Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

TRES PREGUNTAS UN TESTIMONIO
RAQUEL DUARTE DE MINOLETTI

por: Hermogenes Carril T.

- ¿Cómo conoció al Señor?

- Nací en Asunción, Paraguay y conocí al Señor en el seno de una familia católica.

A contar de los siete años de edad empecé a tener una relación especial con Jesús, ya que en mi preadolescencia tuve un vigoroso acercamiento gracias a mi abuela materna, que era una mujer católica muy pía que se dedicaba a la oración diaria. Ella me llevaba a participar en los grupos de oración a Jesús en la iglesia. Mis padres también influyeron con su ejemplo, en el sentido de familia, resaltando su fe en Dios y el amor al prójimo. Ellos dejaron en mi corazón  huellas de fe en Jesucristo.

A los 18 años de edad, un Jueves Santo a las 11 de la noche, después de dos años de haber aceptado una invitación a participar de un grupo carismático, y sin saber, ni entender  mucho lo que eran los dones del Espíritu Santo, y de haberle dicho al Señor que quería recibir el don de lenguas, inclusive de haberme olvidado que se lo había pedido,  fui bautizada recibiendo ese don. Ese día nunca lo olvidaré, porque marcó mi vida para siempre.

A los 21 años conocí en mi país a un chileno: Guido Minoletti, mi esposo, con quien me casé en Chile y con el cual pronto estaremos cumpliendo 26 años de matrimonio. Así llegué a este hermoso país, en el cual nació nuestra hija Cristina. Mi familia es un regalo de Dios para mí. Muchas bendiciones he recibido de parte del Señor aquí, y en especial la respuesta que Él me dio en un momento de crisis espiritual.

En el año 1985, y después de asegurar toda mi vida que nunca dejaría de ser católica, viví un vuelco que cambió no solo mi vida para siempre, sino la de mi hija y la de mi esposo. Tomé la decisión de bautizarme por sumersión el 3 de agosto de 1986. Toda mi adoración, mis deseos, mis oraciones y mi vida hoy son hacia mi Señor y Salvador Jesucristo. En este proceso que comenzó en el año 1985, Dios usó a dos queridos hermanos en la fe, Febe Jaque y su esposo, Francisco  Naranjo, y hoy gozo junto a mi esposo y mi hija de sus caminos.

Hoy, por misericordia y gracia de Dios, los tres vivimos en Cristo Jesús, y le servimos a través de la congregación que nos acogió: la Asamblea de Dios Autónoma de Santiago.

Mi esposo y yo estamos a cargo del Coro de la iglesia, el cual es un grupo de queridos hermanos para quienes va toda mi gratitud y amor por su apoyo en momentos difíciles.

Ese Jesús que conocí siendo católica es el mismo que hoy conozco, la diferencia está en que el conocimiento de su palabra, la Biblia, me hizo ver que en ella encontramos enseñanzas inspiradas por su Espíritu Santo que no tienen que ver con otras que yo recibí antes de este cambio.

Por todo eso, tengo una profunda gratitud al Señor, pero más hoy que lo conozco aún mejor y en forma más profunda, pues a través de su Santa Palabra, Dios afianzó en mi corazón lo que ya tenía y sacó lo que dentro de mi creencia como católica entonces, estaba demás.

- ¿Cómo ha sido este año?

- Este año ha sido para mí muy especial, pues he tenido que tomar  decisiones en cuanto a lo que estaba realizando dentro de la iglesia, pensando en lo que siento como un llamado de parte del Señor y esperando su confirmación. Además, Él ha estado reafirmando algunas de las actividades en las que participo. Debo reconocer que a pesar de las luchas, he recibido muchas más bendiciones de las tantas que el Señor ha tenido a bien concederme en todos estos años.

- ¿Qué esperas para el próximo año 2005?

- Para el próximo año espero que mi vida como cristiana tenga mayor influencia en mi familia, y en la iglesia, tanto dentro y fuera de ella para la gloria del Señor.

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