por Sam Gustafsson H.
Debo
aclarar que el nombre que se usa para denominar esta festividad,
"Semana Santa", no figura en la Biblia. El nombre correcto
de esta fecha, donde se conmemora la muerte del Señor Jesús
en la cruz y su resurrección, es la celebración de Pascua,
festividad judía anual instituida por Dios a través de Moisés,
unos 1.400 a.C., cuando sacó a su pueblo de Egipto y de
la esclavitud.
Este día os será memorable, y lo celebraréis
como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones;
por estatuto perpetuo lo celebraréis.
Éxodo 12:14.
Algunos usan la palabra Pascua para referirse a Navidad.
Por ejemplo, las tarjetas que se envían dicen "Feliz Pascua"
o la costumbre de disfrazarse de "Viejo Pascuero", o el "Pan
de Pascua" que no debe faltar en la Navidad. Todo esto no
tiene ninguna relación con La Pascua. Cabe mencionar algo
muy importante que La Pascua (o Semana Santa) es la única
fecha que coincide en su celebración conjuntamente con Pentecostés,
festividad judía que se celebraba "cincuenta días después"
de Pascua. No se debe confundir Navidad (fecha incierta) con
Pascua.
Que
la crucifixión del Señor haya acontecido justamente en la
celebración de Pascua, posiblemente correspondiente a la
del año 30 d.C., no fue una mera casualidad, sino que estaba
en los designios de Dios que así sucediera desde antes de
la fundación del mundo.
¿Por qué? La pascua judía tenía un valor intenso para el
pueblo judío, ya que era una fiesta que tenía por principal
motivo el no olvidar nunca cómo Dios con mano poderosa los
sacó de Egipto, pero el punto principal es que la Pascua instaurada
al salir de Egipto anunciaba la "real" Pascua que vendría.
El cordero que tuvieron que sacrificar y con cuya sangre
debieron untar los postes y dinteles de sus casas para que
no muriera el primogénito y pasará por alto (de ahí viene
la palabra al castellano, pascua) y otras ordenanzas que encontramos
en Éxodo 12, nos hace entender el porqué Cristo padeció en
esa, su última Pascua.
La iglesia que está conformada por aquellos que hemos tenido
la gracia de aceptar a Cristo como nuestro único Salvador
y ser añadidos al Cuerpo de Cristo, debemos compenetrarnos
en la historia de la institución de la Pascua judía. Esto
nos ayuda a entender la tremenda diferencia que hay entre
el Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto.
NO FUE COINCIDENCIA
La razón divina para tomar la festividad de Pascua es que
no había otra para ofrecer en sacrificio el Cordero de Dios.
Le pertenecía morir justo en Pascua (para eso fue instituida)
y para dar término a algo provisorio (que sí funcionaba anualmente,
a pesar que era la sombra de lo venidero) y dar comienzo a
algo mucho mejor, lo perfecto.
Un par de citas al respecto: "pero Cristo, habiendo ofrecido
una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se
ha sentado a la diestra de Dios". Hebreos 10:12, y "La cual
tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra
hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como
precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden
de Melquisedec". Hebreos 6:19, 20. La carta a los Hebreos
nos muestra la enorme superioridad y perfección absoluta que
hay en el Nuevo Pacto comparado con el Antiguo.
Esas
palabras que Jesús dice cuando estaba celebrando con sus
discípulos esa Pascua, (no olvidemos que el Señor estaba
celebrando la acostumbrada Pascua judía), hace cambiar toda
la historia de la humanidad. Nunca antes ni después ha habido
palabras tan grandiosas como estas, cuando Jesús irrumpe
con algo que nunca antes, por más de 1.400 años, se había
oído y hecho: "Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió
y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros
es dado; haced esto en memoria de mí." Lucas 22:19, y luego
dice "porque esto es mi sangre del nuevo pacto". Mateo 26:28.
Me imagino que deben haberse sorprendido los discípulos cuando
oyeron esto. ¿Se habrá equivocado el Maestro? ¿Qué quiere
decir con eso? Los Evangelios nos relatan que les costó mucho
entender todo el camino de padecimiento y muerte del Señor.
Solamente cuando lo vieron resucitado comprendieron todo.
