Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

SACRIFICIO TOTAL

 

Semana Santa es la única fecha que coincide con el calendario hebreo y, por ende, está en el tiempo en que efectivamente se registraron los sucesos narrados en los Evangelios. Por esta razón a veces se rememora en marzo y en otras, en abril, como este año.

En el Antiguo Testamento, Pascua significa en hebreo "pasar por alto", en el sentido de "perdonar o excusar".

La Pascua de los judíos recuerda su salida de los territorios egipcios en tiempos de Moisés, donde estuvieron 430 años en cautiverio. Por eso hay un ritual que incluye la comida, la ropa y la disposición de las personas, ya que tienen que revivir aquellos días en que debieron abandonar rápidamente de los territorios del faraón.

Jesús sabía y conocía muy bien todo ello. Sabía que la muerte de los primogénitos fue la última señal que Dios dio al faraón, de la cual estuvieron cubiertos los israelitas, porque Jehová se los había advertido. Debían cubrir los postes y dinteles de las casas para impedir la muerte de los primogénitos entre los hebreos.

Jesús sabía que Él iba a ser el sacrificio perfecto para que los hombres pudieran redimirse de sus pecados ante Dios, pero a pesar de conocerlo, en un momento en el monte de los Olivos poco antes de su arresto, dijo: "Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya".

¿Qué hubiese acontecido si el Señor no hubiese bebido aquella amarga e inmunda copa con todos los pecados del mundo?

Entonces habría fracaso el plan de Dios por salvar a la humanidad y habríamos de cumplir de que la paga del pecado es la muerte.

Por eso en esta Semana Santa, donde volveremos a recordar cada uno de los hechos previos y posteriores a la Pasión de Cristo, recordemos que todo aquello fue necesario, porque al tercer día Jesucristo se levantó victorioso.

Había vencido al pecado, había vencido a Satanás, había logrado la vida eterna para cada uno de nosotros a través de su sangre.

¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? Hebreos 2:3