CUASI SAQUEO
Con muchas complicaciones dimos con el templo. Junto a
Herman Pinol buscamos la casa de la familia Neira en medio
de la batahola producida por la alerta de maremoto. Aunque
esa zona no estaba en riesgo, la gente se mantenía expectante
esperando en las entradas de las casas. El camión con el
contenedor recibió la orden de avanzar buscando alternativas
por donde su altura no pasara a llevar el tendido de cables.
Fue entonces que sucedió algo que no estaba en nuestra
imaginación, porque de todas partes aparecieron personas
que en cosa de minutos se transformaron en una muchedumbre
de varios cientos. No pensábamos que lo visto en la televisión
iba a ser ahora vivencia. La desesperación de la gente por
la falta de víveres y de agua les hizo pensar que aquel
camión era parte de la solución esperada. Algunos férvidos
no recibieron con alegría que la ayuda no les pertenecía.
Comenzaron a escucharse voces de tomar el camión y llevarlo
a la sede vecinal, otros más, exacerbados, simplemente querían
romper el candado y apoderarse de la carga.

Sabíamos que era posible que un pequeño grupo de exaltados,
finalmente, arrastrara a los demás hacia el saqueo. Gracias
a Dios la ayuda provino de pronto y de sus mismos cabecillas.
Un caballero cincuentón con aparente rango de dirigente
vecinal nos solicitó permiso para pararse en el contenedor
y dirigirse a la vecindad.
 |
 |
| Se vivieron momentos de tensión en Las
Higueras cuando la desesperación de las personas afectadas
por el terremoto y maremoto impulsó a algunos a querer
saquear el camión con ayuda. |
La mayoría entendió y acató la orden de alejarse. La ayuda,
dijo él, viene a la iglesia de la "familia Neira y ellos
sabrán qué hacer", lo que demostró que nuestros queridos
hermanos eran conocidos en la población. Al momento de mover
el camión, una pequeña parte de la gente aún nos seguía
por lo que fue necesario pedir protección policial. Sólo
así pudimos bajar la carga convirtiendo el pequeño salón
de José Chandía esquina Canessa en una improvisada bodega
de acopio.
SAN PEDRO DE LA PAZ
El puente Llacolén fue uno de los pocos que resistió la
fuerza del terremoto, por lo menos gran parte de su estructura
estaba en buen estado salvo la entrada que da a Concepción.
En ese punto la masa de concreto se desplomó y varios autos
se estrellaron contra la loza desnuda, otros tuvieron peor
suerte cayendo e incendiándose completamente.
 |
 |
| Entrega de colchonetas, agua, ropa y
víveres en San Pedro de la Paz. |
Las autoridades habilitaron un puente mecano para que el
flujo entre Concepción y San Pedro de la Paz no se interrumpiera.
Al llegar allí, nos esperaba Mauricio Bastías, pastor de
la congregación local. Dejamos con él una buena dotación
de agua, colchonetas, cajas con víveres y ropa. Toda esta
ayuda iba a ser canalizada por su intermedio a otros lugares,
ya que en la iglesia no había grandes necesidades.
HUALQUI
Esta es una pequeña comuna situada a 24 kilómetros de Concepción.
Conserva un aspecto más bien rural y su población supera
los 20 mil habitantes. De acuerdo a la información oficial,
esta ciudad no sufrió grandes daños, pero sí fue víctima
del desabastecimiento producido por los salvajes saqueos
de los primeros días. La iglesia local, dirigida por Juan
Carlos Zamorano nos recibió cuando comenzaba el toque de
queda. Rápidamente descargamos la ayuda para los hermanos
y otros que ellos pudieran alcanzar. Tomamos una rica once
preparada por las hermanas de la iglesia y volvimos a San
Pedro de la Paz, esperando que nuestro salvoconducto nos
permitiera pasar los innumerables puestos militares instalados
en el camino.
CHIGUAYANTE
El viernes 12 por la mañana, una parte del grupo se trasladó
a Chiguayante para visitar una familia del lugar, adonde
se llegó a las 10.00 horas. Por supuesto, se llevó ayuda
necesaria para socorrer en la emergencia.
CERRO LA GLORIA
Este es un barrio que pertenece a la comuna de Talcahuano.
