Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

Pastor Francisco Naranjo agradece al Señor su protección en accidente automovilístico sufrido junto a su familia

Hermógenes Carril Torres

El domingo 19 de julio, el pastor Francisco Naranjo, su esposa Febe y su hija Claudia, sufrieron un accidente automovilístico con otro vehículo en la esquina de las calles Carmen y Santa Isabel, en la comuna de Santiago, mientras se dirigían a la reunión de la mañana.

Dicha intersección tenía los semáforos fuera de servicio y los daños de los automóviles fueron importantes. Sin embargo, sólo hubo heridos.

Por esta razón, el hermano Naranjo, muy emocionado, entregó su agradecimiento al Señor el domingo 26 de julio, el cual transcribimos en su esencia.

Doy gracias al Señor, porque me permite nuevamente estar aquí.
La verdad de las cosas es que ha sido una semana difícil para nosotros como familia y he podido sentir la gracia del Señor y la Palabra del Señor viene siempre a nuestro corazón cuando estamos pasando por momentos complicados.

Es así como el salmista interpreta en gran forma lo que sentimos y lo que siento, cuando dice:
Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores;
Se rompió el lazo, y escapamos nosotros.
Nuestro socorro está en el nombre de Jehová,
Que hizo el cielo y la tierra.
Los que confían en Jehová son como el monte de Sión,
Que no se mueve, sino que permanece para siempre. Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella,
Así Jehová está alrededor de su pueblo.

Son palabras que se han hecho vivas en mi corazón, y como decía, especialmente durante esta semana. A pesar de que muchas veces uno pasa por la Palabra, pero llegan momentos en que uno siente y afloran a nuestro corazón y a nuestra mente lo que hemos leído en algún momento, en alguna oportunidad y sabemos que es el Espíritu Santo el que nos recuerda la Palabra en los momentos especiales.

Como decía, ha sido una semana difícil, ya que el domingo pasado (domingo 19 de julio), como muchos de los hermanos ya saben, tuvimos un accidente automovilístico como familia y gracias al Señor, porque Él estuvo con nosotros, y gracias a Él, las lesiones fueron relativamente leves, como decía el parte de la Posta Central.

Mi esposa Febe no pudo venir hoy día, prefirió quedarse en casa, porque está todavía con un poco de vértigo y con su ojo que de a poco se le comenzó a poner morado (…) pero está bastante mejor, gracias al Señor, con las lesiones y golpes que tuvo en el accidente.

Cuando uno ve estas cosas a la distancia o escucha las noticias o ve, se imagina solamente lo que significa eso, pero cuando uno lo ha vivido, como en este caso (…) uno se da cuenta y entiende lo que eso significa.

Son segundos en que todo sucede y cambia y trastoca la vida de las personas.

Entiendo que es el enemigo que está atacándonos de una u otra manera y lo siento así, porque ese mismo día, dos horas después, aproximadamente hubo otro accidente en la misma esquina por no estar funcionando el semáforo y que fue peor que el de nosotros y que los que tuvieron ese accidente también eran hermanos de la iglesia coreana, entiendo, que también iban a su reunión y que también fueron atacados en esa manera. Por eso es que doy gracias al Señor, porque Él está con nosotros.

Doy gracias a cada uno de ustedes, hermanos, por las oraciones. Sé que la mayoría y casi todos han orado por nosotros, en una forma muy especial. Hemos sentido el cariño de la iglesia, así como uno quiere a la iglesia es agradable sentir que la iglesia lo quiere a uno. Damos gracias al Señor por esto.

Sabemos que hay locales, también, que hicieron cadenas de oración por nosotros y el resultado lo podemos ver de que estamos en las manos del Señor y damos gracias al Señor, y pedimos a Él que nos ayude, nos dé gracia, nos dé la paz.

Por mucho tiempo he estado pidiendo al Señor que me ayude a tener paz en los momentos difíciles, en los momentos complicados, en los momentos turbulentos, poder tener paz, así como la paz que el Señor nos da.

Yo sé, como lo dije, que el enemigo muchas veces se levanta y está permanentemente, porque la Palabra del Señor lo dice, está como león rugiente buscando a quien devorar, y esos a quienes devorar somos nosotros, los que servimos al Señor, los que creemos en el Señor, pero tenemos al Señor que está a nuestro lado.

Recordaba en aquellos momentos las palabras que el Señor le dijo a Pedro, poco antes de ir a la cruz: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; (el hermano Naranjo se emociona mientras lee) pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte.

Gracias hermanos por las bendiciones, gracias por las oraciones, muchas gracias por el cariño que han tenido con nosotros.