Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

Hermanos de Vespucio Norte realizaron diversas actividades durante Semana Santa

Francisco Hernández
Pastor responsable

Con una media vigilia, cultos de agradecimiento, adoración, evangelístico y la Santa Cena, la congregación de Américo Vespucio Norte conmemoró la Semana Santa, en el Templo Betel.

El día jueves 1 se realizó una media vigilia con una muy buena asistencia de hermanos y algunos vecinos. El énfasis estuvo en la intercesión. Se oró por la iglesia, por las familias y por la comuna de Recoleta, lugar en el que está ubicado el Templo Betel. Durante las horas que duró el evento se pudo percibir un ambiente muy abierto y fue fácil reconocer la suave, pero poderosa presencia del Señor.

Dentro de las varias manifestaciones espirituales que se vivieron, fue muy motivador el hecho de que, una hermana que había dejado de asistir a los cultos durante bastante tiempo, fue liberada de una posesión demoníaca. Otros hermanos que se sentían fatigados y cansados recibieron nuevas fuerzas para seguir este maravilloso camino.

La actividad que estaba programada hasta la medianoche se extendió hasta cerca de las 02.30 de la madrugada del viernes 2. Finalmente a los asistentes se le tuvo que pedir que se retiraran a sus casas porque ese viernes las actividades especiales continuarían.

Foto de archivo.

El llamado "viernes santo" se recordó con un culto de agradecimiento y adoración por lo que nuestro Señor Jesucristo hizo en la cruz, sacrificio que ha hecho posible que el ser humano haya podido ser reconciliado con Dios.

El día sábado 3, el sentido del culto fue evangelístico, oportunidad en que los hermanos estaban motivados para llevar personas inconversas y éstas pudieran ser tocadas por la Palabra del Señor.

La última actividad especial presupuestada para estos días festivos tuvo lugar el domingo 4, cuando se conmemoró y celebró la muerte y resurrección del Señor Jesucristo con una Santa Cena.

En un ambiente de gozo y agradecimiento, todos los hermanos presentes pudieron meditar en los tremendos cambios que se produjeron a favor de la humanidad la crucifixión y resurrección de nuestro Salvador Jesucristo.

Creemos que para varios estas fiestas dejaron de ser simplemente "religiosas". El ánimo de la totalidad de los hermanos fue afectado por la presencia divina, teniendo ellos la libertad de glorificar y exaltar al que murió, al que fue sepultado y que al tercer día resucitó de los muertos, conforme a las Escrituras. (1ª Corintios 15:3-4).