¿Por
qué no te callas?...
Esta
frase pronunciada casi al término de la XVII Cumbre Iberoamericana
realizada en noviembre pasado, aquí en Santiago, por el
Rey de España Juan Carlos I en contra del presidente de
Venezuela cuando éste atacaba a una de las ex autoridades
españolas, dio la vuelta al mundo en pocos minutos.
En pocas horas, estas cinco palabras se transformaron en
nombres de dominios en internet, cuyos dueños han asegurado
que venderán muy caros si alguien quiere comprarlos, pues
son fáciles de recordar, por lo que tienen muchísimo plus,
desde el punto de vista del marketing.
Asimismo, se imprimieron muchas etiquetas, gorros, camisetas,
chapitas y todo lo imaginable con esta frase.
Hasta fueron compuestas algunas canciones con el tema y, por
supuesto, hay tonos de llamada de teléfono con las palabras
del Rey. No deja de resultar anecdótico que fueron traducidas
a muchísimos idiomas. También se hicieron algunos análisis
más sesudos sobre el significado profundo de estas palabras.
En este tiempo en que hay tanta conectividad en el mundo
y donde todos quieren comunicarse, resulta obvio que hay muchísimos
mensajes sin ningún sentido ni contenido que nunca debieron
emitirse, porque no les importan a nadie, porque su contenido
no tiene ninguna trascendencia.
Son mensajes que hacen perder de vista lo que es importante
en esta vida, en este siglo XXI.
Son mensajes que provocan un gran ruido en la verdadera comunicación.
Son mensajes que no dicen nada.
Por eso, este ¿por qué no te callas?, puede ser considerado
un momento de atención, un instante para detenerse, callar
y escuchar lo que verdaderamente es importante, como por ejemplo
esto:
Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban
las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les
presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó
de resplandor; y tuvieron gran temor.
Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas
de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido
hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el
Señor.
Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales,
acostado en un pesebre.
Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las
huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:
¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena
voluntad para con los hombres!
Lucas 2:8-14.
Esta frase, ¿por qué no te callas?, debería ser cambiada
por ¿por qué no te callas…y escuchas?