Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

AUNQUE ANDE EN VALLE DE SOMBRA…

 

Nada hacía prever que en la mañana del lunes 15 de agosto, cuatro jóvenes de nuestra iglesia en Santiago iban a protagonizar un grave accidente de tránsito, donde la mano poderosa de Dios se hizo notar de una forma impresionante. (Ver noticia).

Habían terminado una actividad, en la que participaron varios líderes de lolos y que los congregó durante varios días en un retiro en la parcela de Pichidegua, en torno al trabajo de estos jovencitos y jovencitas que asisten a nuestras reuniones de los días sábado.

Tal vez una persona que no conoce a Cristo pudiera pensar que este tipo de situaciones no debería ocurrirle a quienes trabajan, precisamente, en la Iglesia. Sin embargo, el hecho de haber creído en Él aceptándolo como su Salvador personal no libra al cristiano de momentos angustiantes como ese accidente.

La diferencia está en cómo ese cristiano o cristiana enfrenta ese momento, porque Dios tiene un propósito específico, difícil de entender inmediatamente. Por ejemplo, este hecho permitió a uno de los pastores que ayudó a uno de los jóvenes más afectados, hablarles de Cristo a varias personas que estaban ansiosas de escuchar la verdadera Palabra de Dios.

La otra diferencia es que el cristiano enfrenta el momento en forma tranquila y serena, mostrando que hay algo diferente en su corazón.

Ya lo dice el Salmo 23:4 que señala: "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento".

Tampoco se puede olvidar al apóstol Pablo, que en Filipenses 1:21 escribió: "Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia".