LA
EVOLUCION
¿ES UNA AMENAZA O UNA TEORIA?
1ªparte - >>>
El cardenal Berberini, amigo de Galileo, explicó cierta
vez al astrónomo por qué no debiera haber conflicto alguno
entre el científico y el cristiano. Dijo el cardenal: “Ustedes
enseñan cómo están formados los cielos; nosotros enseñamos
cómo llegar al cielo”. En otras palabras, la ciencia y la
religión tienen distintas metas – procuran responder a distinto
interrogantes y ofrecer a hombre distintos objetivos- pero
no debiera haber disputa entre ellas.
Pero sí las hay, o al menos así lo creen algunos. Hay cristianos
convencidos de que la mayoría de los científicos son ateos,
y hay científicos que piensan que la mayoría de los cristianos
son fanáticos religiosos anticientíficos.
¿Por qué hay lo que se conoce como “conflicto” entre
la ciencia y la Biblia?
Una de las principales causas de conflicto entre la ciencia
y las Sagradas Escrituras, es una errónea interpretación
de los propósitos de la ciencia y de los propósitos de la
Biblia. A la ciencia le concierne cómo se hacen las cosas
y cómo actúan. El científico experimenta, observa e informa,
pero en el preciso instante en que cruza la línea demarcatoria
y empieza a explicar el “porqué” y el propósito del universo
y de la naturaleza, sale de su lindero.
El propósito de la Biblia es revelar a Dios y revelar el
plan de Dios para con la humanidad. La Biblia es teológica,
es decir, nos enseña acerca de Dios. La Biblia nos dice
por qué Dios hizo al mundo y a la humanidad.
Sin embargo, la ciencia y la Biblia no están completamente
separadas una de otra. La Escritura enseña que Dios creó
la naturaleza (Gén 1.1), y ello significa que Dios creó el
material que el científico estudia, prueba y observa. Dios
le brindó al hombre el privilegio de estudiar, desde el comienzo,
el mundo de la naturaleza. (Gén. 1.26-31)
Pero en el altamente desarrollado mundo tecnológico de hoy,
el hombre muchas veces sustituye a Dios con la ciencia. Algunos
científicos olvidan a veces que las conclusiones científicas
están siempre sujetas a cambio. En el mundo de la ciencia
los “hechos” de hoy pueden ser “falacia” mañana.
Pero, por otro lado, los cristianos han sostenido ciertas
interpretaciones de la Biblia que están en aparente contradicción
con los hallazgos de la ciencia. Los cristianos también han
cometido el error de confundir las críticas de los científicos
no cristianos con el verdadero y real propósito de la ciencia,
que es estudiar la creación de Dios y ayudar al hombre en
la utilización de la tierra tal como lo ordenó Dios.
El cristiano nada tiene que temer de la ciencia, porque
tanto las leyes de la naturaleza como las de la ciencia son
de Dios y de ahí se infiere que lo que Dios ha creado, no
puede representar ningún peligro a la fe que el cristiano
tiene depositada en Dios.
Desdichadamente, sin embargo, algunos hallazgos científicos
han sido interpretados como amenazas al cristianismo. Uno
de los más famosos es la teoría de la evolución orgánica,
la que Carlos Darwin expuso en forma comprensible para el
público en general.
¿En qué consiste la teoría de la evolución orgánica de
Darwin?
El libro de Darwin, The Origin of Species by Natural Selection
(El origen de las especies por selección natural), publicado
en el año 1859, “puso a la evolución sobre el tapete”, al
menos en lo que respecta al hombre de la calle. Las teorías
evolucionistas se venían sucediendo desde hacía cientos de
años antes, pero al par que los hombres procuraban explicar
el universo por medios “naturales”, no podían imaginar un
sistema que fuera lógico y razonable.
Pero el sistema propuesto por Darwin sí tenía sentido,
especialmente en el año 1859, época de extremo racionalismo,
cuando la Biblia era objeto de serio y despiadado ataque por
parte de la alta crítica, que descartaba toda mención de lo
sobrenatural.
