Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

Ya descansa en la presencia del Señor el hermano Carlos Roberto Millán Villarroel

Hermógenes Carril Torres

En el Parque del Recuerdo de la comuna de Huechuraba fueron inhumanos, el pasado martes 25 de octubre, los restos mortales del hermano Carlos Roberto Millán Villarroel (85), que ya descansan esperando la resurrección de los justos. La ceremonia fúnebre se efectuó cerca de las 16:00 horas.

Como se sabe, nuestro hermano falleció en la tarde del domingo 23 de octubre debido a un paro cardiorrespiratorio provocado por una neumonía.

El hermano Millán había nacido el 13 de enero de 1926 en Concepción. Luego de conocer al Señor, fue bautizado en Tejas Verdes, en San Antonio, el 1 de abril de 1951.

El 3 de junio de 1951 contrajo matrimonio con la hermana María Vallejos, oriunda de Nacimiento, comuna de la Región del Bío Bío. Aparte de su esposa, le sobreviven sus hijos Daniel, Pablo e Isabel y 10 nietos.

PRIMER SERVICIO FÚNEBRE

A las 20:00 horas del lunes 24 se efectuó el primer servicio fúnebre, el cual fue coordinado por el pastor Paul Gustafsson.

Durante su desarrollo, el hermano José Abarca Muñoz recordó que fue al término de la década de los 40 cuando lo conoció. Al comenzar sus palabras dio gracias a Dios "porque ya Roberto está en la presencia del Señor y está gozando, está descansando".

"Lo conocí muy joven a Roberto, aunque él era siete años mayor que yo. Llegó a la iglesia por allá por el año 1949. Venía acompañando a un querido hermano de la iglesia, el hermano Abraham Jaque. Ambas familias eran muy conocidas y el hermano Abraham les testificaba del Señor y traía a la hermana María, la mamá de Roberto a la iglesia y esa semilla quedó ahí sembrada", añadió.

El hermano José Abarca recuerda al hermano Carlos Roberto Millán, mientras observa el pastor Paul Gustafsson.

"Me tocó mucho participar con él en muchas actividades. Era un hombre inquieto que le gustaba hacer cosas, participar desde muy joven, aunque no fue fácil su vida. Conocí mucho a su madre, y no le fue fácil, pero él logró salir adelante. Se casó en la iglesia con su novia, la hermana María Vallejos. Fueron felices, la pasaron bien, aunque también tuvieron dificultades y como dije estuve muy cerca de ellos", sostuvo.

Acerca de su trabajo en la Obra manifestó que "por varios años fue responsable de las Colonias que la iglesia tenía en aquel tiempo, y que todavía tiene. Él se preocupaba de ir al templo antiguo allá en Gaspar de la Barrera y después acá para ayudar y contratar vehículos para llevar a los niños, 150, 170 niños, cada verano. Roberto era director de esa actividad y llevaba esa responsabilidad de organizar y de manejar esa situación. Además, por muchos años fue tesorero de la iglesia, también. Era un hombre íntegro, un hombre que tenía muy claro lo que era amar al Señor, muy celoso, en cuanto a cuidar lo que era de la iglesia".

"Roberto era muy especial con su carácter…fue un buen padre, un buen marido, un cristiano que fue fiel hasta el final... Había llegado al extremo…y era una de las cosas que nosotros siempre le criticábamos: Roberto guarda, guarda para la vejez, guarda, porque lo daba todo, siempre estaba ayudando. Hay mucho dinero, aquí en este templo puesto por Roberto Millán y en otras actividades. Era de esas personas que se fijaba en los detalles", agregó en su recuerdo.

"En uno de sus últimos días pasé a verlo, estaba mirando solamente. Yo le dije a él, ¿tú sabes quién soy yo? Me miraba no más. Haber,…hagamos un ejercicio corto, si sabes quién soy yo, dame la mano. Sacó la mano y me la apretó. Con eso me di cuenta que Roberto aún estaba claro, aunque no hablaba, pero tenía tranquilidad, tenía una paz que cualquiera desearía tener en ese momento, momento difícil, pues estuvo postrado durante mucho tiempo, en la cama", recordó.

Secuencia de una de las Colonias Infantiles realizadas en la década del 80 en Isla de Maipo. En las primeras dos fotos se aprecia al hermano Millán dando instrucciones a los niños y luego conversando con los monitores encargados de llevar a buen término la Colonia.

