El
tráfago diario y los hechos mundiales traídos hasta nuestros
hogares por los medios de comunicación siguen provocando
en los seres humanos la pérdida de la capacidad de asombro.
Esto es muy nefasto, pues nada ni nadie nos causa el asombro
que hasta hace un tiempo nos hacía detenernos en el camino
de la vida para preguntarnos a nosotros mismos para dónde
va el mundo y el ser humano.
Hay un exceso de información y estímulos lo que nos impide
tener una visión panorámica de qué es lo verdaderamente
importante. El aforismo popular dice que los árboles no
dejan ver el bosque.
Cada día surgen o se hacen más patentes nuevas señales
de que la segunda venida de Jesús está más cerca y hay quienes
no las perciben.
Los acontecimientos nos dicen claramente que no se debe
esperar un mundo mejor donde la felicidad brote a raudales.
A pesar de los grandes avances en áreas que favorecen al
ser humano como la medicina y la tecnología, el futuro del
mundo no tiene un buen pronóstico. Todo lo contrario. A
propósito, ¿se ha dado cuenta de lo que está sucediendo
con el petróleo en el mundo?
No se trata de hacer como los integrantes de una secta
rusa, 30 de los cuales se escondieron bajo tierra desde
noviembre pasado hasta mayo para esperar el fin del mundo.
Se trata, como verdaderos cristianos, de tener una visión
equilibrada de lo que pasa y seguir esperando con fe en
la Palabra de Dios lo que dicen las Escrituras respecto
de este último tiempo.
También se trata de que nuestros amigos, familiares y personas
conocidas puedan aceptar a Jesús como su salvador personal
y conozcan el reino de Dios, para lo cual debemos multiplicar
nuestros esfuerzos en todo sentido. No hay tiempo que perder
ni espacio que dejar de ocupar para proclamar la salvación.
Respondiendo Jesús,
les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos
en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os
turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero
aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación,
y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos
en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.
Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis
aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros,
y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas
se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado
la maldad, el amor de muchos se enfriará.
Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo,
para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá
el fin.
Mateo 24:4-14.