Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

Luz en las tinieblas

Se ha completado un nuevo ciclo de vida.
Comenzó 2008, dejando atrás a 2007, un año que tuvo de todo y en todos los ámbitos. Sin embargo, desde el punto de vista de las Escrituras, fue un año en que nos acercó muchísimo más al gran evento que espera la verdadera Iglesia de Cristo: la venida de Nuestro Señor Jesucristo a buscar a sus redimidos por su sangre vertida en la Cruz del Calvario.

El mundo ha ido viendo cómo se van cumpliendo las señales sobre este magno acontecimiento, las cuales están en la Biblia, muchas de ellas descritas por el propio Jesús.

Para algunos puede ser un mensaje muy repetitivo que hasta ahora sólo puede ser tomado como una amenaza, pues los cristianos hemos dicho desde hace muchísimos años que la venida del Señor está a las puertas.
Muchas de las señales ya están cumplidas y muchas veces quisiéramos que el Señor ya hubiese venido.

Frente a este tema de tanta trascendencia, y analizando el año que ya se fue ¿cómo ha sido el comportamiento de cada iglesia local?, ¿de cada presbiterio?, ¿de cada miembro del Cuerpo de Cristo?
¿Ha sido ya conocido el verdadero evangelio de Jesús en todo el mundo, vale decir, luego de haber recibido el poder del Espíritu Santo, los cristianos hemos sido verdaderos testigos en "Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra", como lo ordenó Jesús en la misión apostólica, antes de ascender de regreso donde el Padre?

En este mundo que se descompone cada día más a pasos agigantados, ¿no será esta "tardanza" en una gran nueva oportunidad para todos nosotros?
¿No será la ocasión para que la Iglesia realice un mejor trabajo?
¿No será para cada miembro del Cuerpo de Cristo la oportunidad de efectuar una mejor labor, en especial, en lo evangelístico?
¿No será para la gente inconversa el tiempo para recibir el mensaje de salvación, permitiéndole entrar a Cristo en su corazón?

En el Sermón del Monte, Cristo les dijo a sus discípulos:

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Mateo 5: 13-16