Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

¿DE DÓNDE VIENEN LOS PROBLEMAS DE LOS JÓVENES?

R. MARK HUNTLEY, M.S. Psicólogo y consejero cristiano

(Artículo publicado en la revista Edifica, N° 30 de la Iglesia Asamblea de Dios Autónoma de marzo-abril de 1997)

Muchas veces me preguntan, "¿Le gustaría volver a la adolescencia?" ¡De ninguna manera! Creo que esta etapa de la vida es una de las más difíciles e incómodas para superar. Uno se siente confuso por los cambios emocionales y físicos. También uno se encuentra marginado y, a la vez, dominado por la sociedad y por los adultos. Uno se da cuenta de fuertes impulsos hacia la independencia y la rebelión mientras que hay momentos de profunda inseguridad e inferioridad.
El joven cristiano no se escapa de este proceso de maduración. Aunque por aplicar principios bíblicos, él puede pasar esta etapa con menos errores y más éxito. Tenemos el ejemplo de un joven amado que pasó por algunas de éstas circunstancias en Lucas 15:11-24.

1.- LO INMEDIATO Y EL LARGO PLAZO
La paciencia no es una virtud bien desarrollada entre los jóvenes. "Padre, dame la parte...que me corresponde" (¡y hazlo ahora!). Satanás nos ofrece "al tiro" el placer, el sexo, la independencia y el poder que nuestro Padre nos ha prometido como "herencia" en el porvenir. Muchos hay que se rinden a la tentación y prefieren la oferta de Satanás hoy y "diferir los pagos hasta el mes de mayo". La mayoría de las "pasiones juveniles", que Pablo advierte a Timoteo para que evite, son engañosas porque enfatizan en la satisfacción inmediata y no hacen ver las consecuencias del largo plazo. Nadie quiere ser drogadicto. Nadie busca el SIDA. Nadie intenta destruir las relaciones familiares. Y es obvio que nadie prefiere el infierno antes que el hogar de su padre. Pero todo esto es un resultado del pecado a largo plazo.

El joven cristiano no vive para el momento, sino para cumplir el propósito de Dios en su vida. "Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra" (Colosenses 3:2). Una de las técnicas para manejar un auto es reconocer que el vehículo tiende a ir hacia donde el chofer mira. Si el chofer mira el camión que le está adelantando hay peligro de que su auto siga su mirada y tenga un accidente. Mirando a lo lejos del camino se evita la tendencia de desviarse de la posición segura. Uno de los peligros más típicos de la juventud es fijar la vista en lo inmediato e ignorar el largo plazo.

No hay cosecha sin siembra. No hay ganancia sin inversión. No hay recompensa sin sacrificio. No hay corona sin carrera. Por eso, vende tu cama y cómprate un libro. Planta un árbol en vez de comerte una frutilla. Entrénate para la carrera en vez de entretenerte. Vive para el futuro que Dios te ofrece en vez de gastar el tiempo. "No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que (el joven) sembrare, eso también segará" (Gálatas 6:7). Este versículo se aplica tanto a la buena siembra como a la mala. Pon la mira en las cosas del futuro. Invierte en el futuro que Dios quiere darte. Vale la pena evitar problemas juveniles por tomar en cuenta el largo plazo. El "hijo pródigo" hubiera evitado mucho sufrimiento si se hubiera concentrado en las bendiciones del largo plazo que su padre había preparado para él.

2.- LA INSEGURIDAD Y LA CONFORMIDAD
El "hijo pródigo" sufría de baja autoestima, y así se rindió a las preferencias y la moda de sus compañeros. Qué lástima que no reconoció que todos ellos también tenían la misma inseguridad. La moda de vestirse; la onda de la música; las actividades desaprobadas por los padres; todo lo que hizo el "hijo pródigo" para identificarse con sus compañeros fue una indicación de su inseguridad personal. El joven seguro que tiene buena autoestima lidera el grupo. No lo sigue. El hijo adoptivo de Dios no tiene porqué seguir sosegadamente al grupo de sus compañeros.

Muchos de los problemas de los jóvenes, parten por imitar al grupo debido a su inseguridad personal. Hay dos maneras de corregir esta tendencia. Primero, determina que no seas una víctima. Escoge deliberadamente el grupo de compañeros. Conviene elegir los compañeros con mucho cuidado, "dime con quién andas y te diré quién eres". Una buena manzana no permanece sana mucho tiempo en una canasta de manzanas podridas. En contraste, el grupo puede servir en forma positiva para apoyar el propósito de Dios en tu vida. El autor de Eclesiastés observa que "Mejores son dos que uno;... porque si cayeren, el uno levantará a su compañero...Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto" (Eclesiastés 4:9-12). El equipo cristiano exige conformidad a las normas de Dios y se apoyan el uno al otro en vez de ponerse tropiezo. No es realista pensar que uno puede permanecer firme en contra del grupo y todavía mantener su lugar dentro de él. Por eso, no intentes luchar en contra de la dinámica del grupo mundano. Es mejor usar la dinámica de un buen equipo para provecho. Acércate a un grupo cristiano que te pueda ayudar a evitar problemas en vez de aumentarlos.

