Llena
de recuerdos y apoyando el Fondo FE se desarrolló la celebración
de los 70 años de la iglesia de Santiago
-Hubo pastores de nueve iglesias hermanas,
aparte de la visita del pastor de Motala, Suecia, Bernt Broberg.
-Los tres niveles del templo estuvieron repletos de hermanos
de los diversos lugares donde nuestra iglesia tiene anexos.
Casi cuatro horas y media duró la primera parte de la celebración
de los 70 años de la iglesia Asamblea de Dios Autónoma de
Santiago, la cual estuvo muy bendecida.
El culto se realizó al domingo 2 de noviembre y las tres
naves del templo se veían atiborradas con los hermanos de
San Antonio, La Victoria, San Ramón, Cerro Navia, Julio Dávila,
Maipú, El Bosque, José María Caro, Vespucio Norte, Rancagua,
Peñalolén, Pichidegua, Padre Hurtado y, por supuesto, Avenida
Matta.
La dirección de la reunión estuvo a cargo de los pastores
Paul Gustafsson, Leonardo Melo y Alejandro Huerta.
Entre los pastores invitados destacaron Luis Chacón de
Las Condes; Heriberto Torres de Melipilla-Centro; Daniel
Svensson que trabajó en Chile muchos años; Hermes de la
Hoz de Chillán; Ricardo Torres de Melipilla; Patricio Orellana
de Yerbas Buenas, Jorge Arias de Los Andes; Herman Pinol
y Leopoldo Alvarado, ambos de San Antonio. En su oportunidad,
todos entregaron un saludo a la congregación.
La visita especial fue el pastor de Motala, ciudad ubicada
en el centro sur de Suecia, Bernt Broberg. Fue esa congregación
la que contrató y luego envió como misionero a América del
Sur al hermano Albino Gustafsson.
Luego de un par de alabanzas preliminares y de una oración
del pastor Francisco Hernández comenzó a desarrollarse el
programa elaborado para la oportunidad.
MIRADA
AL PASADO
Fue el pastor Samuel Gustafsson quien dio la bienvenida a
los presentes e hizo una introducción histórica de este nuevo
aniversario que comienza a conmemorarse, ya que la segunda
parte se realizará el próximo año.
En su intervención, leyó parte de un libro sobre la historia
de los misioneros en Argentina, donde se destaca que en febrero
de 1918, (hace 90 años), unas 50 personas, entre candidatos
a misioneros y pastores se reunieron en Motala para conversar
sobre la Misión.
La ofrenda que se tomó durante esa Conferencia llegó a 400
coronas (unos $35.200 en moneda de ahora), que sería usada
para enviar a un misionero al cual la iglesia también daría
sustento.
La iglesia acordó orar a Dios para que dirigiera la elección
del que sería misionero. El resultado fue que en forma unánime
se escogió enviar a Albino Gustafsson, que en ese entonces
se desempeñaba como evangelista. Se acordó apartarlo como
misionero en la semana de Pascua. Luego de un corto tiempo
la portada de la revista que tenían las iglesias en Suecia,
Evangelii Herald, titulaba "Nuestro primer misionero para
Argentina". En el artículo, el mismo Albino Gustafsson relataba
su llamado misionero.
Desde ese entonces a la fecha, el hermano Bernt Broberg es
el pastor número siete, por eso la importancia de su presencia
en esta reunión en el Templo Matta y el abrazo que le dio
el pastor Gustafsson y los aplausos que recibió el hermano
sueco.
OBJETIVO CHILE
El hermano Samuel siguió con la historia señalando
que el tema comienza en Córdoba, Argentina, con una visita
inesperada de un pastor chileno, Juan Venegas, que no es recibido
por un hermano de Chile, al cual iba a visitar, ya que se
extravió y fue a parar a la casa de los Gustafsson. Tenemos
en esta iglesia un hijo de Juan Venegas, aunque no acostumbra
a estar acá, sino en el sur".
Añade que "mi padre sabía dónde vivía este hermano chileno
que Venegas buscaba y lo encaminó y cuando llega no lo recibió,
porque supo que antes había estado con Albino Gustafsson.
Se volvió y en forma inesperada los Gustafsson tuvieron que
darle alojamiento a este pastor".
"Fue recibido con todo cariño y empezaron a conversar de
Chile y a mi padre le llama la atención que los pentecostales
en Chile no eran bautizados por sumersión. Esto no lo comprendía
mi padre. Este hermano, agradecido porque había sido recibido
en casa ofrece hacerle un traje a mi padre, porque era sastre,
así es que fueron juntos a comprar género, sacó las medidas
y empezó a trabajar y a hacerle el traje a mi padre. ¿Y sabe
lo que hace papá? Le empieza a hablar de la doctrina completa,
le empieza a dar con el bautismo por sumersión, ¿y sabe en
qué termina? Que él pide que sea bautizado.
Fue el primer chileno que papá bautizó en Argentina. Ahí
recibió un contacto y vuelve luego el hermano Juan Venegas
a Chile".
Este contacto hace que el hermano Albino decida visitar Chile,
solo. Viaja en enero de 1938 y llega a Talca, porque tenía
la dirección de un pastor de allá, Roberto Cornejo, en cuya
iglesia se celebró también un tremendo bautismo.
"Mi padre me contaba que cuando llegó a esa iglesia empezó
a hablar desde Adán y Eva y hasta Apocalipsis, porque pensaba
que tal vez esa sería la única oportunidad en que estaría
allí, y no se saltó el bautismo. Cuando terminó la predicación,
el hermano Cornejo y su esposa, la hermana Cristina, a quienes
conocimos muy bien, salieron de la sala y luego volvieron,
y preguntaron cuántos hermanos querían acompañar a
su esposa y a él a un bautismo mañana. Veintinueve
levantaron la mano. No tenían túnicas, nunca habían visto
un bautismo y como mi padre les había hablado del bautismo,
estaba obligado a bautizarlos. Así es que ese fue el primer
bautismo en Chile por mi padre".
Luego siguió a Chillán para encontrarse con este pastor Juan
Venegas que pastoreaba una iglesia en esa ciudad. Es en
esa época en que siente que Dios lo llama a trabajar en
Chile y le escribe a su esposa Fanny preguntando qué le
parece. Ella contesta con la cita bíblica grabada en el
anillo, Ruth 1:16, "No me ruegues que te deje, y me aparte
de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera
que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios
mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada".
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