Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

PATRICIA MELLAFE: HAY CONFUSIÓN EN LOS EVANGÉLICOS DE ESTADOS UNIDOS

Por Hermógenes Carril Torres

Durante este año, Patricia Mellafe de Pérez (51) ha vuelto en un par de oportunidades a Chile.
Está radicada, por segunda vez, en Estados Unidos junto a su esposo, Roberto Pérez Galáz.

Conversamos con ella, no sólo de sus motivos para visitarnos, sino que también quisimos saber cómo se vive el evangelio en el país del norte.

-¿Cuáles han sido los motivos de sus visitas a Chile?
-La primera vez, en abril, fue por mi salud, pero gracias al Señor que estoy súper bien. El Señor hizo el milagro, me levantó…estaba mal, muy mal, no me pude levantar como en dos meses de la cama.

-¿Y por qué?
-Tenía una fibromialgia, que es una inflamación de músculos y tendones que es por estrés, en el fondo, cansancio, pero ya está todo controlado y bien. Y ahora he vuelto, por Sarita, mi hija, que lleva como tres meses enferma, pues tiene un fuerte dolor de cabeza. Siento más confianza en venir acá, llevarla a todos los especialistas y hasta ahora no se sabe nada, pero yo confío en el Señor de que nos va a dar la respuesta.

-¿Cómo se ve desde el punto de vista cristiano y desde allá, donde vive, lo que está pasando en el mundo?
-Yo creo que todo apunta a las últimas señales, tanto allá como acá…bueno, acá veo un gran despertar en las cosas en cuanto al evangelio. En Norteamérica hay mucha confusión. Ser evangélico allá es como ser católico acá, más o menos, entonces uno tiene que cuidarse mucho, aún con el evangelio que se predica por televisión. Es difícil, la lucha es bien grande y es un evangelio muy liviano el que se predica. No se percibe un evangelio real, un evangelio de compromiso. Más que el evangelio de Cristo se predica cómo sentirse bien, cómo tener una vida próspera y todo eso, y mucha gente cae en eso, pero gracias a Dios que nosotros tenemos una buena base, entonces siento que podemos diferenciar entre la verdadera doctrina y la falsa doctrina, pero está muy plagado de ese tipo de grandes congregaciones, pero que apuntan a llevar una vida muy liviana, no a un evangelio como realmente es el evangelio.

-¿Hace cuánto que están en Estados Unidos?
-Ya hemos estado como 14 años, divididos en dos períodos. En un tiempo volvimos a Chile a criar a nuestros hijos acá, y doy gracias al Señor por esto, porque fue una buena decisión.

-¿Por qué dice fue una buena decisión, cuando muchas veces se mira a Estados Unidos como para emigrar, por todo lo que ese país ofrece?
-Nosotros que hemos vivido la educación allá y acá podemos decir que la educación acá es mucho mejor, es mucho más rica, pues se respetan mucho los principios.
Como familia, yo le doy gracias a Dios que nuestros chicos crecieron acá, porque aún ahora con Boby (25), Sarita (18) y Rodrigo (20), que está en Alemania, somos una familia bien unida. Allá, no, y lo veo en amigos, incluso lo veo en personas de la iglesia…los hijos se van muy pronto, y no sé…hay poco calor humano, poco calor de familia, entonces yo siento que mis hijos siempre van a volver al hogar, siempre están preocupados del papá, de la mamá y eso es rico, es rico, y eso tiene que ver porque crecieron acá.
Ellos sienten que allá están por una razón de estudio y por las oportunidades que el país ofrece, porque estudiar es más fácil, eso sí lo puedo reconocer, pero en cuanto a las bases cristianas, aun dentro de la iglesia a la cual asistimos nosotros, yo veo la diferencia…ellos tienen más compromiso con el Señor que el resto…a veces se es cristiano dentro de la iglesia y después salen y es otra vida…son como dos caras.