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EL
RELOJ DE DIOS Y EL RELOJ DEL JUICIO FINAL
En
1947, la Revista de los Científicos Atómicos de la Universidad
de Chicago comenzó a publicar el reloj del juicio final. Sus
manecillas marcaban siete minutos para la medianoche, siendo
esa hora el momento en que el mundo sería destruido por el
uso de las armas atómicas.
Los científicos que editaron esta revista y este reloj habían
trabajado en el "Proyecto Manhattan ", el cual culminó con
la fabricación de las bombas atómicas que Estados Unidos lanzó
sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, terminando la
Segunda Guerra Mundial, frente a lo cual tuvieron una actitud
crítica al ver el desastre humano y ecológico que se había
provocado.
Desde su creación, su minutero y horario se han movido 18
veces, siendo la última el pasado 17 de enero cuando sus agujas
fueron puestas faltando cinco minutos para las 12. Sin embargo,
en 1953 las manecillas fueron ubicadas faltando dos minutos
para la medianoche, debido a que estadounidenses y soviéticos
probaron con éxito sus bombas de hidrógeno o bombas termonucleares.
En el otro extremo, en 1991, el reloj del juicio final fue
puesto faltando 17 minutos para las 12, debido al tiempo de
distensión que se vivía entre las grandes potencias que habían
dado por finalizada la denominada "Guerra Fría" a la vez que
hubo recortes en los arsenales nucleares de Estados Unidos
y Rusia.
El último cambio de hora se produjo el 17 de enero pasado,
cuando los científicos pusieron las manecillas faltando cinco
minutos para la medianoche y cambiaron las agujas que desde
2002 marcaban siete minutos para las 12.
Las justificaciones para adelantar el reloj del juicio final
son que Estados Unidos y Rusia siguen estando listos para
un ataque nuclear en pocos minutos; las pruebas nucleares
que ha hecho Corea del Norte; y la preocupación internacional
por los planes de Irán de adquirir una bomba atómica.
A esto se agrega ahora el cambio climático global que está
dañando los ecosistemas y donde la conducta de los seres humanos
es dañina.
Los científicos recuerdan que los ejércitos estadounidense
y ruso tienen 26 mil de las 27 mil cabezas nucleares que existen
en el mundo. Cada una de ellas es entre ocho y 40 veces más
poderosa que la bomba lanzada sobre Hiroshima, que mató a
100 mil personas. De esta manera, 50 de estas armas podrían
matar a 200 millones de personas en pocos segundos.
Además, de esas 27 mil cabezas nucleares hay mil que pueden
ser lanzadas en menos de diez minutos.
Al leer estas informaciones nos viene a la memoria otro reloj,
el de Dios, el que también está muy cerca de la medianoche
y el cual nadie puede ver.
Por las señales de los últimos tiempos y lo que dice la Biblia,
los cristianos pueden deducir que queda muy poco para el arrebatamiento
de la Iglesia de Cristo.
El mismo Jesús se lo dijo a quienes quisieron escucharlo:
Pero en cuanto al día y la hora, nadie
lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo,
sino sólo el Padre.
La venida del Hijo del hombre será como en tiempos de Noé.
Porque en los días antes del diluvio comían, bebían y se casaban
y daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el
arca; y no supieron nada de lo que sucedería hasta que llegó
el diluvio y se los llevó a todos.
Así será en la venida del Hijo del hombre.
Estarán dos hombres en el campo; uno será llevado y el otro
será dejado.
Dos mujeres estarán moliendo; una será llevada y la otra será
dejada.
Por lo tanto, manténganse despiertos, porque no saben qué
día vendrá su Señor.
Pero entiendan esto: Si un dueño de casa supiera a qué hora
de la noche va a llegar el ladrón, se mantendría despierto
para no dejarlo forzar la entrada.
Por eso también ustedes deben estar preparados, porque el
Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen.
Mateo 24: 36-43 (NVI)
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