Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

¿CUÁNTO TIEMPO MÁS?

Los acontecimientos mundiales de los últimos días siguen en la senda de que, definitivamente, no vendrán tiempos mejores para la humanidad, cumpliéndose de manera matemática lo que dice la Biblia.

Aunque sólo el Padre sabe cuándo se producirá el arrebatamiento de la Iglesia de Cristo, el Señor mismo se encargó entregar señales para estar preparados para este acontecimiento.

Estas señales son demasiado claras, y se pueden interpretar sin grandes conocimientos y sin forzar las palabras. Además, a través de la intercomunicación mundial se pueden conocer en vivo las noticias de la forma más rápida que el ser humano haya conocido, como por ejemplo lo que sucede en el Medio Oriente, o la fiebre aviar o los fenómenos de la naturaleza.

Sin pretender hacer un estudio escatológico, hay palabras y frases en la Biblia que se hacen más vívidas en este tiempo como "guerras y rumores de guerra"; "pestes"; "hambre"; "terremotos en diferentes lugares".

La gran pregunta es: ¿qué hora marca el reloj de Dios? A ella hay que agregar las siguientes: ¿cuánto falta para que se produzca el arrebatamiento de la verdadera Iglesia de Cristo?, ¿cuánto falta para que en forma efectiva la Palabra de Dios se haya predicado hasta lo último de la Tierra?

Por eso, los esfuerzos de hacer responsables del Mensaje de Salvación a todos deben ser los máximos. Entonces, no es coincidencia el trabajo de Misiones 2006 que entre el lunes 30 de enero y el sábado 4 de febrero, tuvo a dos grupos de jóvenes liderados por los pastores Ezequiel Alfaro y Leonardo Melo, llevando el evangelio a sectores de Valparaíso y Chiguayante, respectivamente.

Más allá de las cifras, que son halagüeñas, se prosiguió con una actividad en conjunto de la Asamblea de Dios Autónoma, en la que muchos de sus miembros colaboraron con alimentos no perecibles, dinero y lo más importante, con la oración y el ayuno para que esa actividad resultara de la mejor manera.

En este tiempo, en el aquí y ahora, aparte de seguir trabajando para cumplir con el mandamiento de Cristo de ir por todas partes predicando las Buenas Nuevas, hay que apoderarse de las palabras de Jesús a sus discípulos:

Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre que vendrá en una nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas empiecen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

San Lucas 21:25-28