"Yo doy gracias al Señor por este querido amigo, que estuvo en la iglesia, la ayudó mucho y ahora ya está con el Señor, sentado a la diestra del Padre y esto nos causa alegría, aunque también tristeza por un lado al pensar que ya no va a estar, pero el gran sabio Salomón dijo en Eclesiastés capítulo 3 versículo 2, que hay tiempo de nacer, y tiempo de morir. Y es así la vida. Lo interesante es aprovecharla, es poder vivir de acuerdo a lo que el Señor quiere, y yo creo que Roberto lo hizo. Yo solamente deseo que María, Daniel, Pablo e Isabel y sus nietos, reciban el consuelo del Señor. Les ha dado la paz, he hablado con ellos y están tranquilos, por qué, porque saben que Roberto está mejor hoy día. Ojalá este ejemplo sirva para cada uno de nosotros", finalizó diciendo el hermano José Abarca.

HERMANA EN CRISTO Y VECINA

Luego, habló Nadia Jiménez, una hermana que ha vivido gran parte de su vida enfrente a la casa del hermano Carlos Roberto, en la Villa "Hermanos Carrera" de Maipú.

Partió diciendo que "es súper importante este momento, es súper especial, porque hay muchos vecinos de donde yo vivo y quizás tienen una perspectiva diferente de lo que era el tío Roberto, siempre le hemos dicho tío Roberto. Y en realidad, desde que éramos chiquititos se preocupó de traernos a la iglesia, primero trajo a mi hermana, a la Lucía y mi mamá me dice que yo también quería venir, pero era muy chica".

Agregó que "yo estoy súper agradecida y le doy gracias a Dios por haberme dado el tiempo y de haberle agradecido personalmente por haberme traído acá, por haberme llevado a los pies de Cristo. La verdad es que le gustaban mucho los niños y vienen muchos recuerdos a mi mente, por ejemplo, en la casa, cuando éramos chicos jugábamos en la calle, y él salía a ciertas horas, abría su portón y esperaba siempre que pasara un avión y todos nosotros nos acercábamos a él", recordó.

Añadió que "nos sentábamos con él y nos poníamos a conversar y podíamos estar horas conversando. Siempre con un corazón para todos los chicos que vivíamos ahí. Igual era súper importante, porque estas cosas él también las guardaba en su corazón y él sabía que cuando iba a salir nos iba a encontrar a todos nosotros en la calle e íbamos a ir adonde él a conversar, y a esperar que pasara el avión. Pero lo más importante es el amor que él tenía por servir a Dios, que lo motivaba a llevar a personas a los pies de Cristo. Es tan importante que un niño pueda conocer más del amor de Dios, es tan importante que un niño pueda abrir sus ojos a un amor real, y los niños cuando comienzan a comprender el verdadero significado del amor de Dios es una experiencia que traspasan a sus padres, y Dios cumplió sus propósitos con él".

Terminó diciendo que "yo creo que no soy la única persona que está tan agradecida por todo el apoyo que recibimos, no tan solo personalmente, sino como familia, ya que nos ayudó en momentos muy difíciles y ha sido un honor poder vivir frente a su casa (Maipú). Así es que yo le doy gracias a Dios y que Dios ponga una paz especial en la vida de su familia, en este tiempo".

Por su parte, el pastor Paul Gustafsson dijo que "si hay un recuerdo del hermano, cuando llegaba en su auto y siempre llegaba sujetando su maletín pesado estaba Nadia". Agregó que "yo creo que el fruto del hermano Roberto está en ti, querida Nadia".

LA MUERTE TIENE SUS DÍAS CONTADOS

La Palabra del Señor fue entregada por el pastor Francisco Hernández, quien comenzó diciendo que era "un honor ministrar la Palabra en este servicio fúnebre de un hermano que a través del tiempo se transformó en un ícono de la iglesia".

También recordó su vínculo con el hermano Roberto. "Cuando asistía a Gaspar de la Barrera, en la época en que uno (como adolescente) participa de cierta parte del culto y luego sale. Los que asistimos a ese templo sabíamos que el espacio interno era bastante reducido y si uno necesitaba cambiar de aire, salía a la calle, Y cuando lo hacía, lo primero que veía era un tremendo vehículo, una especie de camión. No tengo recuerdos precisos de él, pero sí del camión. El segundo recuerdo es este templo. No tengo recuerdos de mi hermano predicando, ni cantando ni tocando un instrumento, sino que sacando fotos".

El pastor Francisco Hernández recalca la esperanza de la resurrección de los justos como lo dicen las Sagradas Escrituras.

