La
noticia llegó desde Los Ángeles, en la octava región.
Un infarto agudo al miocardio había acabado con la vida
de un pobre anciano solitario de 89 años, la última semana
de junio recién pasado.
Sin embargo, cuando revisaron sus ropas, los policías
se encontraron con la sorpresa que tenía un vale vista por
más de $ 430 millones, y además casi un millón de pesos en
efectivo.
Como se comprenderá ahora hay varios candidatos a herederos
de este hombre que siempre estaba pidiendo rebajas, que comía
muy poco y tenía un pasar muy austero.
La gran cantidad de dinero que logró acumular no le sirvió
para impedir la muerte y menos en esa circunstancia de soledad.
En la Biblia, Jesús relató una parábola de un hombre rico
que se afanó mucho en obtener grandes ganancias, porque eso
reconfortaba su alma.
Y le dijo Dios: Necio, esta noche vienen a pedirte tu
alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?
Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.
Y dijo a sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis afanosos
de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis.
La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido.
Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que
ni tienen cillero, ni alfolí; y Dios los alimenta. ¿Cuánto
de más estima sois vosotros que las aves? ¿Y quién de vosotros
podrá con su afán añadir a su estatura un codo?
Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿para qué estaréis
afanosos de lo demás? Considerad los lirios, cómo crecen;
no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda
su gloria se vistió como uno de ellos.
Y si así viste Dios a la hierba, que hoy está en el campo,
y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más a vosotros,
los de poca fe? Vosotros, pues, no procuréis qué tengáis
de comer, o qué tengáis de beber; ni andéis elevados.
Porque todas estas cosas buscan los gentiles del mundo;
que vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.
Mas buscad el Reino de Dios, y todas estas cosas os serán
añadidas.
San Lucas 12: 20-31
¡Cuántas veces no actuamos en forma inteligente y sólo nos
esforzamos en las cosas materiales!
Nadie dice que no tienen importancia. El problema es cuando
esas cosas materiales nos sobrepasan y ya no buscamos el Reino
de Dios. Que esto último sea nuestro gran anhelo, en el comienzo
de este segundo semestre de 2007.