Esta
es la segunda parte de una serie de estudios bíblicos publicados
en la desaparecida revista "El Clamor", entre mayo y noviembre
de 1977 por el hermano Nils-Olov Nilsson, cuando estuvo
en Chile.
Con este artículo su autor ha querido quitar la idea espantosa
y atemorizante del Purgatorio, recalcando al mismo tiempo
la seguridad de nuestro perdón en Jesucristo.
EL PURGATORIO, ¿VERDAD O INVENTO CATÓLICO?
El Purgatorio, como concepto católico de la purificación
de las almas, tuvo su origen en el siglo segundo. Pero recién
en el siglo sexto, Gregorio Magno lo aceptó definitivamente
como algo digno de fe. Ahora bien, en asuntos de fe, lo importante
no es, naturalmente, lo que dicen los hombres, aunque estos
sean genios, sino lo que afirman las Sagradas Escrituras.
Antes de pasar a estudiar algunos versículos de la Biblia,
escuchemos lo que dicen dos eminentes maestros católicos.
El primero que citamos es Attwater que en la página 413 del
libro "A Catholic Dictionary", dice: "El Purgatorio es el
lugar o estado en que las almas sufren por un tiempo y son
purgadas (limpiadas) después de la muerte, antes de que vayan
al cielo, por causa de sus pecados. Los pecados veniales,
que nunca en vida han sido remitidos por un acto de arrepentimiento
o amor, o por buenas obras, y pecados graves, la culpa de
las cuales con su eterno castigo ha sido remitida en verdad
por Dios, después de un acto de arrepentimiento, pero por
los cuales todavía queda una deuda de castigo temporal, debido
a la justicia por causa de la imperfección de aquel arrepentimiento,
tienen que ser purgados después de la muerte por el dolor
de un intenso anhelo por Dios, cuya visión es retardada, y
también, como es enseñado comúnmente, por algún dolor sensible,
inflingido probablemente por fuego material. Es de fe que
aquellas que están en el Purgatorio pueden ser ayudadas por
las oraciones y sacrificios de los fieles en la tierra y especialmente
por el aceptable sacrificio sobre el altar. Aunque no hay
una decisión eclesiástica sobre el asunto, es una costumbre
común orar a las almas en el Purgatorio a fin de que intercedan
con Dios a nuestro favor."
La
segunda cita es del texto de doctrina "La Religión", escrito
por el jesuíta P. Daniel Juárez, s.j., donde se nos dan
las siguientes definiciones, aclarando que el orar por los
difuntos está fundado, primero: en el Dogma de la Comunión
de los Santos; segundo: en la práctica de la Iglesia, y
tercero: en las definiciones y doctrinas de los Concilios.
En cuanto a este último, cita el de Cártago, año 253, y
el Tridentino.
Aunque estas dos autoridades romanas no hacen mención de
la Biblia en apoyo de sus aseveraciones, la iglesia que ellos
representan sí lo hace. Le proporcionamos a continuación a
usted los siguientes versículos bíblicos que los católicos
alegan ser referencias al Purgatorio, para que los lea detenidamente,
y usted se dará cuenta de que en ninguno aparece tal concepto.
Levíticos 17:11; Salmos 66:12; 143:1-6; Miqueas 7:8-9; Zacarías
9: 11, Isaías 4:4; 1ª. Corintios 3:13; 1ª. Juan 5:16; Mateo
12:31-32; Apocalipsis 21:27.
En Mateo 12:31-32 dice que "al que hable contra el Espíritu
Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero".
Leyendo los pasajes paralelos en los evangelios sinópticos
vemos que esto significa sencillamente que el tal no tendrá
jamás perdón (Lucas 12:10; Marcos 3:28-29).
Sobre esto comenta el Dr. Donald Turner: "la Iglesia Romana
dice que el pasaje en Mateo prueba que algunos pecados sí
serán perdonados en el siglo venidero, siendo que este pecado
particular contra el Espíritu Santo no será perdonado. Si
fuera así, este versículo tampoco apoyaría la idea de un purgatorio".
Después de este siglo de gracia vendrá el siglo de juicio,
cuando ni dicha iglesia cree que será posible cambiar la suerte
de la persona. Con respecto a 1ª. Corintios 3:13, tampoco
aquí habla de expiación de pecados, sino del juicio de las
obras de los creyentes después de que ellos han fundado sus
vidas en Jesucristo. Se trata de recibir el galardón o perder
la recompensa. Aquel que queda sin galardón se salva "así
como por fuego". El pasaje por excelencia es 2ª. Macabeos
12:42-46, tomado de un libro que no fue aceptado entre los
judíos como canónico, pero usado por los teólogos católicos
en apoyo de su teoría "filosófica". Escuchemos a teólogo Louis
Berkhof en su comentario: "Este pasaje prueba demasiado, como
si dijéramos, más de lo que los católicorromanos mismos quisieran
admitir consistentemente, es decir, la posible liberación
de soldados del purgatorio que murieron en pecado mortal de
idolatría".
Acabamos de ver que la teoría del purgatorio es tanto antibíblica
como irracional, y que no es otra cosa que el resultado de
una interpretación forzada y caprichosa de ciertos versículos
bíblicos.
Se
pueden presentar por lo menos tres objeciones poderosas
en contra de la idea del purgatorio.
1. Si fuera así que el alma salvada necesitase purgación
o expiación de ciertos pecados, entonces sería contraproducente
acortar los sufrimientos y dolores, ya que el alma necesita
tal limpieza antes de entrar en comunión con Dios "cara a
cara".
2. Además, siendo que con misas se puede "suavizar" o "acortar"
la estadía en el purgatorio, las misas pagadas favorecen naturalmente
a los ricos, mientras que la gente pobre queda atrasada en
cuanto a su entrada a la comunión eterna con Dios. Al morir
el Papa romano, se exige a los fieles que rueguen por su alma,
a lo que se puede preguntar ¿cómo Dios, que no tiene acepción
de personas, puede permitir tal ventaja a una sola persona?
Además, ¿qué posibilidad tendría un peón de América Latina
que no dejó recursos suficientes a sus familiares para que
le sepultasen dignamente siquiera? No, mis estimados lectores,
Dios no se presta para cooperar con un sistema tan injusto.
3. Lo más repugnante, sin embargo, con la idea de un purgatorio
como lugar de expiación de pecados, es que es un insulto directo
a Dios y a la obra redentora en la cruz. No sólo niega la
eficacia de 1ª. Juan 1:7, donde dice textualmente: "...la
sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado", sino
que coloca al hombre a un nivel más alto que Dios, puesto
que aquél, mediante su estadía en el Purgatorio, podría perfeccionar
la obra del Redentor.
Con estas líneas hemos querido quitarte la idea espantosa
y atemorizante del Purgatorio, y al mismo tiempo recalcar
la seguridad de nuestro perdón en Jesucristo. Tengamos por
seguro que a la hora de entregar nuestro espíritu en la
muerte, tendremos el privilegio de "partir y estar con Cristo"
(Filemón 1:23).
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