Basó su mensaje en que todos estamos sujetos a la muerte. Afirmó que el hombre muere una vez y luego el juicio. Tarde o temprano la muerte se va a apoderar de nosotros y puntualizó que "la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro", según Pablo escribió en Romanos 6:23, para rematar sosteniendo lo que dice Romanos 3:23, "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios".

Subrayó que nuestros padres recibieron instrucciones precisas cuando estaban en el Huerto del Edén y también dijo que Cristo murió y resucitó para restablecer nuestra comunión con Dios.

Expresó que la muerte siempre nos va perseguir, siempre está al acecho. La muerte es un enemigo. A través de la historia humana ha derrotado a millones de personas a través de los tiempos. La muerte nunca va a traer la alegría de una familia.

Pero fue enfático al señalar que la muerte tiene sus días contados, según dice 1ª Corintios 15:26: "Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte", y ya hubo un anticipo cuando Cristo resucitó.

En la parte final, el pastor Hernández recalcó lo que el apóstol Pablo manifestó en Filipenses 1:21: "Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia", recalcando la esperanza de la resurrección de los justos como lo dicen las Sagradas Escrituras.

La familia directa del hermano Millán: su hijo mayor, Daniel; su esposa, la hermana María; su hija menor, Isabel; y el hijo del medio, Pablo, durante el servicio del lunes 24 de octubre en el Templo Matta.

FIDELIDAD

Antes de terminar el servicio, el hermano Samuel Gustafsson también tuvo palabras para el hermano Carlos Roberto Millán al decir que "dentro de sus virtudes y defectos tuvo algo muy especial: la inteligencia de elegir a Cristo como su Salvador. Eso fue lo mejor que hizo en su vida y que lo acompañó durante todos estos años. Esta iglesia tiene más de 70 años de existencia y él fue bautizado según el libro de matrícula el 1 de abril de 1951, o sea, exactamente 60 años y unos meses más, junto con la hermana María. El bautismo se realizó en Tejas Verdes, en San Antonio, y todos estos años el Señor fue fiel con su creencia".

También le entregó un saludo bíblico a la hermana María y sus hijos con la cita de 1ª. Tesalonicenses 4:13 y 14: "Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él".

Enfatizó que "es la gran diferencia de los no creyentes, y esta es nuestra gran esperanza".

MARTES 25

En la mañana del martes 25, en el Templo Matta fue su hija Isabel quien expresó algunas palabras antes de partir al cementerio.

Recordó que los domingos podían entrar a verlo al "Centro de Referencia de Salud (CRS) de Maipú entre las 16:00 y 17:00 horas y ella entraba en primer lugar, porque era la tutora de él.

"El domingo 23 vi a las auxiliares que atendían al papá y sabía que ese día, de nuevo habían pedido la oración por él en Maipú y Santiago. Me acerqué y le tomé su mano y se la apreté y trató de decirme algo, aunque no podía hablar. Le dije que partiera y que la mamá iba a estar bien y nosotros igual. También le dije: no luches más y parte y gracias por lo que me enseñaste. Cerró lo ojos como cansado. Luego se acercó una de las auxiliares y me preguntó qué le pasaba que estaba llorando. Le respondí: tiene penita…nos estamos despidiendo con el papá. Después hablé con el médico, que me preguntó cómo ha aguantado tanto".

También llegaron mi mamá y mi hermano Daniel. Luego me fui con la sensación de haberme despedido de él, con mucha pena. Dos horas después me avisaron que el papá estaba agonizando y no alcancé a llegar. Cuando iba en camino, llamé a mi hermano Pablo, que también iba a verlo. Cerca de las 20.00 horas nos juntamos toda la familia en esa habitación, hasta mi hijo menor entró, y el personal nos dejó harto rato con él y luego se lo llevaron".

Después de este servicio, los restos del hermano Millán fueron llevados al Parque del Recuerdo, donde la ceremonia fue coordinada por el pastor Alejandro Huerta y donde también habló el pastor Paul Gustafsson.

El recuerdo familiar estuvo a cargo de su hijo Pablo, quien agradeció a los hermanos de la iglesia y a personas de otras entidades como el Rotary Club Maipú, el Círculo de Suboficiales del Ejército, las Damas de Blanco de Peñaflor y vecinos de la Villa Hermanos Carrera de Maipú, donde vivía el hermano Millán, que se hicieron presentes tanto en el Templo Matta como en el cementerio.

Nuestra petición es orar al Señor agradeciendo por la vida del hermano Carlos Roberto y para que inunde de paz y tranquilidad a su familia.

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