Tiene las características de ser un lugar conflictivo, de
gente luchadora y dispuesta a todo por sobrevivir. La iglesia
de San Pedro de la Paz tiene allí, desde hace muchos años,
un pequeño local de madera ministrado por el pastor Sergio
Leiva.
Con la fuerza del terremoto, el local quedó inservible.
Aparentemente el techo, con toda su estructura, está con
serios problemas y amenaza venirse abajo. Sin duda que es
uno de los tres locales de reuniones con mayor daño que
vimos en nuestro recorrido (los otros son el templo en Yerbas
Buenas y el local de Lajuelas, dependiente de la iglesia
de San Nicolás).
Sergio y su familia fueron testigos presenciales de los
disturbios y rumores que llenaron hasta la angustia a la
población, en los primeros días después del terremoto. Ellos
vieron con sus ojos cómo vehículos de la locomoción colectiva
y otros particulares transportaban cerro arriba lo saqueado
en las grandes tiendas y supermercados.
| Parte de la gran destrucción en el Cerro
La Gloria. |
El tema de los rumores fue una pesadilla fatigosa para
los habitantes de Concepción, Talcahuano y sus alrededores.
Las calles y pasajes se transformaron rápidamente en barricadas
protegidas por los vecinos que esperaban, en cualquier momento,
ser atacados por turbas furiosas de hambre. Los de un barrio
se protegían contra el otro y los hombres debían hacer turnos
de guardia nocturna apertrechados con armas hechizas e incluso,
en algunos casos, con armamento de fuego. Escuchamos de
buena fuente que uno de estos improvisados puestos contaba
hasta con francotiradores. La falta de luz, por las noches,
hacía ver fantasmas y todos corrían de un lado a otro para
protegerse de enemigos que sólo eran sombras. Notamos cómo
esto hizo aún más delirante el estado emocional de la población
que tenía que soportar las continuas y violentas réplicas
y las voces de falsos tsunamis.
El pastor Leiva nos habló de un par de familias que habían
perdido sus casas a unas pocas cuadras del templo. Nos dirigimos
al lugar pensando que sería parecido a lo que habíamos visto
en Talca o Parral. Pero al llegar allí todos quedamos impresionados
de lo que vimos. Las casas a ambos lados habían sido construidas
sobre terrenos que dependían de murallones que cedieron
a la fuerza del sismo. Parecía que una poderosa bomba había
estallado en medio de la calle. Las viviendas literalmente
se desarmaron, las murallas se desprendieron como piezas
de un rompecabezas y la rigidez de cadenas y pilares no
fue suficiente para aguantar los fatídicos movimientos de
la naturaleza.

Una de las familias pertenece a la iglesia de La Gloria.
El hermano Nelson y su familia salvaron ilesos del desastre,
y cuando llegamos a verles buscaba cómo recuperar muebles
y elementos de la casa en ruinas. Dispusimos con anterioridad
que el equipo de jóvenes se quedaría con ellos todo el tiempo
que fuera necesario para ayudarles en la faena, porque nos
asustaba que la leve llovizna que caía se transformara en
una lluvia que empeorara aún más su condición.
 |
 |
| Agua y víveres: lo más solicitado por
nuestros hermanos damnificados. |
El techo del local del Cerro La Gloria
amenaza con caerse. |
Al salir de Talcahuano hicimos un pequeño recorrido por
el sector donde vive el pastor Juan Carlos Fernández. Las
aguas del maremoto llegaron a cuadras de su casa transformadas
en una argamasa de aguas pantanosas y hediondas, levantadas
del fondo de un cauce que se descompone, porque no tiene
salida al mar. A lo largo de las calles, pequeños montones
de basura y sedimentos de barro esperan por los camiones
municipales; el olor, en ocasiones, se hace insoportable.
No pudimos ingresar al centro de Talcahuano, allí nos dijeron
que el paisaje es desolador. Eran cerca ya las cinco de
la tarde y debíamos intentar llegar a San Carlos para retirar
el vehículo dañado.