EL PADECIMIENTO FUE NECESARIO
¿Hemos entendido nosotros el precio de nuestra salvación,
el perdón de los pecados? Creo sinceramente que cuánto más
leemos y estudiamos su padecimiento, tanto más valoramos la
salvación, pero la plenitud del conocimiento será cuando le
veamos cara a cara, y notemos las marcas que le dejó la cruz.
(Zacarías 13:6).
La salvación no queda realizada en la celebración de esa
Pascua, sino que ahí comienza el tramo más difícil de lo que
Él mismo les había enseñado y nos enseña: Y comenzó a enseñarles
que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser
desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes
y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres
días. Marcos 8:31.
El apóstol Pablo en la segunda parte de 1ª Corintios 5:7
inspirado por el Espíritu Santo, magistralmente nos enseña
como la "sombra" toma forma de cuerpo real, tangible y efectiva
al decir: "...porque NUESTRA PASCUA, que es CRISTO, ya fue
sacrificada por nosotros. No celebramos la pascua judía, sino
la Pascua nuestra que es Cristo. NUESTRA PASCUA ES REALMENTE
DIFERENTE, ¡QUÉ MOTIVO DE AGRADECIMIENTO Y ALABANZA PRODUCE
EL TENER A CRISTO COMO "NUESTRA PASCUA"!
ANTES DE LA TUMBA Y LA GLORIA
Del domingo al miércoles, Jesús pasó las noches en Betania,
alrededor de tres kilómetros de Jerusalén, en el lado opuesto
del Monte de los Olivos. Hay eruditos que piensan que tal
vez se hospedó en casa de María, Marta y Lázaro.
La noche del jueves oró en el huerto de Getsemaní. Las noches
del viernes y el sábado el cuerpo de Jesús descansó en la
tumba del huerto que estaba en el Gólgota.
Pero veamos sus actividades día a día:
El domingo de esa última semana,
aconteció lo que se llama "la entrada triunfal en Jerusalén
(Mateo 21:1-11; Marcos 11:1-10; Lucas 19:29-40; Juan 2:12-19).
El lunes Jesús purifica el
templo (Mateo 21:12, 13; Marcos 11:15-17; Lucas 19:45, 46).
El martes hay una serie de
sucesos en la que Jesús actúa. En el templo los principales
sacerdotes y ancianos del pueblo lo atacan preguntándole quién
le había dado esa autoridad (Mateo 21:23-27; Marcos 11:27-33;
Lucas 20:1-8). Muy interesante la respuesta del Señor, ¡vale
la pena leer las citas! Además alcanza a enseñar con el método
que Él usaba, las parábolas (Mateo 21:28-23:36; Marcos 12:1-40;
Lucas 20:9-47) diciéndoles cosas muy fuertes. Aparecen ciertos
griegos (extranjeros que simpatizaban con el judaísmo) que
quieren ver a Jesús. (Juan 12:20-26). Luego tenemos el formidable
discurso escatológico en el Monte de los Olivos (Mateo 24;
Marcos 13; Lucas 21:5-38). Mientras tanto ese martes Judas
negocia la entrega de Jesús (Mateo 26:14-16; Marcos 14:10,
11; Lucas 22:3-6).
El miércoles no tenemos relación
de alguna actividad del Señor. Muy posible que estuvo en Betania.
(Mateo 26:26-29; Marcos 14:22-25; Lucas 22:14-20).
El jueves se celebra la última
cena. En San Juan, los capítulos 13 al 17, Jesús se dirige
a sus discípulos en el aposento alto (Mateo 26:36-46; Marcos
14:32-42; Lucas 22:39-46; Juan 18:1). En la noche la tristeza
y oración de Jesús en Getsemaní (Mateo 26:47-56; Marcos 14:43-52;
Lucas 22:47-53; Juan 18:2-12). La traición de Judas y Jesús
es arrestado (Mateo 26: 57-27: 2, 11-31).
El
viernes Jesús es enjuiciado
por romanos y judíos. La negación de Pedro (Marcos 14:53-15:20;
Lucas 22:54-23:25; Juan 18:13-19:16) y la horrible CRUCIFIXIÓN
DE JESÚS (Mateo 27:31-56; Marcos 15:20-41; Lucas 23:26-49;
Juan 19:17-30).
DOMINGO: LA RESURRECCIÓN (Mateo
28:1-10; Marcos 16:1-11; Lucas 4:1-12; Juan 20:1-18) ¡VICTORIA
COMPLETA!