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PARTICIPANTE
DE LAS MISIONES DE COQUIMBO E IQUIQUE
PAULINA A. VIVANCO P.
Creo
que Dios me utilizó de gran manera y me mostró cosas que yo
nunca había vivido antes de ir a Coquimbo.
Yo creo que todos estábamos expectantes por cómo nos iba
a recibir la gente y creo que Dios preparó mucho esos corazones,
porque era cosa de que nosotros tocáramos una puerta y la
gente nos recibía con una gran sonrisa y eso era gratificante.
En el trabajo evangelístico en Coquimbo se vio la mano de
Dios, pues la gente aceptaba a Dios en su corazón y fue muy
hermoso. Por ejemplo, del último evento me acuerdo que antes
que Marcelo, el joven que estaba entregando el mensaje, preguntara
si alguien quería aceptar a Dios en su corazón ya había 22
manos alzadas,…fue hermoso. Ahora, imagínate el último día
de reuniones con los niños donde todos los tíos estaban llorando,
al igual que los niños.
En resumen, creo que fueron casi 100 almas salvadas sólo
en Coquimbo. En Iquique fue un poco más duro el trabajo, o
por lo menos para mí lo fue, pero Dios igual preparó esos
corazones, en todo caso, igual me parece que fueron como 80
almas que se salvaron.
Todos quedamos muy cansados en lo físico, pero espiritualmente,
yo por lo menos tengo cuerda para rato y creo que Dios va a
seguir obrando de una manera muy hermosa en sus vidas.
Asimismo, a través de estas líneas quiero mandarles un saludo
a todos los jóvenes de Santiago y decirles que sigan trabajando
para el Señor, porque hay mucho por hacer.
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