La segunda manera de corregir la tendencia de uniformidad es a través del crecimiento espiritual. Tú eres príncipe o princesa en la familia de Dios. Una vez que realmente aceptas "quién eres en Cristo", no vas a dejar que otros determinen tu comportamiento. Cada vez que te rindes ante la presión grupal demuestras una reacción infantil. La madurez es sinónimo de la seguridad en Cristo por discernir la voluntad de Dios y hacerla sin vacilar por la presión grupal. Muchos de los problemas juveniles se evitan al reconocer que el drama de la vida sólo se presenta ante un "público de una sola persona". Para actuar bien hay que ensayar el guión de antemano. Si tú aprendes ahora, sin presión, el guión que Dios te da, vas a responder bien y en forma automática cuando encuentres una circunstancia en el drama de la vida real, y vas a recibir el aplauso del "público de una sola persona" que te dirá, "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré".

3.- LA AUTORIDAD Y LA SUMISIÓN
El problema del joven no fue la borrachera, ni la lujuria, ni las algarrobas que él quiso quitarle a los cerdos para comérselas. El problema fue ¿quién mandaba en su vida? El engaño de Satanás es convencernos de que nosotros somos capaces de mandar y que no nos sujetamos a nadie. Esa rebelión es la esencia del pecado. Pero el engaño diabólico es, que por la rebelión contra la autoridad nos sujetamos en forma irrevocable a la esclavitud del pecado. "Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación". (Samuel 15:23). Es interesante que Dios coloque la "rebelión" al mismo nivel que la brujería e idolatría. Cada problema destructivo que enfrentan los jóvenes, viene directamente de la rebelión contra Dios y su autoridad delegada.

Es normal, sano y bíblico establecer la independencia por la madurez que se encuentra en Jesucristo, por medio del discernimiento espiritual. Es diabólico, destructivo y pecaminoso rebelarse y rechazar la autoridad delegada por Dios al gobierno, a la iglesia, a los padres y a la conciencia renacida. "Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridades sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas" (Romanos 13:1). La única manera de evitar los problemas innecesarios de la juventud es por medio de la sumisión completa a la voluntad de Jesucristo como Rey y Señor. Tu problema no es con tus padres ¡es con Dios!

La independencia y la madurez no requieren rebeldía. (Incluso la rebelión demuestra la inmadurez y la ciega dependencia de otros rebeldes). ¿Quién es más independiente y maduro? ¿La oveja perdida que se aleja de su manada? ¿O el perro pastor alemán que cuida su rebaño del peligro, por medio de su disciplina y obediencia? La paradoja de la adolescencia es que la independencia viene solamente por la sumisión. "Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuera tiempo" (1 Pedro 5:6).
Cuando demuestras sumisión a la autoridad delegada por Dios, la recompensa no depende de las autoridades terrenales, sino Dios mismo asume la responsabilidad de recompensar. "El os exalte cuando fuere tiempo". El "hijo pródigo" no salió de sus problemas hasta que se humilló y volvió a la autoridad de su padre. Mientras intentas vivir lejos de la autoridad de Dios Padre no tienes que esperar nada mejor que "algarrobas de cerdos". Pero cuando te arrepientes y vuelves a someterte a la autoridad del Padre Celestial, disfrutarás de la argolla de autoridad espiritual, la túnica de la aprobación divina, y un verdadero banquete de bendiciones preparado por la mano de Dios, para sus hijos que se someten voluntariamente a Él.

CONCLUSIÓN
¿De dónde vienen los problemas de los jóvenes?
Vienen de las mismas luchas de todo ser humano: elegir gratificación inmediata en vez de fijar la vista en la meta del largo plazo; reaccionar por la inseguridad y la conformidad en vez de escoger con valentía la voluntad de Dios; y lo más fundamental de todo, rebelarse contra la autoridad de Dios para reinar sobre cada aspecto de la vida.
La madurez viene por la experiencia, y si tú has experimentado suficientes problemas para decidir que la única salida a tus problemas es por medio de Jesucristo, bájate del trono de tu vida y corónale Rey y Señor. Hay que rendirle la autoridad todos los días. Una vez no es suficiente. Solamente por Jesús quien venció en la cruz puedes salir "más que vencedor por medio de aquel que nos amó" (Romanos 8:37).
Si quieres vencer los problemas; si buscas la verdadera independencia; si anhelas la madurez para sobresalir; debes rendirte y someterte a la voluntad de Dios todos los días. La única salida es "tomar tu cruz cada día, y síguele" (Lucas 9:23).