Asamblea de Dios Autónoma de Santiago versión para imprimirLA ORACION Y
LA ACCION DEL ESPIRITU SANTO

“ Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? ”
(Lucas 11:13)

Sin ser demasiado espiritual, cualquiera que se detenga a analizar el relato del Evangelio de Lucas 11:1 al 13 va ha llegar a la conclusión que este pasaje comenzó con oración y terminó con el Espíritu Santo.

El versículo 1 muestra a Jesús orando y a sus discípulos pidiendo ser instruidos al respecto. En los versículos 2 al 4 observamos a Jesús enseñando lo que es identificado como el Padre Nuestro. Desde el vs. 5 al 8 aparece Jesús narrando la historia de aquélla persona que fue donde su amigo a pedirle prestado tres panes. Los versos 9 y 10 registran lo que ha sido llamado por la "regla de oro". Finalmente desde el versículo 11 al 13 el Maestro hace una reflexión y aplicación en el sentido de que si nosotros como padres, siendo malos, sabemos dar buenas dádivas a nuestros hijos, cuánto más el Padre celestial dará el espíritu Santo a quienes se lo pidan.

Existe una estrecha relación entre la oración y el Espíritu Santo. El mismo verso 13 resume esto al decir que el Espíritu de Dios se dará a quienes se lo pidan. Debemos tener presente que fue el propio Jesús quien enseñó que "todo lo que pidiéramos en oración, creyendo, lo recibiríamos" (Mt. 21:22). Esta declaración deja establecido que el medio para pedir y recibir, es la oración.

Si observamos los escritos de Lucas, tanto el Evangelio que lleva su nombre como el libro de Los Hechos de los Apóstoles, veremos que tanto la oración como el Espíritu Santo se vinculan mutuamente. Son muy acertadas las palabras del escritor Michael Green al decir: "Difícilmente hubiera podido Lucas subrayar más vigorosamente que el objeto supremo de la oración es el Espíritu Santo de Dios" ( "Creo en el Espíritu Santo", pág. 116).

Hay varios hechos que permiten fundamentar la relación entre la oración y el Espíritu Santo:

1) EL BAUTISMO DE JESUS.
Es escritor Lucas nos describe en su Evangelio el momento en que Jesús fue bautizado. El relato dice: "... y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él..." (Lc.3:21-22). El relato es claro y evidente; Jesús oró y el cielo se abrió descendiendo el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma. El texto bíblico añade que vino una voz del cielo diciendo: "Tú eres mi hijo amado; en tí tengo complacencia". Estas manifestaciones tuvieron lugar después que Jesús oró.

2) EL DIA DE PENTECOSTES.
Está fuera de discusión que todo creyente en el Espíritu Santo conoce y vibra con lo descrito por Lucas en el capítulo 2 del Libro de Los Hechos. En aquella oportunidad el Espíritu de Dios irrumpió repentinamente sobre los que se encontraban en aquel aposento y fueron llenos del Espíritu, dando lugar a manifestaciones que no habían sido experimentadas con anterioridad.

Un hecho importante de destacar, generalmente ignorado, es que el descenso y manifestación del Espíritu Santo fue precedido por la oración. En Hechos 1:13-14 se explica que los que subieron al aposento alto "perseveraban unánimes en oración y ruego". En este relato hay una expresión importante que honra la práctica de la oración. Esta es: "perseveraban". W. E. Vine explica que el griego "proskartereo", que ha sido traducido por "perseveraban", significa ser contínuamente constante con una persona o cosa. (Diccionario Expositivo de palabras del N. T., pág. 172).

A los discípulos se les había instruido a quedarse en Jerusalén en espera del poder que les investiría , lo que los llevó a reunirse en un aposento alto. En esta espera se advierte una actitud y acción constante que el verso 14 describe como "oración y ruego". La conclusión a este hecho es obvia, el primer derramamiento masivo del Espíritu Santo con sus características manifestaciones fue precedido por la "oración" constante de parte de quienes lo esperaban.

3) EL DENUEDO EN LA PREDICACION.
Pedro y Juan tuvieron que enfrentar la oposición por parte de los líderes religiosos de la época al ser amedrentados para que no hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús (Hch. 4:18) Una vez liberados se reunieron con la congregación naciente , la que tomó conocimiento de lo ocurrido a sus apóstoles. El escritor bíblico muestra que el grupo alzó la voz unánime a Dios en oración y que su petición fue que se les concediera "denuedo" para hablar la Palabra. (Hch. 4:23-31)

El versículo 31 dice que "hubieron orado, el lugar en donde estaban congregados templó; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con "denuedo" la Palabra de Dios. Nuevamente nos encontramos con esta estrecha relación entre la oración y el Espíritu, pues la llenura del Espíritu con el denuedo reclamado fue precedido por la "oración".

4) LA VISITA DE PEDRO Y JUAN A SAMARIA.
En el octavo capítulo del Libro de Los Hechos se informa que Pedro y Juan fueron enviados a la ciudad de Samaria para atender y ministrar a los que habían recibido la Palabra (ver. 14). Estos Apóstoles oraban por los nuevos convertidos para que "recibiesen el Espíritu de Dios", pues ninguno de ellos había tenido todavía esta bendición. Se dice que "les imponían las manos, y recibían el espíritu Santo (vs. 15 y 17). El elemento nuevo que figura en este relato es la imposición de manos; sin embargo la práctica común se repite, oraron por ellos.

5) EL CULTO FAMILIAR EN CASA DE CORNELIO.
En el capítulo 10 del Libro de Los Hechos encontramos al Apóstol Pedro hablando en un encuentro hogareño, al que llegó en forma providencial y tras haber sido tratado a causa de sus prejuicios. El verso 44 de una manera llamativa nos dice: "Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso". El verso siguiente nos dice que algunos de los presente quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.

No es exagerado pensar que, tanto Pedro como sus oyentes, no esperaban que mientras se predicaba el Espíritu cayera sobre los presentes en ese hogar. Ante este hecho sobrenatural podemos preguntarnos cómo se originó todo esto. Como respuesta llegamos a lo mismo: oración.

El versículo 2 nos dice que el anfitrión de ese encuentro, Cornelio, oraba a Dios siempre. Por otra parte, Pedro cuando se encontraba en la azotea orando le sobrevino un éxtasis y recibió una visión. La dirección divina condujo al Apóstol hasta la casa de Cornelio, quien también había sido preparado para esto en forma sobrenatural.

Lo concreto es que cuando estaban reunidos escuchando, el Espíritu divino se manifestó cayendo sobre todos los presentes. Una vez más se da la relación propuesta, ya que todo esto tuvo su comienzo con la oración; Cornelio, hombre piadoso de oración constante, y Pedro, quien había entendido el valor de la oración.

CONCLUSIONES:
Es innegable que existe una estrecha relación entre la oración y el Espíritu Santo, hecho que se desprende de las Escrituras mismas.

Los avivamientos experimentados a través del tiempo y que merecen ser tratados aparte, han empezado en su mayoría con "oración". En este siglo XXI necesitamos más que nunca una poderosa visitación del Espíritu Santo, ¿qué debemos hacer?...