabajo
será en conjunto con la hermana Lisbeth. La idea también
es coordinar el tiempo de reuniones los fines de semana,
porque esto es algo donde el alumno debe tener un tiempo
de estudio en su hogar, luego de lo cual nos reuniremos
un día a la semana, que en primera instancia sería el sábado
en la tarde para poder disipar dudas. En este tipo de estudio,
nuestro trabajo, es más de facilitador que de un profesor,
porque esa es la idea, que cada uno sea un autodidacta,
donde además el alumno tenga una plena comunión con Dios
a través de las Escrituras, a través del estudio y a través
del esfuerzo.
Lisbeth
Gustafsson:
-Esperamos que vengan hermanos en un número suficiente para
que puedan participar todos, porque la idea funciona en
la medida en que todos van trabajando en la semana con el
capítulo de un libro, por ejemplo, y nos juntamos el sábado.
Ahí tienen que traer respuestas a varias preguntas que se
les ha dado, según el libro.
Entonces, todos tienen que comentar y hablar.
Asimismo, esperamos que los hermanos sean fieles y que
al empezar esto lleguen hasta el final y que no se queden
en el camino.
VALORES
- Matrícula: $ 5.000.-
- Mensualidad: $ 5.000.-
- Inicio de clases: sábado 30 de agosto.-