| Asamblea
de Dios Autónoma de Santiago |
BIENVENIDO
2006
De nuevo estamos en el comienzo de un nuevo camino que deberemos
recorrer en forma íntegra.
Se
ha iniciado un nuevo año y, como suele ocurrir, todos nos
deseamos parabienes. Siempre creemos que los meses que vendrán
serán mejores que los ya vividos, pero sin el ánimo de ser
sempiterno pesimista, la situación en general, en el mundo
cada año se va deteriorando, en todo sentido, no porque los
gobiernos mundiales o la ciencia así lo deseen, sino porque
la Palabra de Dios tiene que cumplirse, y se cumple, aunque
nosotros no lo queramos.
Esta situación no debe amilanar a los cristianos, porque
hay que seguir adelante, predicando las buenas nuevas, ya
que estamos llamados a ser la sal de la tierra.
Algunos estudiosos de la Biblia señalan que la aseveración
sobre el particular que está en Mateo 5:13, puede también
llevar implícita las ideas de fidelidad y constancia, ya que
los pueblos del Oriente, empleaban la sal para confirmar sus
negociaciones.
De esta forma, nuestro actuar debe ser seguir adelante con
todas nuestras fuerzas, sabiendo que es menos el tiempo para
que llegue nuestra total redención junto a Jesucristo.
Es verdad que muchas veces nos sentimos tan insignificantes,
cuando los problemas diarios nos hacen pensar que tal vez
no servimos para estar en la obra de Dios. Pero también es
verdad que los cristianos no fuimos llamados a disfrutar de
este camino con Cristo, que muchos adornan con tantas rosas,
olvidando sus espinas.
Este nuevo año debe ser iniciado con mucha fuerza, porque
hay que sembrar la Palabra de Dios, no importando los resultados
inmediatos, porque el apóstol San Pablo les escribió a los
corintios en su primera epístola, capítulo 3, versículo 7:
"Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios,
que da el crecimiento".
En las próximas semanas se pondrán en marcha las Misiones
2006, en que los lugares visitados serán Valparaíso y Chiguayante,
comuna aledaña a Concepción, y los jóvenes que irán necesitan
de la oración y el aporte de la Iglesia Asamblea de Dios Autónoma,
para que esa palabra sembrada traiga fruto en el tiempo adecuado.
Te
encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará
a los vivos y a los muertos, en su manifestación y en su reino,
que prediques la palabra; instes a tiempo y fuera de tiempo;
redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia y doctrina.
Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina,
sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros
conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la
verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú, sé sobrio
en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista,
cumple tu ministerio.
2ª Timoteo 4:1-5
|
|