MILAGRO:
A 26 días del accidente cerebrovascular masivo, el hermano
Alejandro Escobar asistió con su familia al Templo Matta
-Su esposa Lorena Bustamante compartió con
la congregación los dramáticos momentos que vivió. En un primer
instante, los médicos le dijeron que o quedaba en estado vegetal
o moría.
-Por ahora, nuestro hermano tiene afasia, o sea, una pérdida
de la capacidad del habla por la lesión cerebral que sufrió
en el hemisferio izquierdo.
-Su familia y la hermandad confían en que el Señor hará el
milagro completo, ya que su vuelta a la normalidad, según
los especialistas, demorará dos años.
El diagnóstico de los médicos era sólo uno: accidente
vascular masivo en el hemisferio izquierdo del cerebro.
El pronóstico tenía dos posibilidades: o quedaba en estado
vegetal o moría.
Frente a esto, la familia directa del hermano Alejandro
Escobar Díaz, que el lunes 13 de junio pasado cumplió 46
años, ya tenía una respuesta. Le habían dicho al Señor que
no lo querían ver mal, sino que lo querían tener en casa
como antes, por lo que si no había una recuperación, era
mejor que el Señor se lo llevara.
Así relató a la congregación santiaguina, su esposa, la
hermana Lorena Bustamante (41) los dramáticos momentos que
comenzó a vivir el martes 17 de mayo, cerca del mediodía,
cuando Alejandro estaba preparándose para ir a trabajar.
Este domingo 12 de junio, los cuatro integrantes del grupo
familiar llegaron hasta el Templo Matta para dar infinitas
gracias a Dios por el milagro viviente que es el jefe de
hogar. Es un milagro, porque el hermano Alejandro puede
caminar sin grandes problemas, percibe lo que sucede a su
alrededor, sonríe, ora en silencio y hasta canta, si tiene
la letra del himno. Es un milagro, porque así la familia
se lo pidió al Señor.
Nadie podría darse cuenta que hace poco menos de un mes,
él sufrió esta gravísima situación.
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| Eduardo (14), Daniela (16), el hermano
Alejandro Escobar Díaz y su esposa, Lorena Bustamante,
en la reunión del domingo 12 de junio en el Templo
Matta, donde agradecieron al Señor el milagro
de la sanación del jefe de hogar. |
Conversamos con la hermana Lorena.
-¿Cuándo Alejandro debería volver a la normalidad?
-El plazo son dos años.
-¿Y mientras tanto…?
-No puede trabajar, no puede hacer nada, por su problema
de afasia, o sea, él tiene una pérdida de la capacidad del
habla por la lesión cerebral que sufrió en su corteza cerebral.
El accidente fue al lado izquierdo de su cerebro y afectó
al lado derecho, donde ya Dios hizo su sanidad en esa parte
motora, pero en la parte del lenguaje tienen un gran impedimento
y eso significa escritura, lectura y el habla. Sólo expresa
muy pocas palabras como hola, chao, amén. Palabras cortas.
-Lo vimos cantar uno de los himnos durante el culto.
-Sí, eso me explicaba la doctora sucede en el otro hemisferio
(derecho); todo lo que es canto está allí. Esa parte está
sana, pero si tú le dices ponte a cantar sin mirar un texto,
no se recuerda nada, nada. No puede expresarse. Él quiere
expresar sus ideas, pero el habla no sale y tampoco puede
escribir las palabras, porque tiene muy confundido todo,
muy desordenado en su disco duro, como se dice.
-¿Cuánto ha costado todo esto?
-Gracias a Dios hasta este momento todo lo está cubriendo
el Plan AUGE (Acceso Universal de Garantías Explícitas),
o sea, en este primer momento fueron dándose todas las cosas,
y en cuanto a hospitalización no nos ha costado nada. Pero
en cuanto a transporte, a alimentación, que ya empezamos
con otra terapia que es la alimentación, todo es con dieta
light, sin sal, sin azúcar, carne blanca, todo eso, ya fue
harto. Incluso hubo un tiempo en que estuvo usando pañales,
pero gracias a Dios eso terminó con las terapias que nos
enseñó la fonoaudióloga.
¿POR QUÉ?
-¿Hay
alguna razón por la cual se produjo esto?
-Médicamente, el doctor me dijo que no se explicaba esto.
Por la edad, esta es una enfermedad para ancianos; no tiene
antecedentes médicos de hipertensión, colesterol o diabetes
que son enfermedades de riesgo. Lo otro, el corazón, que
pudiera hacer un trombo (coágulo sanguíneo que se forma
en un vaso y permanece allí) tampoco lo tuvo.
Lo único que está esperando el doctor es el examen de las
arterias carótidas que ahí pudiera estar tapado algo y ahí
esté produciendo el problema. Y si no fuese así, le tocó,
fue algo fortuito. Tampoco es drogadicto, alcohólico, ni
fumador, que son antecedentes para este tipo de probemas.