Darwin comenzó observando que hay variaciones en todos los
seres vivos. Por ejemplo, no hay dos seres humanos exactamente
iguales. (No, ¡ni siquiera los gemelos idénticos!) Darwin
también señaló que todos los seres vivos compiten permanentemente
por la comida, por el espacio vital, por el compañero. A
veces ciertas variaciones dan a los miembros de una especie
ventajas sobre otros que no cuentan con esa variación. Los
individuos que cuentan con esa variación favorable (que puede
hacerlos más fuertes, más sanos, o más capaces de combatir
o escapar de sus enemigos), tienen buenas probabilidades de
vencer en la lucha por la existencia y viven y se reproducen,
en tanto que los otros mueren.
Darwin designó esta lucha con el nombre de “selección natural”,
y en el uso popular derivó en la expresión “supervivencia
de los más aptos”. Darwin comparó la selección natural con
la selección artificial, en la cual el criador escoge plantas
o animales con variaciones útiles y las multiplica por varias
generaciones. Mediante la selección “controlada”, el criador
procura formar nuevas variedades que exhiban siempre algunas
variaciones favorables.
Según Darwin, la selección natural llegó mucho más lejos.
Darwin creía que de una o de pocas formas originales simples
la selección natural produjo todas las especies animales que
existieron jamás. (Ello significa que incluyendo las plantas
y animales que se extinguieron, la selección natural es supuestamente
responsable por un millón de especies animales y 250.000 especies
de plantas)
¿Cómo se supone que actúa la “selección natural”?
Es un tema en discusión. Sin duda alguna hay muchas características
de los seres vivos que se adquieren. Es decir, son provocadas
por diferencias en el clima, diferencias en el régimen alimenticio,
enfermedades, accidentes y otras causas más. La mayoría (pero
no todos) de los científicos creen que las características
“adquiridas” no son heredadas.
Los científicos también creen que ciertas características
en los eres vivos son provocadas o causadas por “mutaciones
genéticas”. Toda célula viva contiene genes. Los genes son
pequeñísimas unidades de información hereditaria y determinan
cómo habrán de ser ocurre una mutación. Ello significa que
se produce un cambio en la propiedad (en el modo de ser( de
un gen. Esta mutación provoca una variación en la siguiente
generación.
Irónicamente, la mayoría de las variaciones son perjudiciales,
y los hijos que nacen con esas variaciones habitualmente mueren
o no se reproducen. Pero, según la teoría evolucionista,
muy a menudo una variante parece ofrecer algunas ventajas
y estos seres cuentan con una buena probabilidad de sobrevivir
y reproducirse. Los evolucionistas creen que en un período
de muchos años se han dado suficientes de estas “variaciones
favorables” como para producir todas las especies de plantas
y animales, tanto extintas como actuales.
¿Exactamente cómo contradice a la Biblia la teoría de
la evolución orgánica de Darwin?
“Evolución” es una simple palabra, pero plena de significación.
Evolución quiere decir “el despliegue” u “ordenado desarrollo”
de algo. Pero Darwin creía en la evolución orgánica total,
que tiene muchas inferencias, especialmente para la persona
que tiene fe en la revelación de la Biblia, la Palabra de
Dios.
En cierta etapa de su vida Darwin fue un estudiante de
teología, y de ninguna manera debemos pensar que fue un ateo.
En el último párrafo de su libro El origen de las especies,
habla de “...vida, con sus diversas potencialidades, que
originariamente fue exhalada por el Creador en varias formas
o en una sola....”
Darwin, sin embargo, halló difícil concebir una “inmutabilidad
de las especies”, es decir, un Creador que repite innumerables
actos de creación para producir cientos de miles de especies
de las diversas plantas y animales que existen y han existido.
Pero al reaccionar contra la interpretación bíblica prevaleciente
en su época respecto a la “inmutabilidad de las especies”,
Darwin formuló un teoría que-llevada a su última ni necesitaba
de él. En otras palabras, la teoría de Darwin dejaba tanto
al albur y a la “selección natural”, que resultó fácil a
los antisobrenaturalistas de su época usar la teoría de la
evolución orgánica para sacar a Dios totalmente de la escena.
George Bernard Shaw, uno de los más destacados escritores
y dramaturgos de todos los tiempos, afirmó en cierta ocasión,
que la teoría de Darwin se hizo pública en momentos que e
mundo estaba “harto” de la idea de que todo había ocurrido
por obra y gracia de un “arbitrario acto personal de un arbitrario
Dios personal, de índole peligrosa, celosa y cruel...” y es
por ello que tanta gente se arrojó literalmente en brazos
de la teoría de Darwin, llevándola mucho más allá del ámbito
de la ciencia, y literalmente la hizo una religión.
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