Por: Hermogenes Carril T.
Es habitual que un cristino dé gracias
a Dios, primero que todo por la salvación de su alma, pero
también por sus bondades, beneficios y, por supuesto, por
la salud y la vida. Sin embargo, el domingo 16 de enero,
la hermana Sibia Collao dio gracias a Dios por el mal año
que había terminado de vivir, junto a su familia.
Este es su testimonio ante la congregación:
Les
saludo hermanos en el amor del Señor. En verdad no había
pensado en dar un testimonio, porque para mí 2004 fue un
año bien malo, pero la Palabra del Señor dice que hay que
dar gracias a Dios en todo, y yo le quiero dar gracias al
Señor por el año que pasó, porque no fue un año bueno, pero
la misericordia del Señor siempre estuvo.
Tuve que ser operada dos veces por un posible cáncer, que
es una palabra que a una la asusta harto, pero yo vi la
mano del Señor ahí; mi marido no ha tenido un buen trabajo,
pero yo he visto la mano del Señor ahí; y gracias al Señor
a mis hijos les fue bien en el colegio.
Yo pensaba que de repente es difícil dar gracias cuando
uno tuvo un mal año, pero tenemos que atrevernos a nadar
no solamente ahí en la orillita, sino que nadar mar adentro,
y a veces adentro las tormentas son fuertes…pero la mano
del Señor siempre está.
Por eso, quiero dar muchas gracias al Señor, porque Él
nos ha sostenido, porque su misericordia ha sido muy grande
y nueva cada día. Porque tenemos vida y salud. Porque quizás
yo no habría terminado el año pasado si es que ese cáncer
se hubiera declarado como pudo haber sido si no lo hubiesen
detectado a tiempo. Quizás estaría en otras condiciones
en este minuto, pero yo doy gracias al Señor, porque aunque
es un poco jocoso o chistoso, este cáncer fue detectado
por algo que no tenía nada que ver sino con un examen ginecológico.
Yo hacía tiempo que no me hacía uno y me sentía súper bien,
pensaba que no lo necesitaba. Sin embargo, por diversas
circunstancias, el Señor me puso por delante una persona
y yo tuve que hacerme este examen y salió que estaba malo.
De repente, uno piensa que son casualidades, que tuve suerte,
pero no es así, es la mano misericordiosa del Señor, y quiero
leer una palabra que en Isaías 41:10 dice: "No temas, porque
yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que
te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con
la diestra de mi justicia".
Yo quiero darle muchas gracias al Señor y romper la barrera
de darle las gracias sólo por las cosas buenas, sino en
este minuto dar gracias por las cosas malas.
Todo tiene un propósito en la vida del cristiano. Nada
es por casualidad y a mí los problemas me han fortalecido
en el Señor. Yo sé que he crecido espiritualmente y como
persona y eso es solamente por la misericordia del Señor.
Nada podemos con nuestras fuerzas.
Quizás hay muchos que estamos empezando el año no tan bien
como quisiéramos, pero confiemos en el Señor, hermanos,
Él siempre está. Aunque todo parezca oscuro, siempre hay
una luz de esperanza y sobre todo, tener la esperanza de
nuestra vida eterna, que si nos aferramos fuertemente a
la mano del Señor, no importan los problemas ni las dificultades,
y esperamos que un día ya no habrá más lágrimas, como dice
su Palabra, no habrá más problemas y a eso tenemos que aferrarnos.
Yo le doy muchas gracias al Señor por su amor, por su misericordia,
por sus bondades, por su paciencia. Gracias por la salvación
de mi alma, que el Señor les bendiga. Amén.