El accidente vascular fue porque se le tapó una arteria
en el cerebro, en su lado izquierdo y fue masivo, ante lo
cual el doctor me dijo que las alternativas eran quedar
vegetal o fallecer, pero él se sorprendió porque la recuperación
fue en dos semanas.
-¿Qué pasa con su trabajo, ahora?
-Actualmente está con licencia médica. Él pertenece a Fonasa
y se va pagando un mes atrasado.
-O sea, va a estar dos años dependiendo de esas licencias
que no pagan el sueldo completo que tenía…
-Sí, y bueno, hemos visto en nosotros la misericordia de
Dios, cosa que en ese sentido tengo una paz tan grande que
yo sé que el Señor va a satisfacer todo, así es que confío
en Él, nomás. Estamos en eso.
-¿Qué dicen sus hijos?
-Daniela pasó a cumplir el rol de enseñarle, cosa que anteriormente
el papá hacía. Ahora le está enseñando a escribir, a leer,
enseñándole objetos: esta es la televisión, este es un teléfono,
haciéndole ejercicios faciales, que abra la boca, que cierre
la boca, que saque la lengua, todo eso. Mi hijo, está expectante.
Creo que se puso un escudo para protegerse, pero igual se
acerca al papá, lo anima, todo eso. En esa faceta están
ellos.
-¿Y usted?
-Yo, haciéndole la fuerte, haciéndome, porque en el fondo,
de repente, uno decae en el sentido de la ansiedad, porque
yo no me imaginé este vuelco de mi vida, de 180 grados,
que fue radical. Uno dice la muerte está muy lejana, sobre
todo cuando uno se considera joven, y al ver a una persona
con un accidente vascular, como lo vi yo, fue impactante.
Le hablaba y no me contestaba; le decía mírame y no me miraba.
Como dijeron los médicos estaba perdido en el tiempo y en
el espacio.
MILAGRO DESDE EL COMIENZO
-O sea este es un gran milagro hasta este minuto…
-Fue un milagro desde un principio, porque cuando yo llegué
y lo vi en las condiciones, lo primero fue buscar a mis
vecinos y justamente había un vecino que no debería haber
estado con su familia, llegaron porque su hijo se enfermó.
En ese momento cuando él lo vio, porque él es paramédico,
me dijo esto es un infarto cerebral, fue radical al tiro;
vámonos al tiro, me dijo. Sacamos el auto, buscamos los
documentos, buscamos todo lo que teníamos que llevar para
la Posta y cuando llegamos fue el mismo diagnóstico, y me
dijeron hay que esperar, porque no hay ambulancia y esa
espera pudo ser una hora, dos horas, aquí no se puede decir
en la Posta.

En ese momento me hicieron salir, porque tenían que estabilizarlo,
darle los primeros auxilios y sale un paramédico y me dice:
sabes, llegó una ambulancia, ¿pero es de acá?, le pregunté.
No, vino de paso, me respondió. Ahí empecé a ver los milagros,
en todo momento, y cuando íbamos en la ambulancia con el
chofer, porque eran tres los que estaban atendiendo a Alejandro,
lo único que me vino a mi corazón en ese momento y en mi
mente fue: Regocíjate. El antónimo de lo que yo estaba viviendo.
Regocíjate, regocíjate. Alábalo, alábalo. Gracias al Señor,
porque mucho tiempo estuve en la Escuela Dominical y yo
esto también se lo decía a los niños: hay que regocijarse
en las pruebas, en lo bueno y en lo malo. Él nos sostiene
en su mano, y esas mismas palabras estaban acudiendo a mi
corazón, regocíjate, alégrate. Gracias Señor, gracias y
pude experimentar su misericordia en ese momento. Le dije,
Señor esto es tuyo y tú estás cubriendo todo y vas a cubrir
todo y seguirás cubriendo todo y así ha sido hasta este
momento.
Además, el hecho de ver que tantos hermanos, la iglesia
en general, y no tan sólo de la Asamblea de Dios Autónoma
de Santiago, sino que también de otras congregaciones que
yo nunca me había imaginado, ni pensaba que iban a hacerlo,
tuvieron pendientes en oración. En diferentes formas yo
he visto que el Señor ha obrado y ahí se ha mostrado su
amor y misericordia para con nosotros y también su poder.
Sigo confiando en Él, hasta que Alejandro pueda hablar
por sí solo y voy a ver el milagro total en él, y si el
Señor no quiere eso, amén también, su misericordia estará
presente.
Finaliza expresando que "a pesar de todo lo vivido, he
disfrutado la parte dulce del amor de Dios. Hay enfermedades
que son para la gloria de Dios, creo que esta es la de Alejandro".
Luego que la hermana Lorena entregara su testimonio, algunos
presbíteros ungieron con aceite al hermano Alejandro, agradeciendo
el milagro obrado hasta ahora por Dios y pidiendo por su
plena recuperación junto a su familia.
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Los pastores Patricio Rodríguez,
Leonardo Melo y Francisco Naranjo ungen con aceite
al hermano Alejandro Escobar.
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