Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

PAUL GUSTAFSSON: DIOS DECIDE CUÁNDO SEREMOS USADOS

- Las impresiones del presbítero de Santiago, luego de estar una semana en el Campamento de Jóvenes de San Juan, Argentina.

por Hermógenes Carril Torres

Antes de partir a San Juan, Argentina, invitado al Campamento de Jóvenes para tener estudios bíblicos y predicar en las noches bajo el lema: "Yo soy, Él es", el presbítero Paul Gustafsson estaba complicado.

Aunque ha estado varias veces allá, ahora el asunto era diferente.
A tal punto era su preocupación que el domingo 8 de enero pidió que el presbiterio orara por él. Pero también solicitó ayuda espiritual a los hermanos del Anexo de Cerro Navia, donde habitualmente trabaja como encargado.

Así recuerda aquellos momentos:
- Lo distinto fue ahora que me costó más prepararme, aquí en Santiago, para este evento. Allá mismo, la estadía fue más complicada, pero por fin viajé como siempre he deseado viajar: sentirme enviado por la iglesia, sentirme enviado por el Anexo de Cerro Navia, donde trabajo, saber que estaban ayunando todos los días y aquí también en el templo central. Por ejemplo, en Cerro Navia hicieron cultos especiales, donde simplemente se oraba por mi estadía allá. En el sentido espiritual, mi experiencia fue muy distinta. Cuando estaba frente a los chiquillos era un poder espiritual distinto a como lo había vivido antes.

Agrega que lo motiva mucho visitarlos "porque los jóvenes son muy especiales en cuanto a la oración, en cuanto a la búsqueda, así es que la experiencia fue motivadora. Además, la hospitalidad siempre es buena y encontrarme con ellos una vez más, sabiendo que habían tenido un par de años bien problemáticos, pero sabiendo que en las reuniones se manifiesta mucho el poder de Dios".

- ¿Cómo es la iglesia en San Juan?
- Tiene más de seis mil miembros. Actualmente el pastor es el misionero Bertil Holgersson. Tienen más de 20 ancianos. Los jóvenes son más de mil. El pastor de los jóvenes es Juan Benegas, el mismo que estuvo en el Congreso con nosotros, en septiembre de 2002. Su meta era llegar a mil jóvenes en ese tiempo y lo lograron, y ahora están incursionando en conocer más a sus jóvenes como personas, profundizando la amistad y el liderazgo entre ellos.

- ¿Qué nos puede decir del Campamento mismo?
- Se desarrolló entre el lunes 9 y el domingo 15 de enero. Eran 200 jóvenes sólo de la iglesia de San Juan. Sin embargo, para el cierre del domingo no estuve, porque me retiré antes.

- Ahondando en cómo son los muchachos y luego de compartir tantos días con ellos, ¿qué más nos puede contar de ellos?
- Te soy sincero, hace un par de años me hice muchas interrogantes en cuanto a nosotros como Asamblea de Dios, aquí en Santiago, de que no nos podemos desarrollar, tal vez estamos equivocados en la metodología, en doctrina…
Fue un tiempo muy complicado para mí, y cuando los conocí a ellos, teniendo la misma doctrina, teniendo el mismo formato de trabajo, pero sí con esa explosión de crecimiento, la fe hacia nosotros y la fe de que Dios puede hacer algo con nosotros se devolvió, regresó muy fuerte.
Así es que para mí ha significado mucho el haber conocido cómo ellos han crecido, cómo ellos se han desarrollado teniendo exactamente la misma doctrina, la misma forma de ser como iglesia.

CON DIOS SE PUEDE

- ¿Tal vez pasa por una especie de compromiso de ellos como individuos?
- Puede ser. Su búsqueda con el Espíritu Santo es distinta a la nuestra…

- ¿Por qué, es más fervorosa?
- Mucho más. O sea la búsqueda que tienen es mucho más intensa, el evangelismo es mucho más intenso, más organizado también. La vida de oración de los jóvenes o de la iglesia es mucho más, pero yo creo que son factores que ayudan, que colaboran, pero indudablemente, que vivieron el tiempo de Dios en cuanto al avivamiento.
Eso es súper importante que no lo puedo desconocer, de que podemos tener todos los elementos, pero es Dios que dice ahora les toca a ustedes ser usados.

- ¿Qué otra experiencia se puede sacar de su visita a la iglesia de San Juan como para eventualmente aplicarla en nuestro país?
- Yo creo que la experiencia que uno podría rescatar es que se puede, con Dios se puede, en el tiempo de Dios se puede. Que hay que esforzarse y organizarse de una manera distinta y que tal vez habría que plantearse los trabajos de Anexos, los trabajos del templo central en forma distinta, pero de que vale esa experiencia con ellos, por supuesto que sí.

- ¿Se puede determinar que estas son experiencias de verano solamente?
- No, ellos tienen un trabajo que abarca todo el año. Por ejemplo, terminó el campamento y el último aviso del pastor de jóvenes, Juan Benegas, fue que ahora en febrero tenían un tremendo concierto. Yo conozco esos conciertos, donde se salvan más de cien jóvenes. Entonces tienen actividades constantemente durante el año. Tienen programas donde abarcan evangelismo, ayuda social, el discipulado. Así es que es todo un programa, no sólo para mantener a los jóvenes, sino que también para que se desarrollen durante todo el año.

- ¿Y el clima cómo lo trató?
- La otra experiencia que viví es que el clima que ellos tienen lo experimenté en cinco días. Llegué con 44 grados de calor, sensación térmica de 47.
En la noche experimenté este "viento sonda" que le llaman ellos, que es un viento fuerte, pero de calor, y a las dos de la madrugada hubo un viento sur de más de 100 kilómetros por hora, pero frío.
Yo pensé que iba a temblar, yo pensé que hasta aquí llegaba el "Paulito", pero para ellos es normal. Y esa misma semana cuando hubo tanto calor ese lunes, de 44 grados, esa misma semana estaba nublado, llovió, así que en ese aspecto también fue una experiencia bien interesante.
De hecho, agradezco a Dios ese viento sur que llegó el lunes en la madrugada, porque el resto de los días fue agradable para los chiquillos para escuchar la Palabra, porque cuando hace mucho calor es complicado hablar.