Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

DOMINGO 16 DE ENERO DE 2005
ROMPIENDO LA BARRERA:
GRACIAS POR LO MALO

Por: Hermogenes Carril T.

Es habitual que un cristino dé gracias a Dios, primero que todo por la salvación de su alma, pero también por sus bondades, beneficios y, por supuesto, por la salud y la vida. Sin embargo, el domingo 16 de enero, la hermana Sibia Collao dio gracias a Dios por el mal año que había terminado de vivir, junto a su familia.

Este es su testimonio ante la congregación:

Les saludo hermanos en el amor del Señor. En verdad no había pensado en dar un testimonio, porque para mí 2004 fue un año bien malo, pero la Palabra del Señor dice que hay que dar gracias a Dios en todo, y yo le quiero dar gracias al Señor por el año que pasó, porque no fue un año bueno, pero la misericordia del Señor siempre estuvo.

Tuve que ser operada dos veces por un posible cáncer, que es una palabra que a una la asusta harto, pero yo vi la mano del Señor ahí; mi marido no ha tenido un buen trabajo, pero yo he visto la mano del Señor ahí; y gracias al Señor a mis hijos les fue bien en el colegio.

Yo pensaba que de repente es difícil dar gracias cuando uno tuvo un mal año, pero tenemos que atrevernos a nadar no solamente ahí en la orillita, sino que nadar mar adentro, y a veces adentro las tormentas son fuertes…pero la mano del Señor siempre está.

Por eso, quiero dar muchas gracias al Señor, porque Él nos ha sostenido, porque su misericordia ha sido muy grande y nueva cada día. Porque tenemos vida y salud. Porque quizás yo no habría terminado el año pasado si es que ese cáncer se hubiera declarado como pudo haber sido si no lo hubiesen detectado a tiempo. Quizás estaría en otras condiciones en este minuto, pero yo doy gracias al Señor, porque aunque es un poco jocoso o chistoso, este cáncer fue detectado por algo que no tenía nada que ver sino con un examen ginecológico. Yo hacía tiempo que no me hacía uno y me sentía súper bien, pensaba que no lo necesitaba. Sin embargo, por diversas circunstancias, el Señor me puso por delante una persona y yo tuve que hacerme este examen y salió que estaba malo.

De repente, uno piensa que son casualidades, que tuve suerte, pero no es así, es la mano misericordiosa del Señor, y quiero leer una palabra que en Isaías 41:10 dice: "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia".

Yo quiero darle muchas gracias al Señor y romper la barrera de darle las gracias sólo por las cosas buenas, sino en este minuto dar gracias por las cosas malas.

Todo tiene un propósito en la vida del cristiano. Nada es por casualidad y a mí los problemas me han fortalecido en el Señor. Yo sé que he crecido espiritualmente y como persona y eso es solamente por la misericordia del Señor. Nada podemos con nuestras fuerzas.

Quizás hay muchos que estamos empezando el año no tan bien como quisiéramos, pero confiemos en el Señor, hermanos, Él siempre está. Aunque todo parezca oscuro, siempre hay una luz de esperanza y sobre todo, tener la esperanza de nuestra vida eterna, que si nos aferramos fuertemente a la mano del Señor, no importan los problemas ni las dificultades, y esperamos que un día ya no habrá más lágrimas, como dice su Palabra, no habrá más problemas y a eso tenemos que aferrarnos.

Yo le doy muchas gracias al Señor por su amor, por su misericordia, por sus bondades, por su paciencia. Gracias por la salvación de mi alma, que el Señor les bendiga. Amén.

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