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DIVINA
COINCIDENCIA
Este
7 de septiembre de 2006 se cumplen 40 años del fallecimiento
de Albino Gustafson.
Dios lo
llamó a su presencia a las 5:30 de la madrugada de ese miércoles,
luego de haber dedicado 50 años de su vida al trabajo misionero.
Tenía 73 años de edad y su labor había transcurrido entre
Bolivia, Argentina y Chile.
Aquí en
Santiago fundó nuestra iglesia Asamblea de Dios Autónoma,
el 1 de enero de 1939 con seis miembros, obra que se ha extendido
a una parte importante de nuestro país, pero todavía falta
para completarlo.
El llamado
a trabajar en la obra lo hizo efectivo a partir del 24 de
junio de 1916, a la edad de 23 años. Su equipaje era un pequeño
paquete que llevaba bajo el brazo.
Sus primeros
cuatro años fueron de evangelista en Suecia y Noruega y luego
partió a América del Sur, cuando nuestro continente era bastante
desconocido en los países escandinavos.
Albino
Gustafsson fue un misionero y también un pastor capaz de vencer
los obstáculos y amarguras con la ayuda de Dios. Sus enseñanzas
y sus predicaciones eran poderosas y debe ser un ejemplo de
constancia y dedicación a la obra.
La mano
divina ha hecho que estos 40 años de la partida a la presencia
del Señor de nuestro hermano se conmemoren justo en este mes
en que nuestra juventud realizará el Congreso Nacional de
Jóvenes en la parcela de Pichidegua.
El gran tema de este encuentro no es menor: Unidos
para la Misión, vale decir será un tiempo de preparación
para la labor que se efectuará en el verano en diversos lugares
de nuestra nación, adonde todavía la Palabra de Dios no llega
con la fuerza que nos encomendó Jesús: ID Y PREDICAD EL EVANGELIO
A TODA CRIATURA.
La iglesia
capitalina está realizando muchísimos esfuerzos a nivel espiritual
y material para que este Congreso sea grandemente bendecido
por Dios, y ahora resta que los jóvenes congresistas se dispongan
completamente en las manos de Dios para que esta empresa sea
coronada por el éxito. Tampoco se debe olvidar que las iglesias
de donde provienen estos jóvenes están haciendo su parte.
Vale decir, tanto ayer como hoy existen personas necesitadas
de la Palabra de Dios, y tanto ayer como hoy es necesario,
es indispensable, es urgente que todos asumen su papel: los
de más edad con la ayuda material y espiritual y los jóvenes,
con la dedicación, el empuje y las fuerzas para vencer
los obstáculos que el enemigo pone por delante para impedir
el mandato de Cristo.
Misionar
es un verbo que sólo se conjuga en presente y en primera persona.
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