Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

EDITORIAL

"MARZO, EL NUEVO COMIENZO"

Han transcurrido casi sesenta días desde que comenzó este año 2004 y pareciera que el título de esta editorial no tuviese mucho sentido, pero si nos detenemos a pensar y analizar la forma en que reaccionamos ante ciertas situaciones, podremos apreciar que éste tiene un particular símil con nuestras realidades.

Para esto, les invito a reflexionar en algo práctico: “diciembre 31,…de cada año”

Ha pasado el ajetreo de compras navideñas, se viven las últimas horas de un año calendario e inevitablemente nos sometemos a exigentes evaluaciones, examinamos nuestros fracasos, nuestras flaquezas, y no sé porque es innato ver aflorar aquellos recuerdos que nos causaron dolor en el año. Quizá ésta sea una de nuestras legítimas aspiraciones y motivaciones para anhelar con todas nuestras fuerzas un nuevo comienzo.

Paradójicamente el inicio de cada año, para la gran mayoría de los casos, comienza de una manera especial, más bien “inactiva”. Algunos disfrutan de merecidas vacaciones, otros se “desconectan” del arduo ajetreo y recuperan fuerzas para comenzar nuevamente, pero lamentablemente otros no pueden acceder a este descanso. No obstante, creo que existe consenso en definir los meses de enero y febrero como un “período estival” y por ende distinto a nuestras realidades, ya que todo se mueve un poco más lento.

Por esta razón, marzo se constituye en el inicio oficial de un sin número de actividades, y querámoslo o no, en el inicio de nuestras propias proyecciones, nuestros sueños y nuestros sinceros deseos de ser mejores. Definitivamente somos misericordiosos con nuestras propias vidas, ya que nos permitimos soñar, sí, nos permitimos una nueva oportunidad para dar lo mejor de nosotros en este nuevo año.

Considerando esto último, ¿has imaginado qué es lo que Dios piensa respecto a tus proyecciones, cada vez que pretendemos comenzar de nuevo…?. Estoy convencido que Dios tiene mucho que decir, ya que por su misericordia no hemos sido consumidos, como dice su Palabra.

Me conmueve pensar que a pesar de nuestros fracasos el Señor sigue creyendo en nosotros y no solo eso, sino que también se proyecta con nosotros. En su Palabra podemos ver cómo el Señor ofrece nuevas oportunidades a quienes se disponen a comenzar de nuevo, tenemos lecciones de vida eterna, podemos aprender del Señor y ver cómo Él se presenta como el Dios de las nuevas oportunidades.

Quisiera animarte, y lo hago en el nombre del Señor, para que este nuevo comenzar se corone con el éxito que tanto mereces, pero más aún, quisiera animarte para que éste se emprenda sobre la base de que cada día tiene un nuevo afán, cada día debemos vivirlo como si fuese el último de nuestras vidas y en este contexto ofrecer lo mejor de lo nuestro al Señor primeramente y a quienes nos rodean, sin duda que el Señor hará su parte.

Editorial

-:: Editorial - Asamblea de Dios Autónoma de Santiago ::-