YERBAS BUENAS
Descansamos la noche del viernes 12 en San Carlos. Recibimos
la camioneta tres cuarto y a primera hora nos dirigimos,
en nuestro viaje de regreso, a Yerbas Buenas. El pastor
Patricio Orellana nos esperaba con un rico desayuno.
 |
| Actual fachada del Templo de Yerbas
Buenas. Su construcción de adobe quedó afectada por
el fuerte movimiento telúrico. |
Patricio nos contó que siguiendo el consejo de las autoridades
locales no estaba realizando cultos en su antiquísimo templo
de adobe, ya que una de sus murallas tiene una variación
que supone riesgo para la gente. Mientras tanto, la congregación
se reúne en un comedor que está a medio terminar. La urgencia
es dotar de techo a esta estructura para que la iglesia
tenga dónde reunirse.
 |
| Desayuno en Yerbas Buenas. Lo más aconsejable
era tomarlo en unas dependencias en construcción, aledañas
al Templo. |
 |
| La caravana dejó provisiones en Yerbas
para personas en Cauquenes. |
La ayuda que dejamos con el pastor se destinó en una buena
parte a Cauquenes, otra de las tantas localidades afectadas
por el sismo del 27 de febrero.
LOMAS DE PUTAGÁN
La comitiva se dividió al salir de Yerbas Buenas. Nuestros
hermanos de Coquimbo enfilaron rumbo al norte y el resto,
cinco pastores, nos dirigimos a nuestro último lugar de
visita: las Lomas de Putagán, localidad ubicada a 12 kilómetros
de Linares.
Alejandro Huerta recibió el encargo de visitar a la hermana
Genoveva para llevarle ayuda que hermanos habían destinado
para ella. La encontramos viviendo en una carpa junto a
su casa. El temor a las réplicas no le permitía tomar confianza
para volver a su dormitorio.
En la calle, un hombre relativamente joven se acercó preguntando
dónde teníamos nuestro lugar de culto, su rostro demostraba
pesar y cansancio. Precipitadamente abrió su corazón y nos
dejó saber su experiencia, era uno de los habitantes de
Pelluhue, balneario azotado por la fuerza del tsunami. Su
relato fue trágico, por ahora no quieren volver a la zona,
no saben qué harán. Les invitamos a acercarse a Dios, les
regalamos una Biblia diciéndoles que ese era ahora su principal
bien. Sin duda, Dios nos dirigió a ese lugar.
Dejamos la zona del desastre con el corazón conmovido y
el sábado 13 a última hora estábamos llegando a Santiago.
El terremoto y maremoto dejaron familias rotas y la desesperanza
regadas por todas partes. Entendimos que esa gente necesita
ser curada del terror que se instaló en sus almas y también
debe ser ayudada a recuperar el sueño de seguir viviendo,
pero eso queda para una segunda etapa.
PARA EL RESUMEN
12 LUGARES DIRECTAMENTE VISITADOS: Talca, Yerbas
Buenas, San Carlos, San Nicolás, Chillán Viejo, Parral,
San Pedro, Hualqui, Chiguayante, Talcahuano, La Gloria y
Lomas de Putagán.
8 LUGARES VISITADOS INDIRECTAMENTE: A través de
los pastores locales la ayuda llegó a Hospital, Pelluhue,
Dichato, Constitución, Huenutil, Santa Clara, Cauquenes,
Caleta Tumbes. Por razones obvias nuestra lista no es completa.
8 PASTORES E IGLESIAS VISITADAS: Patricio Orellana
(Yerbas Buenas), Roberto Tapia (San Carlos), Claudio Andrade
(San Nicolás), Raúl Torres (Chillán Viejo), Mauricio Bastías
(San Pedro de la Paz), Juan Carlos Fernández (Talcahuano),
Sergio Leiva (La Gloria), Juan Carlos Zamorano (Hualqui).
COMITIVA: Coquimbo: Alejandro Vallejos, Sergio Araya,
Elisabet Ortega, Mauro, Ramón Ortega. Equipo de jóvenes:
Cristian Aguilera, Roberto Vera, Luis Maldonado, Alejandro
Huerta Romero, Rodrigo Romero, Israel García, Daniel Ramírez,
Aldo Marconi. Pastores: Jorge Arias, Alejandro Huerta, Alberto
Alvarado, José Luis Alvarado, Francisco Hernández y Herman
Pinol.
<<<<<PÁGINA
ANTERIOR
