Asamblea de Dios Autónoma de Santiago

AGUA PARA TODOS

Nuestro país está viviendo una de las peores sequías de los últimos tiempos.
Las autoridades han decretado, hasta ahora, zona de emergencia agrícola en 209 de las 346 comunas en que está dividido nuestro territorio para paliar esta situación, que tiene sin agua a muchas personas, tanto para regar cultivos y hasta para beber. También han sido afectadas la ganadería, la forestación, la actividad silvoagropecuaria.

Asimismo, a nivel nacional las autoridades están generando campañas para ahorrar agua y electricidad, ya que esta energía es producida en un importante porcentaje por centrales hidroeléctricas, cuyos embalses y ríos presentan un bajo nivel del vital líquido. Se ha llegado incluso a hablar de racionamiento eléctrico.

Los especialistas dicen que el problema surgió por la aparición del fenómeno de "La Niña" que impide las habituales precipitaciones en nuestro territorio.

En este mismo tema, los medios de comunicación se han encargado de mostrar los efectos del calentamiento global y las consecuencias en las grandes reservas de agua dulce del planeta.

Se calcula que solamente el 3% del total del agua que existe en la Tierra es agua dulce y el resto es salada. Además, una persona puede estar por varios días sin ingerir alimento sólido, pero sin tomar agua, su vida se pone en peligro muy rápidamente.

Frente a esta calamidad de la vida física, podemos proyectar lo que realmente significa padecer sed, y es válido reflexionar sobre la otra catástrofe que involucra a muchísimas personas en el mundo que viven en una constante sequía espiritual. Algunas se dan cuenta y otras, no, ya que creen que eso es normal.

En ambos casos, tratan de saciar esa falta de agua verdadera con cosas que en un primer momento les apaciguan esa sed, pero a la larga es peor.

Es en este contexto en que las palabras de Jesús a la samaritana suenan de manera especial:

Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
Juan 4: 13 y 14.

¿Se atreve a probar del agua que el Maestro ofrece hoy a los sedientos?